conversaciones en los limoneros

Ramírez, directora del Parque Estelar de Güímar: “Es preciso devolver a la Naturaleza lo que nos ha dado”

Parque Estelar de Güímar
Foto: Fran Pallero

Una vez me preguntó Mariano Ramos, propietario de Los Limoneros, que cómo los periodistas sabíamos tanto de todo. Yo cada vez creo que sé menos de todo, pero, claro, le expliqué a Mariano que los periodistas tenemos trucos para aparentarlo. No ha sido tan sencillo entrevistar a Sandra Ramírez Monzón, que nació en La Laguna en 1969. Cuando era niña y caía la noche, Sandra se sentaba en cualquier piedra a mirar el cielo, pero la vida le llevó por otros derroteros: la medicina bioenergética, que tiene que ver con la acupuntura y con el tratamiento de diversas patologías que sufre el ser humano, actividades que ejerce desde hace 32 años. Y todo lo que gana con su profesión –y la de su marido, que es licenciado en Derecho y gestor administrativo— lo invierten en la astronomía, porque los dos, bueno, los tres, porque tienen una hija veinteañera que piensa igual, se enamoraron de los planetas, de las estrellas, de la observación de eso que llaman espacio infinito. Y han creado el Parque Estelar Starlight Camino Barranco de Badajoz, en Güímar, el primero certificado en Canarias (de nueve en el mundo) por la Fundación Starlight, creada por el Instituto Astrofísico de Canarias, con aportación mayoritaria en su participación patrimonial de la consultora Corporación 5. Sandra creo que es muy buena en su especialidad, pero les aseguro que también sabe mucho de lo que ocurre cerca de las estrellas.

-¿Y eso es contagioso?

“Sí, porque mi marido ha hecho un grado en Astronomía en la Universidad de Mayores de la Universidad de La Laguna. Y mi hija dejó la carrera que estudiaba para formarse en la observación del cielo. Así que sí, esto es contagioso”.

-Una pregunta estúpida sería sobre si crees que hay más vida por ahí.

“Sí, claro que la hay”.

-¿Tendremos tiempo de saberlo?

“Eso tampoco lo sé yo”.

-¿Qué les une a la Fundación Starlight, del IAC?

“Pues nos ha certificado como el primer parque estelar de Canarias. Y la Fundación no es cualquier cosa: está avalada por la UNESCO, por la Organización Mundial del Turismo y por la Unión Astronómica Internacional. Y, por supuesto, por la NASA”.

-¿También mantienen ustedes relación con la NASA?

“Sí, tenemos la condición de educadores de la NASA y sostenemos con esta agencia norteamericana del espacio contactos frecuentes, contactos virtuales, cada quince días, en los que se habla del espacio”.

-Han sido, además, premiados recientemente.

“Sí, nos concedieron el premio a la Mejor Práctica Sostenible en la Naturaleza, por parte del Cabildo de Tenerife, concretamente por Turismo de Tenerife. Un premio que hemos agradecido mucho”.

-También han sido premiados en Évora (Portugal).

“La Fundación Starlight nos entregó un reconocimiento internacional a la divulgación y la educación en astronomía”.

-¿Es rentable un parque estelar de estas características?

parque estelar de Güímar
Foto: Fran Pallero

“No, claro que no.

-O sea, que lo que ganan en sus actividades privadas se lo devuelve la familia a la Naturaleza.

“Algo así, pero también te diré que no hay nada comparable a poder ayudar a proteger el cielo nocturno, a difundir la astronomía y a potenciar el turismo de estrellas, que es parte de nuestro cometido, de acuerdo con las directrices de la Fundación Starlight. Debemos devolver a la Naturaleza lo que ella nos ha dado. Es una obligación ineludible del ser humano”.

-Pero sé otra cosa. Que Sandra tiene un plan.

“Sí, un proyecto que llevará mi nombre, pero del que no le he hablado ni siquiera a mi marido. Será una sorpresa, lamento que la pregunta me la hagas demasiado pronto. Todavía ese plan, que tiene que ver con la observación del cielo y con la educación, no está terminado y por lo tanto no debería hablarte de él”.

-¿Qué te sugiere eso de la reserva natural del cielo y la tierra?

“Pues el título de la conferencia que impartí en el congreso de Évora (Portugal). Tuvo mucha aceptación, es verdad”.

-¿Existe verdadero interés mundial por la astronomía, por lo que ocurre ahí fuera?

“Cada día más y las visitas al parque estelar van creciendo, aunque nada de esto se hace para ganar dinero. Nosotros empezamos construyendo la instalación en una finquita familiar, luego compramos terrenos aledaños y hemos ido creciendo. Pero todo lo que se ingresa se invierte”.

-¿En qué están ahora?

“En la compra de un telescopio Dobson, un telescopio reflector Newton de 305 milímetros sobre montura Dobson go-to”.

(El telescopio Dobson fue creado, aprovechando elementos existentes, por John Lowry Dobson en los años cincuenta. Se caracterizan estas unidades de observación por su facilidad para ser transportadas y por su gran fiabilidad, sobre todo para los no iniciados en la observación del espacio. O sea, ideal para este parque estelar, que admite inscripciones individuales y de grupos para todos los que desean iniciarse en la astronomía. Canarias es un lugar privilegiado para la observación del cielo y el Instituto Astrofísico de Canarias es una organización mundialmente reconocida que ha aportado a la ciencia espacial importantísimos descubrimientos).

-Ustedes acompañan a la observación del cielo champán y ópera.

