guerra en ucrania

Cómo actuar y dónde esconderte ante un ataque nuclear

Putin no ha tenido reparos en alardear de su arsenal para evitar la intervención de Occidente

Diario de Avisos / El Español. | La invasión de Ucrania por orden del presidente ruso Vladimir Putin pretendía ser una misión rápida. Sin embargo, el pueblo ucraniano ha resistido sus brutales ataques durante casi una semana. De manera paralela a la lucha de los ucranianos, los países occidentales han intentado frenar al mandatario ruso con sanciones económicas y el aislamiento de su país en el contexto internacional. La amenazadora respuesta de Putin a estas acciones no se hizo esperar y ha traído de vuelta el miedo a la guerra nuclear.

El uso de armas nucleares fue el gran terror de la segunda mitad del siglo XX, pero en las últimas décadas ese escenario se ha contemplado cada vez menos probable. Las bombas nucleares sólo se han usado una vez —en los ataques a Hiroshima y Nagasaki en 1945— y sus nefastas consecuencias hacen pensar que si se utilizasen de nuevo en una guerra, el resultado sería una destrucción y un número de muertes nunca visto hasta la fecha. A pesar de ello, Putin no ha tenido reparos en alardear de su arsenal para evitar la intervención de Occidente.

Tras la decisión de Washington y Bruselas de desconectar a los bancos rusos del sistema internacional de pagos SWIFT, el dirigente ordenó el pasado domingo a sus Fuerzas de Disuasión Estratégicas —un organismo que cuenta con armas nucleares— que se pongan en “estado especial de combate”. Mientras que muchos analistas observan esta declaración como un farol para asustar a la OTAN, la brutalidad de los ataques rusos en Ucrania hace desconfiar a buena parte de la población europea.

Rusia posee 6.255 cabezas nucleares, de las cuales 1.625 se encuentran desplegadas. ¿Qué pasaría si realmente se dispara una de estas armas y qué posibilidades hay de sobrevivir a un ataque de este tipo? Por desgracia, los afectados por el epicentro de la explosión no tienen mucho que hacer: no existen refugios lo suficientemente resistentes para soportar este impacto. Sin embargo, el potencial mortífero de estas armas no se reduce a ese primer impacto.

¿Qué debemos hacer en caso de ataque nuclear?

Frente a nuestro instinto natural de huir del lugar de la catástrofe, la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) explica que debemos buscar inmediatamente un refugio. Lo ideal es que se encuentre bajo tierra, pero también es posible guarecerse dentro de un edificio. En este caso, es importante alejarse de las ventanas, de los pisos más cercanos a la azotea y buscar una habitación interior: los ladrillos y el cemento de estas construcciones pueden bloquear parte de las partículas que habría en el ambiente.

Después deberíamos deshacernos de las capas de ropa más externas que han estado en contacto con el ambiente tras la explosión y lavar las partes de nuestro cuerpo expuestas con agua, jabón y champú. Dos consejos fundamentales en este caso: el primero es que no nos frotemos con violencia porque si nos hacemos heridas las partículas radiactivas podrían penetrar y el segundo es que no utilicemos acondicionador para el pelo porque “actuaría como pegamento” para dichas partículas, como recoge la FEMA.

El artículo antes citado recoge que deberíamos permanecer en nuestro refugio hasta 24 horas —aunque otras fuentes, como la de este artículo de La Sexta, llegan a recomendar no salir antes de 48 horas— cuando el riesgo de radiación es menor que el de permanecer en un lugar sin abastecimiento de productos básicos. Precisamente, este es el motivo por el que este organismo norteamericano recomienda que elaboremos planes familiares y kits de supervivencia con lo indispensable.

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