guerra de ucrania

Los canarios en Ucrania están a 200 kilómetros de la frontera con Polonia

Dos canarios forman parte del operativo del Ministerio de Exteriores español; otro va por sus propios medios y un niño natural de Arucas (Gran Canaria) continúa allí con su familia
Plaza principal de la ciudad ucraniana de Járkov, ayer, segundo día de la invasión rusa | EUROPA PRESS

El primer convoy organizado por el Ministerio de Asuntos Exteriores español para que sus nacionales abandonen Ucrania, en el que se encuentran dos canarios, estaba anoche a 200 kilómetros de la frontera con Polonia, según ha podido saber DIARIO DE AVISOS de fuentes cercanas al operativo. A esos isleños se suma otro que, por sus propios medios, trata de acercarse al paso fronterizo, y un cuarto: un niño nacido en Arucas (Gran Canaria), el cual todavía permanece en el país junto a su familia. Según el presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres -que, cabe recordar, fue durante una legislatura alcalde de la localidad grancanaria-, el infante se halla “en perfecto estado”.

La extracción, adelantada el jueves por este periódico, está teniendo lugar por vía terrestre debido al cierre del espacio aéreo. Desde el primer momento, el Gobierno regional ha mantenido contacto permanente con los isleños, declaró Torres, al tiempo que concretó que los dos varones que forman parte del convoy son naturales de los municipios de Firgas y Moya, ambos en la isla redonda, y el tercero es un tinerfeño de El Rosario que “va en un vehículo particular”. En cuanto al pequeño aruquense, de madre ucraniana, el líder autonómico detalló que no se sumó a la operación salida “por razones varias”, aunque no se descarta que él y sus allegados lo hagan en próximas fechas.

En declaraciones al programa Buenas Tardes Canarias, el grancanario Saúl Perea relataba cómo habían discurrido los acontecimientos desde el estallido de la guerra. “Todos nos despertamos con las sirenas de misiles antiaéreos”, afirmaba al programa de la televisión pública del Archipiélago. A partir de ahí, prosiguió, “ha sido todo sobre la marcha”. Desde la Embajada española se pusieron en contacto con él, y en seguida se incorporó al grupo de personas que saldría del país.

Entonces, contaba que había salido hacía “unas tres o cuatro horas” de la capital, Kiev. El plan inicial era que durmieran en Polonia esa misma noche -del jueves-, pero la alta densidad de tráfico derivada del conflicto evitó que pudiera cumplirse tal extremo. Al convoy lo acompañaban miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado español.

Preguntado por la celeridad con la que sucedió todo, Saúl explicó que en su caso no le dio tiempo “para casi nada”. De hecho, admitió que tuvo “que dejar una maleta atrás, en el hotel”, aunque dijo tener claro cuál era la misión principal: “hay que salir de aquí cuanto antes”.

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