después del paréntesis

Pandemias

El catedrático de Parasitología de la ULL don Basilio Valladares Hernández anunció que las grandes pandemias, de la Gripe Española a la COVID, tienen su origen en los animales. Situó en el 60% de los casos semejante incidencia. Ello da a ver lo que los hombres somos: entidades que deducimos gobernar el mundo y, sin embargo, el mundo nos sorprende. Lo que faculta a los seres pensantes de este globo es el dominio, la sumisión. Así ha ocurrido, desde el sometimiento de los negros que se llevaron como esclavos a las grandes producciones de América a la capitulación de esos a los que Colón llamó erróneamente “indios” y que, por no ser cristianos como los españoles, fueron sojuzgados, ninguneados, llevados al cero, al punto de construir el “vacío” allí (Mundo Nuevo) para ser apropiado por el Mundo Viejo del acá. Y eso es lo que hemos querido imponer con el todo terrestre, desde los grandes mamíferos (ballenas o elefantes que se matan por provecho) a los seres minúsculos, los virus y las bacterias que se aniquilan con venenos (fármacos) sofisticados. El mundo sería lúcido de ese modo, cual se sentencia. De donde, en pocos años las enfermedades no existirán gracias al divino genoma y la inmortalidad o el hacer frente al envejecimiento serán cosas del pasado; sabios humanos, muy listos. Eso no ocurre. Lo que los hombres no estamos dispuestos a comprender es que lo que se llama naturaleza forma parte del gran enigma matemático de la creación y ante el gran enigma matemático de la creación nadie queda libre. Ocurre, como queda dicho, con las grandes epidemias de la humanidad, la COVID una de ellas. Un bichito minúsculo se hace intratable y le juega malas pasadas a la vida o a la economía de los mortales. ¿Cómo es posible que lo microscópico de ese modo actúe? Sí; la sabiduría universal funciona por encima de la parcialidad de los agudos eméritos. Así que don Basilio Valladares da un ejemplo para Tenerife: los roedores que nos visitaron desde Filipinas por el traslado desde allí de plantas ornamentales exóticas. Aquí viven en un número (diez millones, dijo) muy importante de ejemplares. Con ellos las dichas transmisiones, transmisiones concretas, por ejemplo, la leptospirosis, enfermedad que resulta leve (cercana a la gripe) o grave, con hemorragia pulmonar. De manera que eso nos queda, a expensas del modo en que nos movamos, este el mundo: si no visitamos lo lejano y desconocido, lo lejano y lo desconocido nos visita. Siempre la sabiduría universal resulta entrelazada.

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