tribuna

La Laguna, patrimonio de sus habitantes

El pasado 2 de diciembre se cumplían 22 años desde que La Laguna fuera designada Patrimonio de la Humanidad por UNESCO

El pasado 2 de diciembre se cumplían 22 años desde que La Laguna fuera designada Patrimonio de la Humanidad por UNESCO. Ese día, en Marrakech, se hizo pública la decisión y, dos días después, se inscribió oficialmente, lo que no solo significó un hito en nuestra historia sino, también, un punto de inflexión fundamental, un reconocimiento que nos hizo mirar la ciudad con otros ojos y que nos colocó en los mapas y en el itinerario de los lugares más bellos del Planeta.

Veintidós años es más que una mayoría de edad; es tiempo suficiente para que nuestro prestigio en el Mundo, como ciudad excepcional, modelo de otras urbes coloniales, trazada sin muros, se haya consolidado y extendido. En todos los lugares se ha tenido noticia de nuestras bondades y, desde ellos, han venido hasta aquí miles de turistas, atraídos por la belleza de nuestras calles, el poder evocador de nuestros monumentos, nuestra gastronomía y nuestro atractivo como destino cultural y de ocio saludable.

Hemos sufrido, también, varias crisis, en las que el pueblo lagunero ha estado a la altura de las circunstancias. Más aún: ha superado todas las expectativas implicándose, a pesar de las dificultades, en todo aquello que ha estado en su mano. Ese espíritu generoso, utópico y abierto que nos valió el título es, también, el que se ha mantenido vivo, especialmente en estos últimos años, en los que hemos pasado la durísima prueba de una pandemia mundial que ha venido a cambiar radicalmente nuestra cotidianidad y nuestras expectativas.

Este enorme y doloroso contratiempo, que ha segado tantas vidas y ha agotado las fuerzas de muchas familias, trajo consigo otra crisis, cuando aún no nos habíamos recuperado de la anterior, que hemos abordado juntos, de frente, con decisión y entendiendo que los laguneros y laguneras, su salud y su recuperación económica, debían estar por delante de cualquier otra cosa.

Por eso creo que este aniversario debe ser, más que nunca, para celebrar y honrar a nuestra ciudadanía, a los hombres y mujeres que, con su ejemplo, hacen de La Laguna un lugar habitable y seguro, bello y acogedor, solidario y avanzado. Para darles esperanza y seguridad en que sortearemos este obstáculo, como hemos superado tantos otros.

Este título que ostentamos, felices, no solo pertenece a la ciudad, sino, por encima de todo, a sus habitantes, los vecinos y vecinas que la han cuidado y la han dotado de alma, a lo largo de los siglos, para que hoy podamos vivirla y disfrutarla.

Más allá del Centro Histórico, incontestablemente hermoso y bien conservado, en los pueblos y en los barrios, en la costa y en las montañas está, también, muy presente esa esencia que nos hace únicos. Y la gente que ha levantado esta ciudad pionera y ejemplar que es San Cristóbal de La Laguna, merece, una y mil veces, nuestro reconocimiento, el de sus gobernantes.

Sin ustedes, sin su espíritu desprendido, sin su cuidado y su trabajo, no podríamos celebrar este día.

Ustedes también son Patrimonio Mundial. Sus historias de sacrificio, de entrega, de superación, de lucha, de emigración, a lo largo de los siglos, han ido conformando esa Historia con mayúsculas que hoy mostramos, orgullosos, al Mundo y a nuestros visitantes.

Enhorabuena, ciudad única, ciudad de paz, pensada para la convivencia y los valores más nobles.

Enhorabuena, laguneros y laguneras de todos los rincones.

La Laguna no existe sin ustedes y en honor a ustedes celebramos este aniversario.

*Alcalde de San Cristóbal de La Laguna

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