giro histÓrico sobre el sÁhara

Sánchez cede ante Marruecos y reconoce su plan de autonomía para el Sáhara

La energía por la guerra de Ucrania, Ceuta y Melilla y la inmigración inclinan a España a apoyar el Sáhara marroquí y cerrar la crisis con Rabat

La hospitalización en España del secretario general del Frente Polisario, Brahim Gali, en abril de 2021 para ser tratado de COVID, fue el detonante de la enésima crisis entre España y Marruecos, ahora zanjada según los gobiernos de Madrid y Rabat con el histórico giro en favor de la propuesta de autonomía para el Sáhara Occidental anunciada ayer. Lo especial de aquel encontronazo radicaba en algo manifiesto como es la centralidad que el reconocimiento internacional a su soberanía sobre el Sáhara Occidental siempre ha tenido la política exterior del régimen alauí. Como Hasán II hizo prometer a su hijo y sucesor, Mohamed VI, el Sáhara es innegociable para Marruecos.


Ahora que el gas norteafricano se vuelve estratégico para Europa, el Gobierno de España, sin avisar ni a sus socios de Podemos ni al Ejecutivo autonómico canario, abre definitivamente las puertas a dicha fuente argelina de energía que llega a la Península tanto desde Medgaz, que lo transporta vía marítima entre Beni Saf y Almería, como el que transcurre por Marruecos, el llamado Magreb-Europa, y que pasa de Tánger a Tarifa. Cerrado a finales del año pasado este último, la acelerada distensión entre Madrid y Rabat lo reabrió el pasado 22 de febrero, justo a tiempo para que el presidente Pedro Sánchez ofreciera a la Unión Europea un remedio al colapso energético derivado de la agresión rusa a Ucrania que amenaza con aterir a millones de alemanes, sin más alternativa que rebajar el consumo, como reitera Josep Borrell.


Mientras en la capital del Reino se centran en la nueva discrepancia del PSOE con sus socios gubernamentales, el silencio de los socialistas canarios amplifica la respuesta de sus aliados nacionalistas de Nueva Canarias, desde donde el vicepresidente autonómico, Román Rodríguez, confirma su postura “a favor de la legalidad internacional y de la autodeterminación del Sáhara”. También desde CC y PNC denunciaron lo que entienden como “traición al pueblo saharaui”.


Por mucho que el Gobierno central destacase ayer la inmigración (el otro gran tema pendiente entre ambos países, sin duda bajo el oprobio mundial para ambos países de asistir en sus costas a una catástrofe humanitaria como la ruta canaria de las pateras y sus miles de muertos) a la par que evitara citar expresamente al Sáhara, no dejó de confirmar pasivamente el anuncio de Rabat de que España había renunciado en la práctica a sus pretensiones sobre este territorio. El mismo que durante tanto tiempo ocupó y sobre el que mantenía aún una voz clave para que se cumpliese el frustrado mandato de la ONU, fechado hace más de medio siglo, para celebrar un referéndum de autodeterminación que ya se antoja una quimera.

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