economía

Ómicron y su impacto bursátil

El escenario más desfavorable -aunque bastante improbable- que descuenta el mercado tras estas caídas, sería la vuelta a unos confinamientos totales en los países desarrollados, dado que estancarían la recuperación económica

Borja de la Cruz

La llegada de la nueva variante del COVID-19, llamada Ómicron y descubierta en Sudáfrica, ha traído consigo una ola de negatividad a los mercados de todo el mundo, especialmente en Europa y EE.UU. La desinformación sobre esta nueva mutación ha hecho que se ponga en duda la eficacia de las vacunas, que se especule sobre la transmisibilidad y la letalidad de la cepa, etc., generando incertidumbre, que es lo que realmente inquieta a los inversores.

Todos estos nuevos interrogantes se sumaron a un mercado ya sobre tensionado debido a una serie de factores, entre los que están: un incremento de casos de COVID-19 en los países de centro de Europa, como Austria o Alemania, que han llevado, nuevamente, a la imposición de restricciones de movilidad y de aforo en lugares de ocio colectivo y restauración. Y, por otro lado, unos datos macroeconómicos que mostraban una tasa inflacionaria muy por encima del objetivo de la FED y el BCE, ligada al problema en la cadena de suministro de bienes y servicios a escala global.

Estos factores en su conjunto con la llegada de la nueva variante han provocado sesiones de máxima volatilidad en los parqués bursátiles, llegando a registrar caídas de los principales índices europeos y americanos, Eurostoxx y S&P500, de -4,74% y -2,27% respectivamente en una única sesión. Cómo es lógico, han sido los valores representativos del sector turístico, ocio y consumo discrecional los más castigados por la comunidad inversora, si bien también muchas compañías de corte tecnológico llevan semanas corrigiendo a la baja a tasas de doble dígito desde los máximos alcanzados tras el verano.

El escenario más desfavorable -aunque bastante improbable- que descuenta el mercado tras estas caídas, sería la vuelta a unos confinamientos totales en los países desarrollados, dado que estancarían la recuperación económica, es decir, se paralizaría la demanda, se generarían más disrupciones en las cadenas de suministros y aumentaría las tasas de desempleo de estos países. Teniendo de nuevo los respectivos gobiernos que volver a intervenir con un refuerzo o ampliación de los estímulos fiscales haciendo que aumente aún más el déficit público.

Pese a que las noticias no son alentadoras, no es descabellado pensar que el castigo que está sufriendo la renta variable en los últimos días es desmesurado. ¿Por qué? Pues existen varios motivos para acudir a la cautela y no entrar en pánico. En primer lugar, es cierto que el riesgo de un aumento de las restricciones de movilidad llevaría a una ralentización de la recuperación económica, pero todo indica que las vacunas mostrarán resiliencia y acometerán su cometido correctamente. Y, en segundo lugar, en estos momentos se está llevando a cabo la retirada de estímulos monetarios por parte de los principales bancos centrales y el mercado ya descontaba subidas de tipos a mediados del próximo año, siendo medidas dirigidas a regularizar la inflación, pudiendo además los bancos centrales ser más agresivos con sus métodos en caso de que la inflación comience a ser preocupante.

Desde Cross Capital, creemos que estas sesiones de máxima volatilidad pueden llevar a que valores representativos de buenos negocios se encuentren a valoraciones mucho más atractivas. Por lo tanto, ahora más que nunca hay que ser selectivos con los valores que componen las carteras y centrarnos en la calidad de los negocios, es decir, aquellos con ingresos recurrentes, poca deuda, con barreras de entrada, que reinviertan en su propio crecimiento, para así aportar resiliencia en los momentos de alta volatilidad como el actual.

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