la palma

Las máquinas logran someter a la lava para llegar a Las Norias

Los vecinos de La Laguna aplauden el ritmo de los trabajos, pero lamentan que el caos del barrio, parcialmente invadido por la colada, sea objeto de interés para los turistas
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Las máquinas avanzan a través de la colada de lava entre La Laguna y Las Norias. DA

Los vecinos del barrio de La Laguna están a punto de terminar una semana en la que se han debatido entre la esperanza y la tristeza. Las obras de conexión entre ese barrio y Las Norias, con máquinas que siguen avanzando para atravesar algo más de cuatro kilómetros sobre una colada volcánica que llega a alcanzar los 25 metros de altura, son valoradas, al igual que el cumplimiento del compromiso por parte del Área de Infraestructuras del Cabildo. El fin es reconectar este núcleo con Las Noria. “Motivo de alegría, porque estamos viendo el trabajo cada día y nos han dicho que en unos cinco meses nuestro barrio podrá estar de nuevo conectado con el sur. Eso nos da más optimismo”, comentan los vecinos.

Por el contrario, el sentimiento de decepción se extiende, mezclado con una sensación de pudor por “falta de intimidad”, con la cada vez más frecuente visita a la colada, a unos metros de las viviendas semisepultadas, observadas por turistas que quieren capturar la imagen en sus visores y en sus cámaras de fotos para inmortalizar el momento de caminar sobre el rastro del último volcán, que dio la simbiosis del hecho geológico más importante del último siglo en Europa y el que mayor devastación económica ha generado.

“No sé si lo pueden entender quienes no están en esta situación, pero es muy doloroso que mientras estás limpiando una azotea en medio de este paisaje de lava, mientras tu madre tiende o la vecina, unos metros más allá entren en la casa que tiene la lava a un metro, nos saquen fotos, como ocurrió hace unos días”, explica uno de los afectados.

Para los vecinos no resulta fácil entender que ese interés es el que podrá reactivar parte de la dañada economía del Valle de Aridane. Se buscan turistas, precisamente aquellos que dejaron de venir en los más de 500 vuelos cancelados con Europa durante los 85 días de erupción, además de otros varios miles de cruceristas cuyas navieras sustituyeron el puerto de la capital palmera por otros donde no se respirara la ceniza del volcán. “No somos una atracción, no somos parte del paisaje del volcán, sino personas, familias, que están intentando reconstruir su proyecto de vida”, aseguran habitantes de La Laguna en declaraciones a DIARIO DE AVISOS. La economía de La Palma necesita la promoción de la Isla y destacan el interés de la iniciada esta misma semana anunciada por el Cabildo y financiada por Turespaña para promocionar en mercados europeos, como Alemania, Reino Unido, Países Bajos, Francia y Bélgica. En marzo ya se recuperaron 11 conexiones semanales con Europa, todas perdidas el 19 de septiembre de 2021.

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