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Un bombardeo ruso en Leópolis, cerca de Polonia, deja cinco heridos

Este bombardeo ruso en Leópolis supone el primer ataque a la ciudad desde el pasado 18 de marzo
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El bombardeo ruso en Leópolis ha sido denunciado por el alcalde de la ciudad

Un bombardeo ruso en Leópolis, al Este de Ucrania y a 70 kilómetros de Polonia, ha dejado un balance de cinco heridos tras estallar, al menos, tres proyectiles.

El alcalde de la ciudad, Andri Sadovi, ha confirmado el bombardeo ruso en Leópolis en su cuenta de Telegram y pedido a la población que se quede en sus refugios.

El jefe de la Administración Militar Regional de Leópolis, Maksim Kozitski, ha confirmado “tres potentes explosiones cerca de la ciudad”, también en su canal de la plataforma de mensajería.

El de este sábado trataría del bombardeo ruso en Leópolis desde el ocurrido el 18 de marzo contra una planta de reparación de aviones en la que resultó herida un persona, en un bombardeo no muy habitual porque Rusia suele concentrar sus ataques en el este del país.

Bombardeo ruso en Leópolis y refugiados

La agencia de Naciones Unidas para los refugiados, ACNUR, ha estimado este viernes que más de 10 millones de ucranianos, casi una cuarta parte de la población, han huido de sus hogares como desplazados dentro del país o refugiados fuera de sus fronteras desde el inicio de la invasión rusa el 24 de febrero.

“Más de 6,5 millones de personas están desplazadas dentro de Ucrania y 3,7 millones de personas se han visto obligadas a huir del país”, ha lamentado la representante de ACNUR en Ucrania, Karolina Lindholm Billing, en rueda de prensa desde Ginebra.

El Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) había precisado este jueves que 4,3 millones de niños ya no viven en su hogar: más de la mitad de la población infantil, contando 1,8 millones de refugiados y 2,5 millones como desplazados internos.

La responsable humanitaria ha avisado además de que hay 13 millones de personas “atrapadas” en zonas de conflicto o bien “incapaces de salir debido al aumento de los riesgos de seguridad, la destrucción de puentes y carreteras, así como la falta de recursos o información sobre dónde encontrar seguridad y alojamiento”.

Lindholm Billing ha lamentado profundamente que la invasión rusa ha hecho retroceder cualquier tipo de avance humanitario logrado desde el comienzo en 2014 de la guerra en el este de Ucrania. “Estamos peor que hace ocho años”, ha reconocido antes de denunciar que incluso su propio personal en Ucrania “se han convertido en desplazados, algunos de ellos por segunda o tercera vez”.

ACNUR ha desplazado su presencia a Dnipro, Vinnytsia, Uzhgorod, Chernivtsi y Leópolis, y trabaja también en las zonas separatistas de Donestk y Lugansk, con un personal aproximado de 154 personas.

ACNUR ha enviado a los centros de recepción de desplazados del centro y oeste de Ucrania mantas y cocinas, así como material de acomodo temporal para unas 85.000 familias hasta el momento dentro de una operación enfocada a medio plazo porque “está claro que cientos de miles de personas, si no millones, van a necesitar ayuda de alojamiento”.

Por último, ACNUR sigue esforzándose en llegar a los frentes de combate en Mariúpol y Járkov “como parte de los convoyes humanitarios interinstitucionales”, como el que entró la semana pasada en la ciudad de Sumy.

“La manera más eficaz de entregar ayuda humanitaria sería poner fin a esta guerra”, ha reconocido de todas maneras la representante de ACNUR. “Mientras tanto”, ha concluido, “debemos seguir haciendo todo lo posible para apoyar a todos los afectados”.

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