erupción en la palma

Los científicos ven por primera vez “signos positivos” en la erupción

Carmen López, portavoz del Pevolca, destaca que el descenso de las emisiones de dióxido de azufre y del tremor podrían indicar que está más cerca el fin del volcán de Cumbre Vieja
Ayer se detectó en La Palma el tercer temblor de magnitud 5, bajo Mazo, mientras Los Llanos y Fuencaliente volvieron a sufrir niveles “muy desfavorables” en la calidad del aire.
Ayer se detectó en La Palma el tercer temblor de magnitud 5, bajo Mazo, mientras Los Llanos y Fuencaliente volvieron a sufrir niveles “muy desfavorables” en la calidad del aire.

Por primera vez en los casi 50 días de erupción del volcán de Cumbre Vieja, los expertos se han mostrado optimistas respecto al final del proceso natural -a la par que devastador- que lleva atormentando a los palmeros desde el pasado 19 de septiembre. Carmen López, del Instituto Geográfico Nacional, verbalizó ayer esta tesis, tildando los valores de bajo tremor, sismicidad y emisiones de dióxido de azufre (SO2) como “signos positivos”, propios de un fenómeno en remisión. No obstante, supeditó la firmeza de su afirmación a que las tendencias decrecientes continúen y se consoliden con el tiempo.

Ahondando en esta materia, la también responsable de Vigilancia Volcánica del IGN concretó que si bien el tremor ha ido disminuyendo, hasta situarse en un nivel similar al del día 24 de erupción, habría de alcanzar un equivalente a la jornada 17 -cuando casi fue imperceptible- para que se pueda considerar que estamos vislumbrando luz al término del túnel. “Son buenos signos, pero también tienen que disminuirse las magnitudes y la frecuencia de estos terremotos”, dijo, en referencia a los temblores localizados entre Mazo y Fuencaliente, con profundidades de unos 10 kilómetros.

Por otra parte, la portavoz del Comité Científico previsto en el Pevolca (Plan de Protección Civil y Atención de Emergencias de Canarias por Riesgo Volcánico) reiteró que pueden aparecer sismos de magnitudes superiores y, sobre todo, intensidad más elevada. Prueba de ello es el máximo del que se tuvo constancia en la jornada de ayer, de magnitud 5 e intensidad IV-V a 35 kilómetros de la superficie, precedido, por pocos segundos de diferencia, de otro de 4.8 a 36 kilómetros, ambos en Villa de Mazo. Esto provocó fuertes sacudidas en la práctica totalidad de municipios de la Isla.

En cuanto a la gestión de la emergencia, Rubén Fernández, actuando como director técnico, indicó que la superficie afectada por las coladas de lava es de 981 hectáreas, suponiendo la pérdida de 1.443 edificaciones, de las que 1.166 son de uso residencial, 147 agrícola, 69 industrial, 33 de ocio y hostelería, 13 de uso público y 15 de otra naturaleza. La colada 11, que amenaza al único punto de acceso al barrio de Puerto Naos, en Los Llanos de Aridane, aunque no haya avanzado prácticamente, ha hecho que las autoridades estén buscando trazados alternativos.

EL AIRE DE FUENCALIENTE Y LOS LLANOS, ESPECIALMENTE AFECTADO

La calidad del aire en Los Llanos de Aridane se enmarcaba en un valor “extremadamente desfavorable” entre las 08.00 y las 15.00 de ayer en cuanto a concentración de partículas de menos de 10 micras, y en la de partículas PM2,5 pasó a ser muy desfavorable, según los datos facilitados por el Gobierno regional.

En lo referido a la presencia de dióxido de azufre (SO2), entre las 08.00 y las 09.00 se llegó a una concentración de 616 microgramos por metro cúbico de aire, para bajar a 229 en la siguiente hora, descender en la tercera hasta 59 y volver a bajar en la cuarta hasta 44, con lo que la calificación pasó de muy deficiente a regular y, durante las dos últimas horas a buena.

Asimismo, si bien el foco se había puesto hasta ahora en los municipios del Valle de Aridane (Los Llanos, El Paso y Tazacorte), Tijarafe y Puntagorda, ayer se sumó a la lista una nueva localidad: Fuencaliente, donde se registraron dos episodios de elevada concentración de SO2, al recoger 624 y 686 microgramos por metro cúbico de aire.

En esos momentos, a las 06.00 y a las 08.00 horas, la calidad del aire fuencalentera llegó a ser muy desfavorable, y una tercera medición por encima de 501 microgramos de dióxido de azufre por metro cúbico de aire llevaría a la necesidad de dar una alerta por superarse durante tres horas consecutivas la concentración de 501.

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