viernes a la sombra

Lo que depara 2022

El ministro de Consumo, Baltasar Garzón, no tiene suerte con las carnes y su última (?) apreciación despierta la primera controversia política del año, que viene muy bien, por cierto, a los que quieren dar vuelta a todas las cosas y ya les dolían las últimas cifras del paro. Un año que será pródigo electoralmente hablando: ahí esperan las urnas de Castilla y León y Andalucía en nuestro país, pero también las de Colombia, Brasil, Costa Rica, Reino Unido, Francia, Portugal, Serbia, Suecia, Corea del Sur, India y Australia donde están teniendo, por cierto, un contencioso más allá de lo estrictamente deportivo con ese Novak Djokovic sin querer vacunarse para dejar huella de su soberbia y paso a interpretaciones dispares. El caso es que afrontamos el comienzo de este 2022 con incertidumbres y con nuevos retos que requerirán de nuevas respuestas. Según la astróloga Jenniffer Freed, “veremos una explosión de las artes creativas y eventos que unen a las personas de manera entusiasta”. Igual peca de optimismo pero es una buena señal que “las voces nuevas y más diversas obtendrán acceso a las plataformas públicas”. El año recién estrenado, desde luego, tiene que ser una oportunidad para la reevaluación, reparación y algunos acontecimientos de cuidado. En el plano cultural, por ejemplo, se cumplen cincuenta años del premio Oscar concedido a Luis Buñuel por un título inolvidable, El discreto encanto de la burguesía. ¿O es que decir adiós a la pandemia no se convierte en el primero de los propósitos? Pero sigue latente la esperanza de que la desinformación no crezca, que desaparezca, aunque ello dependa de muchos esfuerzos, incluso el ético, el de las empresas mediáticas y el de los profesionales. Los graves efectos del cambio climático como duros fenómenos naturales desasosiegan a cualquiera, incluidos los expertos y los videntes que interpretan las profecías de Nostradamus, casi siempre atrapados en una atmósfera pesimista que levanta interrogantes inquietantes como si se mantendrá la Unión Europea como tal. ¿Seguirá al brexit algún episodio similar? España será escenario de eventos que ojalá resulten productivos porque, de entrada, hay que plantear la disyuntiva de si la inflación va a ser permanente o transitoria. Parece un consuelo ese pronóstico que empieza a extenderse: comenzará a remitir en el segundo semestre del año. Políticamente, habrá encuestas para todos los gustos, manejadas especialmente para los consumidores después de los promotores a los que se encarga la cuestión. Y claro, todo da a entender que no caerá la breva de la renovación del Consejo General del Poder Judicial. Un país que será escenario de una cumbre de la OTAN y donde retornará, si no hay imprevistos, el debate sobre el estado de la nación. Acaso más interés y más provechosa sea la conferencia de presidentes en La Palma, aún con los gases humeantes del volcán que, todavía sin bautizar, guardará en Cumbre Vieja el drama telúrico que se adivinó desde el primer momento. Habrá fútbol hasta en la sopa, como aquella original sección de La Codorniz, no solo por el Campeonato Mundial de Qatar, el primero que se dispute en período no veraniego, sino por el profundo deseo de que el Club Deportivo Tenerife conmemore su centenario en una categoría superior. Será el año, en fin, de la despedida de dos grandes de la canción: ni Serrat ni Perales seguirán pisando los escenarios; pero también de innovaciones y nuevos avances tecnológicos. El año de la digitalización, cuando ojalá no se pierda el humanismo.

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