tribuna

Una experiencia de diplomacia pública

Esta semana desde Casa África hemos organizado un curso para periodistas en Nairobi, Kenia, con un objetivo principal: reforzar sus conocimientos en el periodismo de verificación para combatir las llamadas ‘fake news’, las noticias falsas. Un área en la que España es pionera y sus medios gozan de reconocimiento internacional
Una experiencia de diplomacia pública

Me ha sucedido en muchas ocasiones. Me preguntan en qué consiste exactamente esto de la diplomacia pública que hace Casa África. Siempre suelo responder que hay varias definiciones teóricas (que van desde decir que es una especie de diplomacia amable, o la generación de actividades que permitan un acercamiento entre países y sus sociedades civiles), pero siempre acabo concluyendo que la mejor manera de explicarlo es con ejemplos concretos de lo que hacemos. 

Esta semana pasada realizamos una actividad que reprodujo perfectamente el esquema de lo que es la diplomacia pública: el III Encuentro de periodistas África-España. Este es un evento que Casa África ha celebrado cada dos años con el foco puesto en poner en contacto, lo que llamamos generar redes, a periodistas españoles especializados en África con periodistas africanos de diversas procedencias que destaquen en sus países por su buen hacer. 

En las dos primeras ediciones fue un evento celebrado en Madrid, pero este año decidimos ‘reinventarnos’ y llevarlo a un país africano, dando comienzo a una línea de trabajo que, bajo la denominación #PeriodismoAìfrica, formaraì a periodistas africanos en un campo en el que España puede presumir de ser una potencia internacional por el alto nivel de especialización, innovación tecnológica y capacidad de impacto en la ciudadanía: el periodismo de verificación o fact-checking.

La desinformación es un fenómeno que en los últimos cinco años ha irrumpido de manera brutal en todo el mundo. Se combate con buen periodismo: con un método de trabajo para rebatir los bulos (las llamadas ‘fake news’), basado en la verificación y el uso de datos siempre lo más fiables posibles. 

Así que reconvertimos el evento en un encuentro en un país africano en el que los mejores periodistas españoles especializados en la verificación de datos formasen, intercambiasen conocimientos y generasen redes de contactos con un grupo de periodistas del país. Y nos decidimos por Kenia: un país con el que España tiene una relación histórica muy cercana (debo agradecer públicamente que tanto la Embajada de España en Nairobi, que lidera Cristina Díaz como el propio Ministerio de Asuntos Exteriores se volcasen con esta iniciativa) pero, sobre todo, una importante urgencia en la lucha contra la desinformación y las noticias falsas. 

Kenia celebrará elecciones el próximo mes de agosto. En un país con cierto historial de conflictividad poselectoral, las próximas elecciones son las más importantes de la última década. La clave es que su presidente, Uhuru Kenyatta, termina su ciclo: la limitación constitucional de dos mandatos de cinco años hace que no concurra como candidato. En un ambiente ya de total precampaña, altísima polarización política y un componente muy importante en ese país, el de la diversidad étnica, Kenia afronta un proceso electoral de alto riesgo en el que ahora ha surgido un componente extremadamente peligroso: el uso organizado de la desinformación. 

Pese a lo que el eterno estereotipo podría llegar a hacerles pensar, Kenia es un país con una innovación tecnológica ejemplar para el resto del mundo. El uso del dinero móvil en Kenia, por ejemplo, es espectacular. Todo el mundo paga sus compras, sus facturas o se transfiere dinero a través del teléfono. Un sistema llamado M-Pesa que tiene un increíble nivel de penetración. En cualquier barrio, incluso en los llamados ‘slums’, los barrios de chabolas, cualquier ventita de las que llamaríamos aquí de aceite y vinagre acepta y trabaja con pagos por el teléfono. Es un sistema, además, que permite funcionar tanto en teléfonos móviles de los antiguos (a través de SMS) como con los actuales smartphones, ya predominantes en Kenia. Lo que aquí ahora conocemos como Bizum es, un sistema que nació, se testó y desarrolló en Kenia. 

