tribuna

Domingo Álvarez Febles: la humildad como valor humano

Siempre he dicho que los reconocimientos de los valores humanos se hacen en vida y no a título póstumo. Hoy, gracias a Dios, quiero rendir un merecido homenaje a una gran persona y excelente amigo del mundo de la comunicación. Domingo Álvarez Febles, veterano ´gladiador´ en el mundo de la comunicación, hasta ahora director de Radiotelevisión Española en Canarias, se despide por la puerta grande de su cargo. No descubro nada nuevo, si escribo que el excelente amigo ha sido para mi un espejo y ejemplo, donde me he mirado cada día en su espejo, transmitiéndome su gran humanidad, sensibilidad, humildad y profesionalidad. Sin atrincherarme en la metáfora o exageración, Domingo Álvarez ha sido una persona que siempre supo estar cerca de la sociedad canaria; granjeándose el respeto, la simpatía y la admiración de todos nosotros. Incluso, a nivel nacional, donde me consta que tiene muchos amigos/as en la nueva España contemporánea. Su maravillosa trayectoria profesional le ha servido para aglutinar experiencias y enseñanzas en un mundo de la comunicación exigente y competitivo. De la misma manera, Domingo Álvarez Febles no se retira del mundo de la comunicación; sólo cambia de puesto, pero sigue en Radio Nacional, donde consiguió anteriormente una marca y un estilo personal. Insisto, un ´gladiador´ de la comunicación que dedica horas y horas en el mundo de la comunicación. También quiero destacar que el amigo y maestro Domingo Álvarez nunca ha sido o a querido ser protagonista de nada. Todo lo contrario, donde siempre ha reconocido el valor y el trabajo de sus compañeros/as de equipo en todos aquellos medios donde tuvo la suerte de trabajar.

Por otro lado, su principal apoyo ha sido su familia, la cual le da los balones de oxígeno necesarios, con el objetivo de poder comenzar cada día un nuevo reto, una nueva ilusión, un nuevo compromiso, una nueva alternativa en su vida familiar, social y profesional. Tampoco quiero ocultar que mi admirado amigo también tiene su carácter en momentos determinados del día. Es decir, no quiero que le vean como si fuera un Santo patrón. Es un ser humano con sus virtudes y defectos. Cuando tiene que exteriorizar su ´rugido´ o dar el ´zarpazo´, en un momento puntual de su vida profesional, lo hace. Pero lo bueno que tiene es que a los cinco o diez minutos ya se ha olvidado del trance señalado. Sin duda, tengo que reconocer que he tenido la suerte de haber conocido a tan grande persona y maestro. Del mismo modo, no hace falta vernos todos los días para que nuestra amistad, admiración y respeto siga consolidada en el tiempo.

Por último, Domingo Álvarez Febles es sabedor que los puestos y cargos no deberían ser vitalicios. Mi amigo, que es un ser inteligente, es consciente que en este comienzo de siglo XXI el mundo sufre una transformación por diversos acontecimientos, pero sabe que hay que ´refrescar´ los puestos, con el objetivo de crear nuevas alternativas en el mundo de la comunicación. Sobre todo, cuando vivimos en una sociedad que sigue avanzando a pasos agigantados en el mundo de la evolución del ser humano; adelantándonos incluso a nuestro propio tiempo, pero no exento de la revolución tecnológica y del mundo de la comunicación. Mucha suerte querido amigo y maestro en tu carrera profesional, social y familiar.

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