“Si quieres expresarlo así. Ofrecemos recitales de bel canto, que son perfectamente compatibles con veladas culturales de observación del espacio. Y el que quiera puede tomar una copa de champán”.

-Desde un círculo de piedra, según creo.

“Para educar es fundamental observar. Ideamos un círculo de piedra volcánica con asientos que hacen posible mirar el cielo con mucha facilidad, sin tener que adoptar posturas incómodas. Vamos explicándolo todo con detalle, así, a simple vista, antes de utilizar los telescopios. Nuestra labor es principalmente de divulgación, porque es en la divulgación y en la curiosidad donde empieza todo”.

-Volver a la Naturaleza empieza a estar de moda en un mundo desnaturalizado, egoísta y que a veces se nos antoja tan ruin.

“Es que en la Naturaleza está todo. ¿De dónde salen las medicinas que nos curan? ¿De dónde parte la ciencia? Es preciso volver al origen, que hemos abandonado de una forma inconsciente. Esto no significa dar pasos atrás, sino todo lo contrario, dar pasos adelante”.

-Has escrito un libro sobre el espacio, ¿no?

“Con varios guías Starlights elegimos un tema cada uno de nosotros. Yo me decidí por Orión. Se titula Historias del Cielo”.

-¿Y descubriste algo nuevo sobre Orión?

“Que posiblemente era una mujer”.

-Ah, pues confieso mi ignorancia. Yo pensé que a la constelación la llaman el Cazador porque se trata de un hombre.

“No, Orión, que es la constelación más conocida, compuesta por 204 estrellas, era una mujer”.

-¿Pero no se representaba en la mitología como un gigante? ¿No era acaso el compañero de caza de Artemisa y Leto, según la tradición?

“Te repito que era una mujer, una mujer cazadora, ¿por qué no?”.

-Entre sus fines, el parque estelar promueve el derecho a ver la luz de las estrellas. Qué bonito.

“Sí, en realidad ese derecho está reconocido en la declaración Starlight, cuyo décimo aniversario se conmemoró en el Congreso de La Palma de 2017. En esta declaración se llama la atención de los gobiernos y de la población sobre la protección del cielo. Canarias es pionera en la lucha contra la contaminación lumínica, lo que ha animado a gobiernos de países cercanos y lejanos a seguir los mismos patrones, para que la noche sea ideal para la contemplación del cielo. Y para su estudio. Y también para su disfrute”.

-Sandra, ya dije que esto de la astronomía parece que arrastra.

“No sabes tú cuánto. En mi caso me apasionó desde muy pequeña. Mi madre me lo decía, que yo me iba a dedicar a la observación de las estrellas. Pero no siempre salen las cosas como una quiere. Yo adoro mi profesión, la medicina bioenergética; adoro mi especialidad de acupuntura, a la que dedico muchas horas al día, incluso he creado un nuevo tratamiento relativo a las enfermedades que trato, pero reconozco que existe una ciencia que me atrapa. Como si fuera una atracción de estrellas”.

-¿Tiene techo el Parque Estelar Starlight de Güímar?

“El techo es el cielo, ¿te parece poco? Mientras tengamos fuerzas, ahí estaremos, mejorándolo constantemente, reinvirtiendo, volviendo a la Naturaleza y a su origen, investigando”.

-Y han creado becas de estudio, según creo.

“Sí, de momento no pueden ser demasiado ambiciosas, por los medios de que disponemos, pero vendrán muchas más. Porque la observación del espacio es cara y porque nosotros nos hemos empeñado en un proyecto al que nos dedicaremos un día en cuerpo y alma. De momento debemos atender otras obligaciones que ocupan nuestro tiempo y que son las que nos proporcionan nuestro medio de vida”.

-¿Ese proyecto Sandra del que no quieres hablar todavía tiene que ver sólo con la educación?

“Sí, por supuesto, la educación será su finalidad principal. Y no ceras que no lamento no podértelo contar, porque me gustaría”.

-¿Proyectos inmediatos para el parque estelar?

“Incorporar una cúpula, cuyos trámites para su adquisición se encuentran avanzados. Esa cúpula nos permitirá explorar el cielo con mayor comodidad y con mayor seguridad. Pronto la tendremos aquí”.

-Lucen ustedes el logo de Astro Camp, de la NASA, en sus publicaciones.

“Sí, estamos inmersos en su programa educativo, como ya te dije, y mantenemos contactos con la NASA cada quince días, en reuniones virtuales en la que se intercambian experiencias y se aportan datos y ellos nos transmiten conocimientos”.

-¿Hay miedo a que nos caiga algo encima? Eso dicen.

“Bueno, claro que lo hay. Sobre todo cuando exista el peligro de detectarlo tarde. Pero también se encuentran muchas acciones en marcha para destruir lo que pueda afectarnos. No me corresponde a mí hablar de esto, pregunta a los científicos. Me da que por el momento estamos seguros. O esto al menos es lo que dice la versión oficial, espero que sea así”.

(La astronomía, la astrofísica, la ciencia espacial, las misiones al espacio, todo constituye un conglomerado científico de explicación muy difícil. Pero aquí en la tierra se crean organizaciones para la observación del cielo, para la preservación lumínica de la noche, para el mejor conocimiento de otros mundos que nos rodean, para la iniciación de los jóvenes a la exploración del espacio, para amar a las estrellas, para proteger la Naturaleza, que lo es todo. Quizá de esto tendría que seguir hablando con Sandra, pero la conversación se tiene que acabar, muy a mi pesar).

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