en la frontera

Papistas y católicos

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, la comunista Yolanda Díaz, se ha reunido con el Papa en el Vaticano, con el que, según fuentes del Gobierno de Pedro Sánchez, ha dialogado sobre los asuntos laborales que son de su competencia y también sobre la situación originada por la pandemia. A pesar de estas fuentes, la interesada ha manifestado: “Debo ser respetuosa y no les voy a poder revelar el contenido de la conversación”, si bien ha calificado el encuentro como “muy emocionante”.

Los que sí es seguro que han experimentado una infinita emoción son los miles de católicos, de curas, frailes y obispos, y de monjas, asesinados, violados y perseguidos por los milicianos y militantes comunistas durante la última guerra civil. Y es seguro que se habrán emocionado desde sus cenizas, mezcladas con las cenizas de todos los monasterios, iglesias y demás lugares de culto, de todas las imágenes y las cruces quemadas y destruidas por esos mismos milicianos y militantes ya desde antes de la guerra. En el bando comunista, las cenizas de los asesinos se habrán mostrado, a su vez, muy sorprendidas, y deseosas de preguntarle al Papa si se equivocaron de adversario y cometieron un pecado de exceso de celo al matar a tanto católico solo por el hecho de serlo.

Al parecer, el Papa interpreta el cristianismo desde sus concepciones populistas peronistas, impregnadas de lo que se denominó en Iberoamérica la “teología de la liberación”. Repite habitualmente que “el capitalismo mata y es pecado”, y suele elogiar a los comunistas “por ser como los cristianos”. Todo eso explica su sintonía con Yolanda Díaz, cuyos planteamientos les unen mucho más de lo que les separan, y la simpatía que despierta en izquierdistas anticlericales como Pablo Iglesias y Evo Morales.

Durante su entrevista, es de suponer que los dos personajes dialogaron sobre el deseo del partido de Yolanda Díaz de dinamitar la cruz del Valle de los Caídos, y la intención del Gobierno del que ella forma parte de echar de allí a los monjes y cerrar la abadía. También es de suponer que trataron la persecución del Gobierno a la enseñanza concertada, en su inmensa mayoría de orientación católica, la educación religiosa y la asignatura de religión.

La vicepresidenta no ha sido el primer miembro del Gobierno al que recibe el Papa. El 24 de octubre de 2020 mantuvo un encuentro con el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, que acudió junto a su esposa, Begoña Gómez. Un año antes, el 5 de octubre de 2019, la entonces vicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo se reunió con el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, para tratar la exhumación de Franco del Valle de los Caídos.

Con esta visita, Yolanda Díaz sigue desarrollando su agenda propia y marcando una clara distancia política con el PSOE y con su propio Gobierno; de modo que sus intenciones de desalojar a Pedro Sánchez aupada por un movimiento populista transversal de izquierdas son absolutamente serias y consistentes. Sin embargo, sus posibilidades son limitadas, porque el aparato socialista y su maquinaria electoral son muy poderosos. En cualquier caso, en ese movimiento de la vicepresidenta no es probable que abunde la participación católica, pero, a buen seguro, el movimiento contará con un ala papista muy activa. Y hasta es posible que Yolanda Díaz participe en ella.

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