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Pedro Halffter: “Florencia en el Amazonas’ desmonta tópicos: ni la soprano ni el tenor mueren al final”

El director y compositor madrileño se pone al frente de la OST los días 22, 24 y 26 de marzo para el estreno en España de la ópera de Daniel Catán en el Auditorio de Tenerife
Pedro Halffter asume la dirección musical del estreno en España de ‘Florencia en el Amazonas’. / DA

El Auditorio de Tenerife es el escenario escogido para estrenar en España una ópera contemporánea, Florencia en el Amazonas, del compositor mexicano Daniel Catán (1949-2011). Estas partituras se interpretaron públicamente por primera vez en Estados Unidos en 1996 y desde entonces han recorrido buena parte del continente americano. En Europa, Florencia en el Amazonas únicamente se ha escuchado hasta ahora en Alemania y en Suiza. Pedro Halffter es el director musical de una producción que llega a la Isla con un elenco conformado por Sandra López (soprano), Lina Mendes (soprano), Airam Hernández (tenor), José Julián Frontal (barítono), Àngel Òdena (barítono), Adriana Zabala (mezzosoprano) y Alejandro López (bajo). Todos ellos estarán arropados los próximos días 22, 24 y 26 (19.30 horas) por la música que interpretará la Orquesta Sinfónica de Tenerife (OST). Con el compositor y director de orquesta madrileño, miembro de una sobresaliente familia de músicos, ha conversado DIARIO DE AVISOS.

-¿Estrenar en España una ópera como ‘Florencia en el Amazonas’ tiene más de desafío, de responsabilidad o de estímulo?
“De tremenda ilusión. Primero, porque es una ópera que yo quería dirigir desde hace tiempo y, además, porque al fin he tenido la oportunidad de hacerlo hace pocos meses en Suiza. Así que es una enorme alegría acercar ahora esta música al público español y sobre todo aquí, en Tenerife. Estoy seguro de que quienes la escuchen se sentirán cercanos a esta partitura tan particular, con tantos elementos fascinantes”.

-¿Es diferente trabajar con unas partituras que fueron escritas hace apenas dos décadas, como en este caso, a hacerlo con una música que está consolidada en el repertorio operístico?
“No, no me supone una gran diferencia. Conocía esta ópera prácticamente desde que se estrenó y, como ya la he dirigido con anterioridad, es como interpretar una ópera de Puccini o de Verdi que ya he abordado en otras ocasiones. Florencia en el Amazonas ya forma parte de mi repertorio, pero quiero insistir en que se trata de una música fascinante, maravillosa y estoy seguro de que el público se sorprenderá con lo bella que es y lo fácil que resulta de escuchar”.

“Cada orquesta tiene su personalidad, su sonido, y el director debe potenciar todas las virtudes que vea en ella”

-¿Qué elementos más singulares ha encontrado y qué matices ha querido potenciar en esta obra de Daniel Catán?
“Es una composición que ayuda a desmontar mitos y tópicos en torno a la ópera. Uno de los más comunes es que siempre tiene que morir una soprano, un tenor o los dos. En Florencia en el Amazonas no muere nadie. No quiero hacer spoiler, pero es una ópera con un final que no es para nada trágico, aunque sí enormemente emotivo. Es una ópera que nos acerca a los problemas que se plantea el ser humano hoy: nuestra relación con el medio ambiente y su destrucción; la naturaleza, que acaba siempre por situarse por encima de nosotros… El Amazonas es un símbolo, no solamente el río, que aparece reflejado de muchas maneras en esta obra, como en el canto de los pájaros que rodea a los personajes, sino también el clima y otros fenómenos naturales con los que el ser humano debe convivir. Aquí, en el Archipiélago, que es una tierra muy cercana para mí, pues he sido titular de la Filarmónica de Gran Canaria durante muchos años, tenemos un ejemplo reciente de todo esto: la erupción volcánica en La Palma. Creo que Florencia en el Amazonas es una ópera muy actual en muchos sentidos”.

-¿Cómo diría que es su relación con la orquesta? ¿Desde el principio es un trabajo muy planificado, estructurado, o según se suceden los ensayos hay margen para la evolución?
“Los ensayos con la Sinfónica de Tenerife, por ejemplo, han ido extraordinariamente bien. Los músicos trabajan de forma muy colaboradora. Creo que están disfrutando con esta obra, que para ellos supone un reto, pues es muy difícil de tocar. Siento una gran implicación por parte de los intérpretes. De manera que lo único que tengo son palabras de elogio y agradecimiento hacia la orquesta. Esto nos permite mantener una comunicación muy fluida y trabajar con mucha intensidad”.

-¿Cuáles son, a su juicio, las características que mejor definen a la Orquesta Sinfónica de Tenerife?
“La OST posee una gran calidad. Lleva muchos años siendo una de las mejores orquestas de España y cuenta además con un Auditorio que ha mejorado de forma notable su acústica desde que comencé a dirigir allí, en 2003-2004. La orquesta está en un momento muy interesante, han salido nuevas plazas… En esta experiencia veo a músicos muy colaboradores, muy positivos, con una gran disciplina… Es una orquesta excelente y estoy muy contento con su trabajo”.

