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José Benjamín Navarro García: “Nuestra sociedad está repleta de creencias que son un becerro de oro para dormir conciencias”

Autor de 'Kósmos. Conciencia y Realidad' (Centro de la Cultura Popular Canaria)
José Benjamín Navarro García. / DA

El Centro de la Cultura Popular Canaria ha publicado Kósmos. Conciencia y Realidad, de José Benjamín Navarro García, un libro que ofrece una apasionante reflexión y busca dar respuestas a preguntas sobre la existencia, para introducirnos en la relación entre conciencia y realidad física, entre el observador y lo observado. Kósmos trata sobre la cosmología, como espacio donde se integran los conocimientos de todas las áreas en una concepción de la vida y de la realidad no dogmática. Reivindica la totalidad frente a la especialización.

Es de agradecer que el autor -docente durante muchos años- nos introduzca en un debate sobre la conciencia y la realidad a través de una conversación con una joven de 17 años, Jimena, con un lenguaje profundo a la vez que sencillo. Navarro hace una revisión crítica, feminista y psicológica de la sociedad y cuestiona la propia historia, como nos la han contado, llegando a conclusiones muy críticas: “Estamos alienados, enajenados, absortos, idiotizados, manipulados, atontados y atemorizados desde hace más de 5.000 años. Genéticamente, valga la metáfora, somos borregos asustados que obedecen el compás de las modas”, le explica a su joven interlocutora.

-¿De qué trata su libro?
“Está plagado de numerosos interrogantes y de posibles respuestas. Estas son algunas de las preguntas: ¿la vida es sueño o ilusión? ¿Existe una realidad objetiva? ¿Cuándo y cómo surgió la conciencia? ¿Qué es el lenguaje? ¿Qué es el ego? ¿Qué es conocer? ¿Cuál es el origen del ser humano? ¿Qué es el Estado? ¿Jesucristo es un personaje histórico o de ficción? ¿Newton encontró el año del fin del mundo? ¿Cómo es la realidad total (cosmologías) y la realidad material (cuántica)? ¿Lo observado modifica al observador?… El libro consta de dos partes. La primera aborda las principales incertidumbres sobre la conciencia humana. En la segunda se aborda una sola pregunta: ¿cómo hemos visto la realidad en cada momento histórico?”.

-¿Son lo mismo conciencia y ego?
“Al nacer todos tenemos una conciencia. El espacio interior y personal. Un espacio vacío que se rellena con experiencias, creeres, saberes, sentires, etc. Así cada humano desarrolla un ego diferente. No encontrarás jamás dos personas que piensen, sientan o crean idénticas cosas. Cada ser humano es único, especial, porque desarrolla un ego específico y personal”.

-¿Qué responde a cómo hemos visto la realidad en cada momento histórico?
“Realizo una revisión crítica, feminista y psicológica de nuestra historia mediante una síntesis de la historia de la cosmología. El reconocimiento de los diferentes modelos históricos de universo se configura como un atajo para la comprensión de la historia de las mentalidades, incluyendo a nuestra sociedad posmoderna, repleta de creencias superficiales y violentas, un nuevo becerro de oro que duerme la conciencia de las masas. En suma, se realiza una radiografía del ego masculino más feroz que levantó los primeros Estados patriarcales tras el Neolítico, organizando y administrando los sentimientos del miedo y la furia, mediante el ejercicio del monopolio de la violencia en el seno social”.

-¿Por qué utiliza la palabra ‘kósmos’ en su libro?
“Uso el término griego original kósmos, pues este concepto incluye en su definición el universo físico, la vida y la conciencia, el orden frente al caos”.

-¿Cuál es el motivo que le ha conducido a escribirlo?
“Hace siglos que se separaron los estudios de ciencias y de letras, también las disciplinas afines se fueron distanciado unas de otras para estudiar más en profundidad los fenómenos de la naturaleza. Esto ha pasado factura. Nuestros licenciados salen de las facultades de letras desconociendo las claves del universo en el que viven, mientras que los titulados en ciencias ignoran la historia y los fundamentos filosóficos de sus propias disciplinas. Es desolador, pues todo ello lleva a una comprensión sesgada de la sociedad y de la propia naturaleza, aparte de favorecer un tipo de enseñanza que es, desde un punto de vista pedagógico, irracional, memorística y superficial”.

-Eso me recuerda a un ensayo de Ortega y Gasset, ‘Misión de la Universidad’, editado en 1930.
“Efectivamente, Ortega y Gasset advirtió del gran peligro que se cernía sobre la vieja Europa: los bárbaros la estaban invadiendo otra vez. Estos bárbaros eran los especialistas que arrojaban las diversas universidades de la época. Frente a esta barbarización (los superespecialistas que exclusivamente conocen su materia o disciplina), Ortega propuso la Facultad de Cultura: una cultura general, amplia y actualizada, pero no de especialista, sobre las cinco áreas fundamentales del conocimiento (Física, Filosofía, Biología, Sociología e Historia). En Kósmos. Conciencia y Realidad incorporo la Psicología (el observador) y la Cosmología (lo observado). Ortega propuso una universidad con dos años comunes para todos. En esos dos primeros cursos se impartirían estas cinco materias (siete, si añadimos nuestra propuesta). Tras estos dos años, el alumnado tendría tres cursos más para especializarse en su área”.

-¿Entonces su libro aborda todas estas materias?
“No todas… Mi libro se centra en las complejas relaciones que existen entre el observador -la conciencia humana- y lo observado -naturaleza, universo, realidad-. Por ello me veo forzado a reflexionar con ideas de la Física, la Biología, la Química, etc. Pero también a introducir contenidos de Historia, Economía, Política, Sociología, Psicología, Medicina, Neurociencia, Literatura, etc. Y esto es así por la necesaria especialización del conocimiento, que nos ha obligado a observar lo de arriba separado de lo de abajo, a estudiar lo grande divorciado de lo pequeño y a investigar lo externo desde el desconocimiento de lo interno”.

-¿En qué se basa para construir esa ‘totalidad orteguiana’?
“El libro aborda el misterio de la conciencia, que no hay que confundir con su contenido mental o ego, para ello recurro a la psicología transpersonal norteamericana (Stanislav Grof, 1975) desarrollada por Watts, Wilber, Tart, etc. Además, tomo ideas de autores como Calderón, Shakespeare, Kant, Hegel, Marx, Wittgenstein, Zubiri, Ortega, Popper, Kuhn, Freud, Jung, Piaget, Reich, Lowen, Lao Tse, Giordano Bruno, Krishnamurti, Tolle, Darwin, Planck, Schrödinger, Hawking, Bhom, Penrose…”.

-¿Cómo caracterizaría la conciencia humana?
“Si entramos en un cine con tiempo suficiente vemos la pantalla en blanco. En ella se puede ver luego cualquier película. Nuestra conciencia puede nacer en Asia o América… Según donde sea, vive películas con mayor o menor fortuna. Nuestra conciencia es el espacio interior, la pantalla en blanco, donde se proyecta la película de nuestra vida. Somos, sin saberlo, el director del film que vivimos. Pensamos que la pantalla y la película son una sola cosa, cuando la conciencia solo es el medio, el espacio vacío, sin formas, donde se proyecta la realidad vital de nuestra existencia, que está configurada por la realidad de las formas o experiencias personales”.

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