visiones atlánticas

Libres e iguales

El 15 de julio 2014 a las puertas del Congreso, se presentó la Plataforma Cívica que, frente a las derivas del procés, defendía “libertad, igualdad y fraternidad”. Con su portavoz Cayetana Álvarez de Toledo apoyaban la Constitución del 78, Mario Vargas Llosa, Fernando Savater, Arcadi Espada, Francisco Sosa Wagner, Albert Boadella, José Mará Fidalgo, Joaquín Leguina, Rosa Díez, Federico Jiménez Losantos, Félix de Asúa y tantos. Cayetana acaba de publicar Políticamente Indeseable, éxito editorial de esta Navidad, donde nos hace una lectura luminosa, optimista y esperanzada, desde la “batalla cultural de las derechas”, alegato contra la resignación, en defensa del constitucionalismo desamparado por el estado. Contra la mediocridad y el sectarismo de dos procesos letales en el tiempo, el procés catalán y el virus.

Cayetana Álvarez de Toledo y Peralta-Ramos (Madrid 1976), XV Marquesa de Casa Fuerte, hija de Juan Álvarez de Toledo y Giraud y de Patricia Peralta-Ramos y Madero. Se casó en 2001 con Joaquín Güel y Ampuero y se divorció en 2018, con dos hijas, Cayetana y Flavia. Francesa, argentina y española desde 2007. Vivió en Londres, en Argentina desde los siete años y a los 18 ingresó en Oxford, donde estudió Historia Moderna con John Elliot. En el año 2000, se inició en la redacción de El Mundo con Pedro Jota. En el 2006, en el gabinete del ministro Ángel Acebes del PP. Elegida para el Congreso de los Diputados por Madrid 2008 y 2012 con Zapatero y 2016 con Rajoy. De donde dimite al no compartir sus políticas y estrategia, en la regeneración democrática, la economía, el procés catalán y la erosión de las instituciones. La moción de censura del 2018 dio entrada al PSOE de Sánchez con elecciones en mayo 2019 y Noviembre 2019, con gobierno Frankenstein. El PP, renovado en primarias con el triunfo de Pablo Casado, le ofrece la portavocía en el Congreso para “dar la batalla ideológica y cultural contra las izquierdas y el nacionalismo”. Sostiene Cayetana que no hay democracias identitarias ni izquierdas igualitarias. La civilización exige someter las emociones a la razón y a la ley. Hemos degradado las democracias liberales dejando el poder real a la “hegemonía cultural marxista”, ejercida con la educación, las instituciones sociales, el gobierno y los medios. Se opone a la resignación, a la inmoralidad de las equidistancias cómplices. Que en el procés contaron con los medios y las élites empresariales, periodísticas y profesionales. La misma CEOE, apelando al pragmatismo, cayó en la frivolidad, el egoísmo y la negligencia. Que provocó en 2017 la salida masiva de empresas, que arruinó la economía de Cataluña.

La esencia de nuestro estado de autonomías está en la impunidad diferencial del nacionalismo. Según Félix Ovejero, con la “táctica del avestruz”, de Rajoy, la “táctica del bolsillo”, donde la independencia no conviene y el “apaciguamiento”, al ceder a toda demanda les damos legitimidad moral. Dice que la renuncia de Rajoy, y ahora Casado, a dar la batalla cultural, negados a derogar las leyes ideológicas, a deslegitimar al nacionalismo, al ilegal blanqueo de la ETA, al ecosistema mediático hostil, con que rompió el partido en tres. Consagró el identitarismo centrífugo en las autonomías. Salvo Madrid, único ámbito donde se antepone ciudadano a territorio. Coincide Cayetana con Isabel Ayuso, cuyas políticas han dado el vuelco a las opciones electorales. Ayuso es el referente, en militantes, votantes y líderesa nacional. A la contra su partido regresa al pasado, mientras Gobierna en Madrid, con el apoyo del constitucionalismo de VOX y contra la “hegemonía cultural” de las izquierdas que han arruinado España. Fracturada la nación, vaciada la Constitución con leyes anticonstitucionales, ocupados los medios y la justicia. Con un PP apaciguado, que renuncia a mensaje y espacio propio. “Políticamente Indeseable”

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