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El riesgo de una gran riada en La Palma se suma a la emergencia volcánica

El Pevolca ha encargado un estudio urgente a expertos en la materia para la ejecución de obras que puedan contener una hipotética gran avenida de agua sobre las coladas

El riesgo potencial de una gran riada similar o más grave, por el volumen de agua que puede acumularse en cumbres este invierno, que la que se produjo en 2009 en Fuencaliente y Mazo es desde ayer y oficialmente, no un abstracto ni un temor, un peligro cierto que podría sumarse a las graves consecuencias de la crisis volcánica que sufre La Palma tras 69 días de erupción.

Los responsables de la Protección Civil al frente de la emergencia, encabezados por Miguel Ángel Morcuende, pusieron sobre la mesa la evaluación urgente que, por parte de un amplio equipo de ingenieros, trata de determinar obras hidráulicas para contener, en la medida de lo posible, el descenso del agua de lluvia que podría provocar, tanto ahora como a medio y largo plazo, grandes escorrentías de agua que amenazarían la supervivencia de los barrios en la línea costera del Valle, La Bombilla, Puerto Naos y hasta Las Manchas y Jedey, en los que, anunció Morcuende, se comenzará a trabajar con maquinaria pesada para desalojar toneladas de ceniza que los mantiene semi enterrados.

“Estamos hablando de que vamos a empezar unos trabajos de rehabilitación y reconstrucción cuando aún estamos en la emergencia”, explicó, sin saber a ciencia cierta si los esfuerzos serán suficientes frente a amenazas como las que supone la caída de millones de metros cúbicos de agua, alimentados por todo lo que encuentre a su paso, una hipotética gigantesca avenida de agua.

Mientras se evalúan las grandes obras hidráulicas para contener o desviar el agua de lluvia en las cumbres para defender parte del Valle de Aridane en cotas inferiores y en el recorrido de la coladas del volcán, ayer se sumaron otras 50 edificaciones a las destruidas por la erupción, con lo que la cifra crece hasta las 2.789 construcciones.

Entre las buenas noticias, mejora la calidad del aire en todas las estaciones, incluidas la de Los Llanos de Aridane, dando un respiro a la población, mientras que los niveles de dióxido de azufre mantienen una tendencia en descenso, lento y con niveles aún demasiado altos, pero suficientes para generar algo de optimismo.

Asimismo, la colada que el jueves se llevó por delante el Cementerio de Las Manchas apenas ha avanzado, pero su recorrido y nivel de destrucción depende únicamente de las aportaciones de lava de esa nueva fisura, lo que sitúa las expectativas en nuevas incertidumbres.

La Palma cumplió ayer su sexto día incomunicada por vía aérea, conexiones que se retomarán mañana y para las que Binter ha incrementado el número de frecuencias de lunes a jueves, con 10 vuelos diarios.

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