“La cultura musical no es algo aparte, sino esencial en la educación de cada persona, como el deporte o las humanidades”

-Usted ha tenido la oportunidad de dirigir a formaciones orquestales por todo el mundo. ¿Está de acuerdo con esa idea de que cada una de ellas posee una personalidad y un sonido muy definido o, en cambio, todo depende del sello que le imprima un director en cada momento?
“Estoy de acuerdo con ambas afirmaciones, que no tienen por qué ser excluyentes. Cada orquesta tiene su personalidad. Están formadas por grupos humanos diferentes que poseen unas cualidades específicas. La función del director es partir de esa base y potenciar las virtudes de la orquesta para que las obras que va a interpretar se presenten ante el público de la mejor manera posible. En este caso, la OST reúne tantas virtudes que trabajar con ella es enormemente fructífero y, al tiempo que uno va profundizando en la obra, observa cómo la orquesta comienza a sentirse parte de ese proyecto maravilloso que es hacer música juntos”.

-Un afortunado lugar común señala que España vive un momento dulce en la música clásica en cuanto al surgimiento de nuevos intérpretes. Si fijase la mirada en otros países, ¿qué aspectos de la educación musical son mejorables aquí?
“De entrada, yo no hablaría específicamente de educación musical. Creo que la educación de una persona tiene que ser integral y que, por lo tanto, la música debe ser integrada en esa educación. Lo que habría que hacer es lograr que la música forme parte de la educación de los niños y los jóvenes en todas las escuelas. Ese sería un primer paso fundamental, más allá de la educación musical en los conservatorios. A partir de ahí, ¿qué es mejorable de la educación musical? Habría que darles a los profesores de conservatorio los medios y las capacidades que se facilitan en otros países que nos sirven de ejemplo, como Suecia o Finlandia. En ese sentido, son ejemplares por la seriedad con la que las instituciones se toman la cultura musical: no como algo aparte, sino esencial en la educación de cada persona, como lo son el deporte o las humanidades. Eso es lo que nos falta. Sentir que la música es algo primordial dentro de la educación”.

“La ópera de Daniel Catán nos plantea nuestra relación con la naturaleza y cómo esta se sitúa por encima de nosotros”

-¿Cómo está viviendo este tiempo tan convulso en el plano profesional? ¿Le ha servido en algún sentido este parón obligado que todos hemos vivido a causa de la pandemia?
“Para los artistas ha sido una época muy dura. Por suerte, lo he vivido teniendo mucha actividad, pues aparte de director también soy compositor y he tenido varios encargos. Ese parón me permitió centrarme en la composición y sacar adelante propuestas que tenía pendientes desde hace años. Además, he tenido la oportunidad de participar como pianista y músico de cámara no solo en España, también fuera. De modo que he podido mantener una actividad bastante intensa durante estos dos años de pandemia. Pero eso no significa que no haya sufrido, como todos, múltiples cancelaciones. Recientemente, tenía que haberme ido a Japón para estar allí durante dos meses, pero por la ola de contagios de la variante ómicron tuvo que cancelarse ese viaje. Lo mismo ha pasado con otros compromisos, en Múnich (Alemania), en Estados Unidos… Todo esto ha sido muy doloroso. No obstante, parece que la actividad se va retomando poco a poco y que los artistas podremos recuperarnos de este momento tan difícil”.

“Hoy mi ópera preferida es la que se estrena en Tenerife; siempre busco enamorarme de lo que hago en cada momento”

-¿Siente afinidad por algún periodo musical concreto o cada época histórica le brinda una serie de alicientes distintos?

“Hoy mi obra preferida, y es lo que intento transmitir a la orquesta y a todos los que colaboran conmigo, es Florencia en el Amazonas, y lo afirmo desde la más profunda admiración por esta ópera. Pronto dirigiré La Traviata [Giuseppe Verdi] y entonces esta composición será mi favorita. Esa es nuestra misión: enamorarnos de cada obra con la que trabajamos hasta lo más profundo de nuestro ser. La suerte que tengo es que siempre puedo dirigir obras con las que estoy en total sintonía. Después, si tuviese que elegir una época musical con la cual me siento especialmente identificado, yo diría que es la de finales del siglo XIX y principios del XX. Por otra parte, la gente que tenga la posibilidad de acudir al Auditorio de Tenerife para presenciar Florencia en el Amazonas tendrá la impresión de estar escuchando música de Debussy o de Puccini, por eso me gusta tanto esta ópera. El propio Daniel Catán decía que su aspiración era componer como Puccini. A mí eso me parece una muestra de admiración muy loable, ya que Giacomo Puccini es un gran compositor que hace que las voces y la orquesta brillen de una manera especial”.

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