cultura

El caleidoscopio y la intuición de un hombre llamado César

Miguel G. Morales dirige ‘Utopía Manrique’, un ensayo fílmico en torno a las poderosas y polisémicas imágenes del artista lanzaroteño; RTVE emite la película el 12 de junio en la serie ‘Imprescindibles’ de La 2

Cuenta el cineasta orotavense Miguel G. Morales (1978) que fue el nobel portugués de Literatura José Saramago (Azinhaga, 1922-Tías, Lanzarote, 2010) quien verdaderamente le presentó a César Manrique (Arrecife, 1919-Teguise, Lanzarote, 1992). Para cuando el escritor luso decidió establecerse en la isla de Lanzarote, en el año 1993, el artista y sensibilizador medioambiental nacido en Canarias ya había fallecido. Pero la visión y el aprecio que tenía de él el autor de El Evangelio según Jesucristo hizo que Miguel G. Morales se interesase cada vez más “por contar a César”. “Acudí a Lanzarote para entrevistar a José Saramago. Entonces yo tenía 21 años y apenas sabía quién era César Manrique”.

EL EQUIPO

Hoy en la filmografía del cineasta tinerfeño figuran varios títulos vinculados al artista de Lanzarote, a su trayectoria creadora y vital: Taro. El eco de Manrique (2012), Maestro de obra (2014) y Las Manos (2015).

A esto se suma ahora Utopía Manrique. Un ensayo fílmico coproducido por la Fundación César Manrique (FCM) y Radiotelevisión Española (RTVE), con guion de Fernando Gómez Aguilera, director de la fundación; Paula Díaz, como ayudante de dirección; narración en off de la actriz Charo López y música de Mladen Kurajica, entre otras muchas personas que con su labor han hecho posible que saliera adelante este proyecto audiovisual. Utopía Manrique se mostró públicamente por primera vez en el Auditorio de los Jameos del Agua, en Haría, el pasado mes de abril.

Cartel del film. / DA

DIFUSIÓN

Radiotelevisión Española emitirá el próximo 12 de junio en La 2 esta película en la serie Imprescindibles, en la que se muestran documentales acerca de personalidades relevantes de la cultura hispana, como ya hiciera en su momento con Taro. El eco de Manrique.

Con Utopía Manrique culmina la conmemoración oficial del centenario del nacimiento del artista lanzaroteño, cuyo último tramo ha estado condicionado por la irrupción de la pandemia, lo que ha llevado a prolongarla hasta 2022. “Esta película viene a cerrar un proceso de investigación que ha estado abierto durante 10 u 11 años, vinculado al proyecto expositivo César Manrique. Es un placer”, explica Morales.

“Tanto Fernando Gómez Aguilera como yo nos propusimos en Utopía Manrique el reto de contar a César desde otro lugar diferente a los que ya se habían abordado. César Manrique es una personalidad tan desbordante, un prisma con tantos lados a los que acercarse, que me pareció un punto de partida interesante”, subraya.

Con ‘Utopía Manrique’ se pone fin a la conmemoración oficial del centenario del artista lanzaroteño

De esa manera, si Taro. El eco de Manrique es sobre todo el relato de cómo un artista se convierte en activista medioambiental, Utopía Manrique “es un ensayo fílmico acerca de las poderosas e icónicas imágenes que César crea”. “Él era consciente de la importancia de la comunicación, de los medios de comunicación de masas, de la fuerza de las imágenes. Todo eso lo aprende en Nueva York”, expone el cineasta canario. “Y, al mismo tiempo, no se trataba de un intelectual al uso, sino que su sabiduría era intuitiva, porque estaba pegada a la vida, al hedonismo, a las ganas de vivir”.

Una de las imágenes que se recogen en la película. / DA

LOS ARCHIVOS

La película se construye en su totalidad a partir de imágenes de archivo, “prácticamente inéditas en el 70%”. “Toda imagen es polisémica, encierra muchos significados posibles, de modo que buscar esas otras capas de significación y relacionarlas con el diálogo que plantea Fernando Gómez Aguilera en su guion ha sido un ejercicio muy enriquecedor”, afirma Miguel G. Morales, “porque vimos que existían archivos que no solo ilustraban la interacción de César con una cámara, sino que podíamos adecuarlos al relato que queríamos contar”. “Me gusta, en definitiva, descontextualizar los archivos y, sobre todo, buscar los segundos significados”, apostilla.

