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Condenadas 6 personas por la detención ilegal y el asesinato de un hombre en Lanzarote

El crimen estuvo motivado por un supuesto dinero proveniente de las ganancias de un delito de tráfico de drogas
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Audiencia de Las Palmas. DA

La Sala de Lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) ha confirmado la condena de 29 años de prisión a cinco varones y de 12 años para una mujer como cómplice impuesta el pasado mes de noviembre por la Sección Primera de la Audiencia de Las Palmas por la detención ilegal y asesinato de un hombre en 2015 en Lanzarote motivado por un supuesto dinero proveniente de las ganancias de un delito de tráfico de drogas.

El fallo consideró probado entonces, ahora ratificado, que los condenados se pusieron de acuerdo para realizar los hechos, de tal modo que tres de ellos se desplazaron desde Tenerife hasta la isla, donde residían los demás acusados, llegando a ponerle a la víctima un localizador en su vehículo para seguir sus movimientos.

12 de marzo de 2015, en Lanzarote

Con todo, en la noche del 12 de marzo de 2015, la víctima fue abordada en el garaje de su casa en Arrecife por varios de los condenados, quienes le golpearon hasta reducirlo, lo metieron en la parte de atrás de su propio vehículo y lo llevaron hasta la escombrera de Montaña Mina, donde fue inmovilizado en el interior de una cueva con grilletes en manos y pies.

De esta manera, el objetivo era que el hombre revelara el lugar de un dinero que pudiera tener oculto procedente de las ganancias de un delito de tráfico de drogas por el que éste había cumplido pena de cárcel, de la que salió en el año 2010.

Para conseguir esta finalidad, los acusados le propinaron numerosos golpes en el interior de la cueva ocasionándole, según agrega la sentencia, un sufrimiento innecesario para matarlo, alargando su agonía hasta que falleció entre el 13 y el 15 de marzo, siendo entonces abandonado en el lugar por sus agresores.

En cuanto a la mujer, como cómplice, se ha probado que, conocedora de las intenciones del grupo, colaboró facilitando el contacto de un informático que activó el dispositivo GPS con el que controlaron los movimientos de la víctima en los días previas a su asesinato.

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