erupción la palma

La Cienciología aprovecha la desgracia del volcán de La Palma para captar adeptos

“Sé que han estado estos días con sus camisetas amarillas, recogiendo escombros y grabándose”, cuenta Manuel Pérez Torres, psicólogo

Entre todos los voluntarios que han llegado a La Palma para echar una mano a los afectados, según denuncia Manuel Pérez Torres, psicólogo y delegado de RedUne en Canarias, se encuentran miembros de la Iglesia de la Cienciología, entidad de reciente llegada a España que, como dice Pérez “se ha hecho pasar como una ONG más” en la isla.

“Sé que han estado estos días con sus camisetas amarillas, recogiendo escombros y grabándose vídeos mientras tanto”, cuenta Manuel Pérez Torres, psicólogo y delegado de RedUne en Canarias. El experto en sectas asegura que este grupo coercitivo se camufla entre otras muchas asociaciones solidarias, pero con un propósito claro. “Su fin es intentar captar gente a pie de calle y, luego, ofrecer a sus adeptos material audiovisual que demuestra la supuesta grandeza de la Cienciología”.

Propaganda en las desgracias

“Hola, somos ministros voluntarios y estamos aquí en La Palma para ayudarte a reducir tu estrés para que puedas afrontar esta situación con mejores ánimos”, reza una publicación de Facebook en la que varias personas con camisas amarillas aseguran estar ayudando a recoger escombros. “Contáctanos si conoces a alguien que esté muy afectado, desorientado o simplemente si te gustaría ayudar a los demás aprendiendo estas herramientas prácticas y con resultados inmediatos y visibles de mejoría en el ánimo de la persona”, continúan.

Posteriormente, la organización deja un número de teléfono. “Buscan a personas vulnerables”, asegura el psicólogo canario Manuel Pérez. No obstante, el experto sostiene que muchas de las publicaciones que han aparecido en redes han sido borradas ante las quejas de cientos de usuarios. “Muchas personas de La Palma se dieron cuenta de que era la Cienciología y muchos sabemos que es una secta peligrosa”, relata. “El problema es que muchas otras no se dan cuenta y pueden ser captadas”, sostiene.

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