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Teresa Alfonso, locutora: “Ahora hay muchos más medios, pero menos preparación”

La gente la recuerda como la gran dama de la radio y fue una voz icónica en Radio Club Tenerife
Teresa Alfonso
Foto: Fran Pallero

La gente recuerda a Teresa Alfonso como la gran dama de la radio y fue una voz icónica en Radio Club Tenerife. Su voz fue un referente radiofónico en los años 80 y 90 en Tenerife y aún hoy conserva esa fuerza y vocalización característica. Se define como una lectora empedernida; de hecho, tiene un sillón exclusivamente para leer. Afirma que sus grandes vicios son leer y viajar; y ahora el teatro y la pintura. El viaje que recuerda con emoción es el de Argentina, pero su gran debilidad es Italia, a donde ha ido 7 veces. “Y me queda la octava”. ¿Un libro? Dime quién eres, de Julia Navarro, entre otros muchos.

-¿Cuándo comenzó su afición por la radio?

“Desde muy pequeña. Mi padre siempre me contaba que mis amigas venían a casa a buscarme y yo prefería quedarme en mi casa escuchando la radio. Recuerdo que mientras la escuchaba me preguntaba mirando el aparato de radio ¿cómo es posible que quepa tanta gente dentro?. Mi padre que era Guardia Civil, cuando iba a hacer guardias a las emisoras me llevaba a visitar los estudios”.

-¿Y su relación de amor con las ondas empezó…?

“Pues fue en La Palma. A mi padre lo habían destinado allí y en Navidades, para ganarme un dinerito, me puse a trabajar como operadora de Telefónica. El sistema era el de las clavijas y me correspondía atender las llamadas de Luis Cobiella Cuevas, que era jefe de programas de La Voz de La Palma. Me llamó para hacerme una prueba y me mandó leer un artículo del diario Pueblo de José Luis Gómez Tello, y me contrató. Yo sólo tenía 15 años y me adaptaron los horarios para que pudiera estudiar. Después a mi padre lo destinaron a Tenerife y allí trabajé con José Antonio Pardellas y César Fernández Trujillo haciendo cuñas publicitarias muy originales. César fue mi gran pareja en las galas de los Carnavales. Después me casé, tuve mis hijos y lo dejé”.

-Pero seguía teniendo el gusanillo.

“Si. Un día iba con mis hijos al Puerto de la Cruz y leí en el periódico: Francisco Padrón, nuevo director de Radio Club Tenerife. Y cogí el coche y me dirigí a la calle Suárez Guerra. Dejé a mis hijos dentro del coche, me presenté delante de Paco Padrón y le dije: Yo quiero trabajar aquí, porque es lo único que sé hacer”.

-La época que me describe era muy machista. Había muy pocas mujeres en la profesión.

“Es verdad, pero nunca tuve problemas con todos los compañeros con los que trabajé. Al revés me mimaban. Es cierto que cuando iba al Gobierno Civil era la única chica y todos se volcaban por ayudarme a poner el magnetofón. Yo les decía, pero si yo sé, pero nada, me ayudaban. También recuerdo cuando hubo un incendio en los astilleros y Carmelo Rivero me mandó a cubrirlo y una compañera le dijo: ¿cómo la vas la mandar allí que solo hay hombres? Y yo le dije: Allí soy una periodista”.

-¿Cuál es la noticia más triste que ha dado y cuál es la que más le ha gustado dar?

“Pues mire, la más triste no tengo duda: El incendio de Agando en La Gomera, en 1984. Recuerdo que una amiga me llamó a ver si sabía algo, porque su sobrino estaba en la isla con cinco amigos que habían ido a sacar fotos. Yo tenía la lista de las personas fallecidas y en ella estaban esos chicos, pero fui incapaz de dársela. La que más me gustó fue que a través de un radioaficionado de Tegueste nos pusimos en contacto con un piloto y conseguimos la medicación para un niño enfermo”.

-¿Cómo ha cambiado la profesión?

“Ahora hay más medios, pero hay menos preparación. Hay periodistas que no se documentan antes de hacer una entrevista. Eso me saca de quicio. Y otra cosa: El presentador no es el protagonista, es el puente entre el público y el artista”.

-¿Cuántas Galas de la elección de la Reina ha presentado?

“Siete galas de reina adulta del Carnaval, cerré el Guimerá, las tres primeras en la plaza de Toros y otras tres en la Plaza de España, incluida aquella del impresionante decorado de Egipto. Nunca me olvidaré cuando nos dijeron que teníamos que entretener al público porque se habían olvidado del cetro en el Ayuntamiento”.

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