opinión

Mercados y conflictos bélicos

En las recientes semanas, las graves consecuencias tanto humanitarias como económicas derivadas de la invasión de Ucrania por parte de Rusia, se han visto reflejadas en los mercados, que se han desplomado a niveles insospechados

Por Puneet Vaswani, asesoramiento y gestión patrimonial | En las recientes semanas, las graves consecuencias tanto humanitarias como económicas derivadas de la invasión de Ucrania por parte de Rusia, se han visto reflejadas en los mercados, que se han desplomado a niveles insospechados. Los mercados europeos han corregido entre un 10 y un 20% desde sus máximos alcanzados a inicios de este año, movimiento impulsado por la rotación de las carteras hacia compañías más de corte value de forma generalizada (bancos, energía, materiales, industria, infraestructuras), ante un nuevo contexto marcado por una elevada inflación y las expectativas de subidas de tipos, tras prácticamente dos años de incesantes subidas bursátiles. Las plazas norteamericanas y asiáticas tampoco se han salvado, dadas las ramificaciones comerciales que tiene el conflicto a escala planetaria, máxime ante las medidas de presión impuestas por EE.UU. y los aliados de la OTAN en términos de sanciones y bloqueos.

En lo que se refiere a estas medidas de presión, son de diversa índole: i) sanciones a instituciones financieras, excluyendo a determinados bancos rusos del sistema internacional de interconexión bancaria SWIFT, imposibilitando los movimientos de pagos internacionales y dejando a las instituciones rusas aisladas y restringidas de la actividad global con implicación directa sobre sus clientes corporativos, si bien Rusia tiene habilitado un sistema similar pero de espectro nacional; ii) sanciones contra personas, como empresarios y oligarcas próximos al Kremlin, así como a figuras relevantes en el círculo de Putin, o incluso, a la élite bielorrusa; iii) restricciones del espacio aéreo a la aviación rusa; iv) suspensión de su actividad, prestación de servicios y exportaciones a Rusia por parte de distintos fabricantes de automóviles, Apple, INDITEX, Disney, compañías logísticas, despachos internacionales de abogados, entre otras tantas empresas.

Desde el punto de vista histórico, analizando anteriores crisis geopolíticas desde 1953 – crisis del petróleo de 1973 y 1979, las guerras de Iraq, la Primavera Árabe, la invasión de Georgia y la crisis de Crimea, y las tensiones entre EE. UU. y Corea del Norte – podemos sacar la conclusión de que no siempre se ha cumplido el dicho de “Compra al son de los cañones, vende al son de las trompetas”. La historia nos muestra que la trayectoria de los mercados de renta variable tras los conflictos, en la mayoría de los casos, tiende a ser positiva, vendiéndose los activos refugio, pero realmente los ejes impulsores de la rentabilidad han sido factores que nada (o poco) tenían que ver con la geopolítica, como pueden ser los resultados empresariales y/o un entorno macro favorable de recuperación económica que antecede al conflicto.

Sin embargo, este puede ser el episodio bélico más importante de los últimos tiempos dado el pulso que supone entre las partes enfrentadas y sus aliados, por lo que el desenlace para los mercados puede darse de distintas formas. La comunidad de analistas está dividida: están los de la corriente Buy The Dip, mientras que otros, abogan por la posibilidad de “estanflación”. Los primeros se ciñen a lo que nos enseña la historia pasada. Los segundos consideran que, dadas las implicaciones comerciales y los efectos sobre los precios de las materias primas, si el conflicto dura en el tiempo, finalmente, la elevada inflación persistente que conlleva subida de tipos para su control, hará mella en el crecimiento y lastrará el sentimiento inversor, arrastrando finalmente a los mercados financieros.

Ya para rematar, los analistas de Bank of America también alertan del riesgo de entrar en un mercado bajista, argumentándolo con la década de excesos de los Bancos Centrales – en cuanto a inyección de liquidez y compra de activos –, una elevada inflación persistente y la globalización. Desde Cross Capital, recomendamos cautela en el corto plazo, pero sin perder de vista los objetivos y el horizonte de inversión, que debe ser siempre el largo plazo. Las correcciones y la volatilidad siempre generan buenas oportunidades. Conviene focalizar sobre los fundamentales y asesorarse bien.

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