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Misiles Scud apuntando a Canarias: cuando la Guerra del Golfo estremeció a las Islas

Declaraciones de un funcionario alertaron a la población por la supuesta existencia de misiles Scud apuntando a Canarias en la primera 'guerra televisada' de la historia
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La existencia de misiles Scud apuntando a Canarias fue uno de los bulos que surgieron en aquella Guerra del Golfo

El 2 de agosto de 1990, el ejército de Irak invadió Kuwait, dando comienzo a la primera Guerra del Golfo. Fue un conflicto singular, en el que, por primera vez, pudimos contemplar desde nuestros televisores ataques del ejército estadounidense, en el que Sadam Hussein se convirtió en la encarnación del mal para Occidente y por el que las Islas sufrieron un desabastecimiento de ciertos productos en los supermercados además de vivir momentos de verdadero terror por una noticia inquietante: había misiles Scud apuntando a Canarias.

Sin arroz ni aceite

Ocurre cada vez que estalla un conflicto bélico y también, como pudimos comprobar con el COVID, con cada pandemia. La población, por temor a un desabastecimiento general, hace acopio de algunos productos como papel higiénico, aceite, arroz o legumbres. En general, alimentos no perecederos.

“A esto, creo, se sumaba que nuestros abuelos habían vivido la Guerra Civil, habían pasado verdadera hambre, por lo que es normal que aquello sucediera”, reconoce José Manuel, de 42 años, que recuerda momentos en los que en los supermercados también faltaban productos como el azúcar.

Como él mismo rememora, se dieron circunstancias surrealistas, de verdadera incertidumbre, como, por ejemplo, cuando se adquiría arroz destinado para perros para consumo humano: “Estaba con mi madre y una señora se le acercó para preguntarle si las personas podían comer aquel arroz porque no quedaba del normal. Es algo que se me quedó grabado, que me sorprendió, porque yo era solo un niño y no entendía bien todo aquello”.

Pese a lo que se llegó a decir, Canarias no quedó desabastecida, más allá del acaparamiento personal que se pudo llevar a cabo, pero la sombra de la posibilidad de que muchos productos no llegaran a las Islas fue una realidad.

Sin petróleo

Otro de los problemas estaba en el petróleo. Del mismo modo que Estados Unidos reunió a una coalición de 34 países para ayudar a Kuwait, Irak fue apoyado por Libia, Yemen, Jordania, Sudán y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Desde un primer momento se reconoció que los precios del petróleo subirían, lo que disparó las especulaciones: ¿Se quedaría el Archipiélago sin acceso a este bien tan necesario?

El Gobierno de Canarias, presidido por Lorenzo Olarte, preparó su propio plan de cara a un hipotético desabastecimiento: compraría el combustible a Venezuela. Juan Carlos Mateu, subdirector de DIARIO DE AVISOS , vivió aquella situación como un giro “sorprendente” ante una amenaza que podía ser real de encarecimiento o desabastecimiento del crudo: “El Ejecutivo regional trató de aprovechar sus buenas relaciones históricas con Venezuela para que desde allí pudiera llegar petróleo.

El encargado para esa labor fue Antonio Doreste Armas, consejero de Industria y Energía, que llegó a desplazarse hasta Venezuela, país entonces presidido por Carlos Andrés Pérez. El petróleo se encareció, pero no faltó en las Islas.

Sin turismo

Que en la calle se multiplicara la idea de que existían misiles Scud apuntando a Canarias no ayudó a ser optimistas de cara a la economía. Desde el despegue del turismo en la década de los años 70, el Archipiélago se posicionó como un destino seguro, capaz de superar la primera gran crisis del petróleo, pero un mundo en guerra podía ser un obstáculo demasiado importante.

Era cierto que las Islas estaban más alejadas del foco de conflicto que otros destinos tradicionales, pero los principales actores económicos del Gobierno de Canarias llegaron a temer lo peor en relación a la desconfianza en los países emisores.