En el campo de la información, Kenia es un país también muy avanzado. El 80% de sus ciudadanos se informa a través de su teléfono. Antes eran las radios, la televisión y los medios de comunicación escritos los que hacían este trabajo, pero ahora son mayoritariamente las redes sociales, principalmente Whatsapp y Facebook, las que canalizan la información, bien sea de los medios tradicionales como, y aquí es donde está el problema, de cualquier lado, lo que abre un campo de batalla sin ningún tipo de norma para la desinformación, para la circulación de los bulos. 

Por ello viajaron a Nairobi dos personas de Casa África, el jefe del Área de Medios de Comunicación y responsable de este proyecto, Joan Tusell, y la técnico de Mediateca y Web Loly Betancor, junto a cinco periodistas españoles: Clara Jiménez Cruz (Maldita.es), Irene Larraz (Newtral), Desirée García (EFE Verifica), Myriam Redondo (VerificaRTVE) y Óscar Gutiérrez (El País). Para contar con la visión africana incorporamos a Alphonce Shiundu, responsable en Kenia de Africa Check, el medio de referencia para la verificación en todo el continente (es imprescindible también contar con formadores africanos), incorporamos una visión académica y de estudio de la realidad mediática keniata del profesor español Dani Madrid-Morales (un especialista de primer nivel en desinformación en África) y, de forma online desde Sudáfrica (la nueva variante impidió su presencia), se sumó también la periodista Carla Fibla, ganadora de nuestro II Premio Saliou Traoré de periodismo en español sobre África. 

Con ellos se armó un programa formativo de dos días, con parte práctica incluida, en el que participaron 25 periodistas keniatas, seleccionados por el Media Council de Kenia, un organismo equivalente a un Colegio de Periodistas y que seleccionó a 25 profesionales, todos de medios diversos y con interés y cierto conocimiento en la materia. La experiencia fue muy enriquecedora, puesto que constatamos en Nairobi no solo la gran demanda formativa en este terreno (la desinformación tanto sobre la pandemia como con motivaciones políticas es intensa y diaria), sino que identificamos una línea de trabajo en la que España puede presumir, sin duda, de un talento a nivel mundial: pura Marca España. Y eso es para lo que, entre otras cosas, sirve la diplomacia pública: para mejorar nuestra imagen con nuestros socios y amigos africanos, generando actividades que les sean prácticas y con las que establezcan contactos duraderos y profesionales con nuestra gente. 

Lo que hacemos en Casa África a diario, de hecho, no es muy diferente de lo que hemos ido a hacer puntualmente a Kenia. 

Este pasado jueves tuve la oportunidad de asistir a la presentación del anuario de la Asociación de la Prensa de Tenerife, en la que el consejero de Presidencia del Gobierno de Canarias (y periodista hace ya unas décadas), Julio Pérez, tuvo una intervención muy acertada en la que habló de desinformación y noticias falsas, mencionando incluso la necesidad de una correcta formación de los periodistas en este sentido. Julio Pérez también aludió a la necesidad de una información bien rigurosa y cuidada alrededor de la pandemia de la Covid-19 y mencionó incluso los bajos niveles de vacunación en África.  

La desinformación es un factor extremadamente importante que explica, entre otras cosas, la reticencia a las vacunas. Lo hemos ido observando desde marzo del 2020 en un seguimiento diario que hacemos desde Casa África a las noticias que se generan en África sobre la Covid-19, y que les recomiendo consultar diariamente a través de nuestra página web.  

El periodismo, como se habló estos días en Nairobi entre periodistas africanos y españoles, es fundamental para conseguir derrotar a la pandemia. Cuando desde Casa África hablamos de tender puentes y crear redes, hablamos de esto. Con este artículo he querido desarrollar el ejemplo de una de ellas, una de las más de 400 actividades que celebramos cada año.

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