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Arqueólogos y vulcanólogos estudian restos humanos incrustados en lava en La Palma

Se trata de uno de los yacimientos más interesantes y más extraños no solo de la arqueología de La Palma, sino también de la del Archipiélago canario. Esta singularidad se debe a que, aparte de ser un lugar de cremación utilizado durante cientos de años, aparecen restos humanos incrustados en lava
vulcanólogos estudian restos humanos
restos humanos incrustados en lava

El personal del Museo Arqueológico Benahoarita (MAB), perteneciente al Cabildo de La Palma, y profesionales de la vulcanología colaboran para intentar contestar a los interrogantes que plantea el yacimiento funerario de la necrópolis de La Cucaracha, ubicado en la Montaña de Las Tabaibas, en Villa de Mazo.

Se trata de uno de los yacimientos más interesantes y más extraños no solo de la arqueología de La Palma, sino también de la del Archipiélago canario. Esta singularidad se debe a que, aparte de ser un lugar de cremación utilizado durante cientos de años, aparecen restos humanos incrustados en lava.

Las incógnitas de los restos humanos incrustados en lava

Las teorías para explicar que haya restos humanos incrustados en lava han sido varias, tales como la afección del yacimiento por una erupción volcánica en los alrededores; los bloques lávicos fueron trasladados desde otro lugar y esta amalgama de huesos y lava se ha ocasionado durante el proceso de cremación. Las excavaciones, dirigidas por la paleoantropóloga Nuria Álvarez Rodríguez, hasta el momento, no han podido resolver, fehacientemente, estos interrogantes.

El equipo multidisciplinar está compuesto por Stavros Meletlidis (IGN); Fabio Speranza (INGV-Roma); Massimo Pompilio, Alessio DiRoberto y Paola del Carlo (INGV-Pisa); Profesor Guido Giordano (Universidad Roma III); el estudiante Andrea Magli, que está realizando su tesis doctoral sobre erupciones holocénicas; Felipe Jorge Pais Pais (Doctor en Arqueología) y Nuria Álvarez Rodríguez (arqueóloga).

El trabajo de este equipo busca aprovechar la presencia en La Palma de especialistas en vulcanología para llevar a cabo estudios conjuntos en otros yacimientos benahoaritas que, de una u otra forma, se han visto afectados por volcanes en los últimos 2.000 años.

Entre los ejemplos más llamativos están el sepultamiento de los frentes norte y sur del Roque de Los Guerra por la erupción de Los Valentines, en Villa de Mazo; la afección a los petroglifos del Roque Teneguía por la erupción del San Antonio, en Fuencaliente; la fecha concreta del volcán Tacande-Montaña Quemada que cubrió asentamientos benahoaritas en la zona de Las Cuevas, El Paso, etc.

Asimismo, para la arqueología palmera será de sumo interés poder identificar todas aquellas coladas que durante 1.500 años se produjeron en la etapa indígena para así conocer la forma en que los antiguos palmeros se enfrentaron y sobrevivieron a estos cataclismos naturales.

La consejera de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo de La Palma, Jovita Monterrey, destacó la importancia de llevar a cabo este tipo de investigaciones científicas en las que la colaboración entre diferentes especialistas puede aportar soluciones a cuestiones que, de otra forma, siempre quedarán en el terreno de las hipótesis sin confirmar. “Se trata de un Proyecto de Investigación muy ambicioso y de gran interés para el que solicitaremos la colaboración de otras instituciones para conseguir los objetivos que nos hemos marcado”, explicó la consejera.

Los restos humanos en lava, un enigma del que ya habló el Cabildo

El Cabildo de La Palma, a través de su Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico, dio a conocer el “segundo enigma” del Museo Arqueológico Benahoarita (mab) ene el año 2012, consistente microfauna y restos humanos incrustados en lava.

Procedente de la Necrópolis de La Cucaracha, en la Montaña de las Tabaibas de Villa de Mazo, esta pieza de 27 por 23 centímetros fue hallada en una excavación realizada el 20 de septiembre de 1963 por Ramón Rodríguez Martín y Myriam Cabrera Medina.

Hay que reseñar que el ajuar funerario de la Necrópolis de La Cucaracha está integrado por piezas líticas de basalto, punzones de hueso y vasijas de la denominada Fase II de la cultura cerámica prehispánica.

Las dataciones del Carbono 14 de los huesos hallados en esta roca de lava dan una edad aproximada de 1090 años. Se aprecian en ella fragmentos de mandíbula, costillas, diáfisis de huesos largos y tejido esponjoso. La composición química del bloque lávico, así como esta datación, coinciden con la erupción de La Malforada-Nambroque, situado en la dorsal de Cumbre Vieja, ocurrida en torno al 1050. Ello implica que este bloque fue trasladado desde la Cumbre a la cavidad de La Cucaracha, separados por unos nueve kilómetros en línea recta.

En ese sentido, las circunstancias de este traslado responden a varias hipótesis. Una es que se pueda estar ante restos de personas fallecidas durante la erupción, o bien que se trate de restos de un yacimiento funerario sepultado por la lava.

El interés científico de estas piezas está en que esta es única para la arqueología conocida hasta ahora, y su interés museístico está fuera de toda duda, tanto por su tipología, como por las circunstancias de su hallazgo y su ubicación.

La presentación de esta pieza, realizada por la presidenta del Cabildo de La Palma, Guadalupe González Taño, y por la consejera de Cultura, María Victoria Hernández, que se incluye dentro del proyecto “Los enigmas del mab”, pretende contribuir a dinamizar los museos del Cabildo de La Palma, y acercar al público en general los contenidos de la instalación, así como para dar a conocer esta pieza única.

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