Las cifras de aquellos meses desvelaron un descenso, no demasiado importante, que sirvieron para acrecentar la sensación de incertidumbre. Las Islas, poco a poco, respiraron tranquilas al comprobar que el turismo británico se mantuvo.

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Mauritania tuvo que manifestarse de forma oficial sobre los supuestos misiles Scud apuntando a Canarias

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Gracias a la gran cobertura televisiva, sobre todo desde cadenas de los Estados Unidos, toda una generación pudo conocer en directo lo que era una guerra. Desde los sofás de nuestras casas contemplamos la forma en la que los misiles impactaban en blancos iraquíes con cámaras nocturnas que nos hacían dudar si aquello era real o formaba parte de una ficción bélica.

Se hizo común el término “bombardeo de precisión” y comenzamos a acostumbrarnos a los terribles “daños colaterales”. Fue una guerra sumamente desigual, pues murieron miles de militares iraquíes, mientras que unos 500 soldados de la Coalición perdieron la vida: casi la mitad de ellos en accidentes, sin llegar a entrar en combate.

Vivimos de cerca el duelo entre los Patriot y los Scud, estos últimos pondrían en vilo a Canarias. Estos misiles balísticos creados en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) llegaban a rociar las posiciones enemigas con 600 litros de queroseno y más de 2 toneladas de ácido nítrico concentrado destruyendo todo a su paso y causando un daño impacto psicológico tremendo.

Irak había disparado decenas de ellos a Israel y Arabia Saudí, por lo que en los medios de comunicación estaban continuamente presentes. Fue entonces, en septiembre de 1990, cuando una noticia recorrió las Islas: había misiles Scud apuntando a Canarias.

Aunque ahora pueda parecer increíble que ese rumor pudiera tener cierta veracidad, lo cierto es que el clima de miedo a un conflicto que afectara a todo el planeta ayudó en aquel ambiente de inestabilidad.

La noticia de la existencia de misiles Scud apuntando a Canarias surgió de un funcionario portugués, perteneciente al Ministerio de Negocios Extranjero que, gracias a sus contactos en la empresa Petrogal, había recibido la información de que, supuestamente, desde Mauritania, aquellos misiles balísticos tenían a Canarias y Portugal en su punto de mira.

Juan Carlos Mateu conoció aquel rumor en la calle: “Recuerdo que había miedo a lo desconocido porque muchos no habíamos vivido una guerra de aquellas características. El temor al desabastecimiento estaba muy latente en la calle. Se alimentó la posibilidad de que los posibles aliados de Irak atacaran Occidente y la posición de Canarias en África generaba cierto temor”.

Los servicios secretos lusos habrían dado veracidad a aquella información, llegando primero a varios medios de comunicación de aquel país, mientras, en las Islas, todos se preguntaban si aquello podía ser una realidad. La posible existencia de misiles Scud apuntando a Canarias preocupó, incluso, al Ministerio de Asuntos Exteriores de España. Llegó a trascender el alcance de los proyectiles: 900 millas náuticas.

Francisco Fernández Ordóñez, titular de la cartera de Exteriores, salió públicamente a confirmar que su homólogo mauritano había “rechazado con absoluta energía” esta posibilidad. Llegando a afirmar que era algo tratado “meses atrás”, desde el comienzo de la escalada bélica.

Pero la realidad es que el rumor no abandonó la calle pese a estas explicaciones. DIARIO DE AVISOS abrió su edición del 5 de septiembre de 1990 con la noticia del desmentido, se consumieron horas de tertulias radiofónicas y, hasta que el conflicto se dio por concluido, el 28 de febrero de 1991, el runrún, salido de un despacho portugués, nunca cesó del todo en las Islas .

Lo cierto es que nunca hubo misiles Scud apuntando a Canarias, pero el clima de incertidumbre y el miedo a las estanterías vacías de los supermercados sigue siendo recordado por una generación a la que la Guerra del Golfo sorprendió por televisión, sin acabar de creer que aquello que veían en directo era real.

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