Erupción en La Palma

El cristal de olivino, el tesoro del volcán que no nos hará ricos

El hallazgo de este diminuto mineral semiprecioso dentro de una roca volcánica en Cumbre Vieja despierta un enorme interés en las redes sociales

El hallazgo de este diminuto mineral semiprecioso dentro de una roca volcánica en Cumbre Vieja despierta un enorme interés en las redes sociales
Cristal de olivino del volcán de La Palma. Instituto de Vulcanología de Canarias

Un tesoro de color verde se cuece en el manto terrestre, bajo la inquieta tierra de Cumbre Vieja, a una temperatura de entre 1.200 y 1.800 grados centígrados. Nos referimos al olivino de la variedad forsterita; es decir, el mineral semiprecioso rico en magnesio y pobre en hierro, cuyo uso es habitual en piezas de joyería. Se forma a varias decenas de kilómetros de profundidad, en reservorios magmáticos, y va ascendiendo en el magma líquido junto con otros minerales y gases disueltos, para dar lugar en superficie a coladas y piroclastos, y creando, a su vez, un paisaje negruzco de conos volcánicos, flujos lávicos y mantos de picón y ceniza a su alrededor.

El Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) compartió el pasado sábado, 6 noviembre, una fotografía de uno de estos diminutos cristales verde oliva dentro de la roca volcánica, como si fuesen manchas de tinta sobre el papel. Muchos usuarios empezaron a preguntar si este curioso hallazgo es importante a nivel económico y, por ende, si puede contribuir de alguna manera en la ardua tarea de reconstruir las zonas afectadas, una vez se ‘apague’ el volcán.

En las coladas de La Palma aparecen también otros cristales interesantes, como el clinopiroxeno (augita) y óxidos de hierro y titanio (magnetita o ilmenita) de tonos negros, así como espinela e inclusiones magmáticas de un agradable color marrón claro o tabletas alargadas de feldespatos de tonos blancuzcos.

Al joyero no le interesan los olivinos de La Palma porque son muy pequeños, inferiores a un centímetro -casi todos tienen menos de un milímetro-, y porque están fracturados debido a la explosividad del volcán”, resuelve la duda el geólogo y catedrático de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) José Mangas Viñuela. Sin embargo, “en California (Estados Unidos), India y Brasil hay rocas basálticas que contienen cristales de olivino, y de los otros minerales acompañantes, que son mucho más grandes; esos son los que se exportan a todo el mundo”.

El precio de uno de estos minerales de mayor tamaño puede oscilar entre los 40 y los 300 euros el quilate, aproximadamente, mientras que los cristalitos que emanan del volcán de Cumbre Vieja “tienen poco valor” por sus diminutas dimensiones y por su fracturación.

Otro requisito que se debe tener en cuenta es la dureza de la gema. Cuando compramos una joya queremos que nos dure toda la vida, que sea resistente, que sea transparente y que brille, que tenga un color sugerente y que no se nos raye en el día a día. “La mayor parte de las gemas buenas, como son los diamantes, el corindón o los zafiros, las esmeraldas y espinelas, tienen una dureza de 10, 9 y 8, respectivamente, en la Escala de Mohs, mientras que la del olivino (forsterita o fayalita) está en una media de entre 6 y 7”, añade el geólogo.

El olivino de Lanzarote, un pedazo de tierra de 4.600 millones de años

La presencia del olivino en Canarias no debe extrañarnos, pues vivimos en una tierra volcánica. De hecho, este mineral puede verse, por ejemplo, en Lanzarote, en el entorno del Charco de los Clicos, el Charco Verde, Los Hervideros, Timanfaya, en los conos volcánicos de Pico Partido o en la Caldera de los Cuervos.

No obstante, las piezas que se llevan los turistas cuando visitan la isla de César Manrique “son xenolitos de dunita, una acumulación de pequeños cristales del manto terrestre”, de los cuales el 90%, aproximadamente, son olivinos, y el 10% restante son piroxenos, espinelas y magnetita, aclara Mangas. Lo que compran los visitantes de Lanzarote “es un pedazo de tierra de hace 4.600 millones de años, una barbaridad, una cosa única que deberíamos preservar como patrimonio natural mineralógico”. En la Isla Bonita, al menos de momento, no han aparecido xenolitos de dunita.

El picón, lo más rentable

El picón y los basaltos que salen entre las lavas del volcán de Cumbre Vieja sí tienen un importante interés económico. “Los mayores recursos minerales del planeta utilizados por el hombre son, justamente, los áridos de construcción, más que los hidrocarburos, el petróleo o el gas natural, porque se utilizas en la construcción de viviendas, infraestructuras de diversa índole, carreteras, presas e, incluso, para hacer placas de vitrocerámica, rocas ornamentales artificiales, cerámicas, abrasivos o filtros para tratar aguas contaminadas, entre otros usos”, afirma José Mangas Viñuela.

El geólogo de la ULPGC asegura que “si se acumulara en uno o varios lugares establecidos por las autoridades todo el picón que están quitando en la calle o en los tejados, se podría emplear para hacer bloques, viguetas, hormigón, asfaltos, usos agrícolas y de jardinería…” En definitiva, “estos áridos de construcción son rentables y podrían dar un beneficio a posteriori. Lo mejor sería acumularlo y distribuirlo a la población que lo necesite o, si se manufacturan, venderlo”.

Cuando el volcán deje de rugir, de expulsar lava y de arrasar edificaciones, tocará echarle imaginación al futuro de La Palma. “Así, habrá que tener la mente amplia y que los árboles nos dejen ver el bosque. De esta forma, se pueden establecer estrategias con los materiales, morfologías y estructuras que se han formado como, por ejemplo, actividades de geoturismo, geoconservación, planificar aplicaciones industriales, usar los áridos de construcción, etc”. Lo del olivino no deja de ser una curiosidad mineralógica que no nos hará ricos.