la palma

Cepas de viña con más de un siglo que sobrevivirán al volcán

El Consejo Regulador de Vinos de La Palma recogió muestras para un proyecto de investigación en la zona de Cabeza de Vaca meses antes de la erupción volcánica
Eva Hernández, gerente del consejo regulador. DA

El Grupo de Investigación en Tecnología Enológica del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la Universitat Rovira i Virgili (URV) de Tarragona recuperará, gracias a las muestras de vides recogidas entre enero y mayo de 2021, cepas con más de un siglo de antigüedad que fueron sepultadas en Cabeza de Vaca.

Las muestras fueron tomadas por los técnicos del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Vinos La Palma. La gerente del Consejo Regulador, Eva Hernández, ha detallado cómo la suma de varias circunstancias han permitido la recuperación de estas cepas pese a la erupción volcánica, y es que de los 13 viñedos desaparecidos, unos 8 podrían tener más de un siglo.

La afección alcanzó una superficie de 40 hectáreas de viñedo, daños que pese a ser importantes podían haber sido mucho más cuantiosos, puesto que la superficie de cultivo en la zona de influencia del volcán ascendía a 65 hectáreas.

De la totalidad de la superficie de vid acogida a la Denominación de Origen Vinos de La Palma dañadas por efecto del volcán la mitad ha quedado sepultada como consecuencia de la colada volcánica.

“Ahora tenemos la oportunidad de recuperarlas gracias a que esas muestras de material vegetal están ahora en la universidad (Universitat Rovira i Virgili), de otra forma no podríamos conservarlas ni recuperarlas. Tenemos la salvaguarda de nuestro patrimonio vegetal en la universidad, donde permanecerá hasta el mes de agoto de 2022, cuando se conocerán los resultados”.

El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Vinos de La Palma y la Consejería de Agricultura del Cabildo palmero acordaron realizar este estudio genético de las variedades de vid para determinar si hay nuevas variedades locales.

La erupción ha sido también un duro golpe para este sector, que arrastra problemas cronificados en el tiempo, uno de ellos la falta de relevo generacional, pero también el descenso en las cosechas como resultado de la persistente sequía que la Isla sufre desde hace años, y empeorada con la ola de calor en los meses previos a la erupción.

No es el primer reto al que se enfrenta el sector vitivinícola insular. Ya tuvo que hacer frente a una lucha por la recuperación de sus zonas de viñedo en Fuencaliente, cuando se vieron afectadas en gran parte de su superficie por el devastador incendio de 2016. La tenacidad es una de las características que mejor definen a los hombres y mujeres del sector vitivinícola en la Isla. En aquellos años en Fuencaliente, ahora en la comarca del Valle de Aridane.

Recursos hídricos

En esta nueva crisis del sector, desde el Consejo Regulador ya se ha expuesto que la necesidad más perentoria es conseguir un sistema de riego que hasta ahora no ha existido pese a las reiteradas peticiones de los últimos años. “Necesitaríamos disponer de agua de riego para poder garantizar la supervivencia de las nuevas plantaciones que se hicieran, al menos los primeros años, para darles riego de apoyo. Téngase en cuenta que la viña es un cultivo tradicionalmente de secano y que nunca va a tener los requerimientos hídricos que necesitan otros cultivos, por tanto, el cultivo de la viña es fundamental de cara a la transición ecológica que debemos en prender de ahorro de agua a corto, medio y largo plazo”. Esta petición del Consejo Regulador cuando aún estaba en erupción el volcán es reiterada por Eva Hernández.

Más allá de estas acciones, desde el Consejo Regulador de Vinos de La Palma se ha solicitado, a más largo plazo, pero de forma ineludible, un paquete de ayudas específicas para nuevas plantaciones, además de la ejecución de proyectos de investigación y desarrollo, I+D., en la búsqueda de variedades locales resistentes frente al empeoramiento de las condiciones medioambientales debido al cambio climático.

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