LA VOZ

Miguel G. Morales señala la influencia del francés Chris Marker en Utopía Manrique: “La voz narrativa que figura en la segunda parte de Sans soleil (1983) resultó clave”. “Queríamos que el texto se construyera de esa manera, con frases cortas que te hicieran descubrir nuevas capas en las imágenes, que te proporcionaran segundas lecturas… Es algo que me ha interesado mucho en los últimos años, y por eso afrontar esta película me resultó tan natural, porque forma parte de mi proceso de trabajo más reciente”.

En el deseo de construir ese diálogo íntimo fue también fundamental la propia voz que narra, la de Charo López, “que ha hecho un trabajo maravilloso”. “Los matices que aporta van construyendo esa intimidad, ese descubrir las imágenes al tiempo que lo hace el espectador. No va relatando biográficamente la vida de César Manrique, aunque en algunos momentos se trata precisamente de eso, sino que transcurre en permanente contacto con las imágenes”, destaca el cineasta.

“Luis Morales era el catalizador, quien conectaba los sueños de César con los artesanos y con la tierra”

LUIS MORALES

Pero para explicar Utopía Manrique hay que aludir a dos trabajos anteriores ya citados: Maestro de obra y Las Manos. “Tras Taro. El eco de Manrique, que relata ese camino por el que el artista, siempre comprometido con su isla y con la naturaleza, deriva en activista medioambiental, abordé Maestro de obra, que se centra en la figura de Luis Morales, una persona fundamental para la historia de Lanzarote, para la de Manrique y también para la mía”, expone el cineasta tinerfeño.

“Personalmente -detalla-, conocer a Luis Morales, el ayudante de César, fue conectar con la tierra. Manrique era el que tenía y formulaba las ideas, pero Luis se convertía en su transmisor, en su catalizador. Era la persona que conectaba los sueños del artista con los artesanos, con los trabajadores, con la tierra”.

Más tarde, casi por casualidad, Miguel G. Morales se reencontró con los trabajadores, que ya aparecían en Taro. El eco de Manrique, con los que el artista de Lanzarote contaba para desarrollar sus intervenciones paisajísticas. “De ahí, de todas esas personas que trabajaban la piedra, la madera y el metal, surgió Las Manos, que lo concibo como una manera diferente, desde el punto de vista de todas estas personas, de mostrar la visión utópica de César Manrique”.

César Manrique, tras la cámara. / DA

“Para mí fue un auténtico regalo de la vida poder conocer a Luis Morales [fallecido en 2017], como también lo fue en el caso de José Saramago. Por eso Utopía Manrique finaliza con ellos, con dos pequeños guiños que aparecen justo al final, en los créditos del largometraje. Si de alguna manera se iba a cerrar este proceso en torno a la figura de César en el que nos habíamos embarcado, creí que debía hacerlo aludiendo al inicio de todo, que para mí fue Saramago, y también con quien supuso mi mayor conexión con el artista y su obra, Luis Morales”, argumenta el cineasta de La Orotava.

Por otra parte, el que se implicase el director de la Fundación César Manrique en la plasmación de esta película fue determinante para llevarla a cabo. “Para mí era fundamental. Si Fernando Gómez de Aguilera no hubiera participado, yo no la hubiese hecho. Así de sencillo”, recalca Miguel G. Morales.
“Fernando es de las personas que más admiro entre las que he podido conocer en mi trabajo. Sus conocimientos y su gran labor, no solo como presidente de la fundación, sino también como biógrafo de César Manrique, nos han permitido a todos profundizar mucho más para entender su figura”, asevera. “El texto que escribió Fernando es muy especial, porque va interpelando a las imágenes e incluso en algunos momentos parece, como he dicho, descubrirlas al mismo tiempo que el espectador”, agrega. “Ese diálogo continuo que hemos mantenido creo que ha sido enriquecedor para ambos”, sostiene el cineasta.

“Fernando Gómez de Aguilera nos ha permitido profundizar y entender más la figura de César Manrique”

Tras este camino en el que durante varios años ha seguido las huellas del artista lanzaroteño, Miguel G. Morales expone una de las conclusiones a las que ha llegado: “La obra más importante de César Manrique es la concienciación civil. Cómo logró permear su sensibilidad hacia el entorno, hacia el territorio, en Lanzarote y su población. Sí, esa es su mejor obra, más allá de la indudable belleza que presentan sus creaciones artísticas o sus intervenciones en el paisaje”.

‘SALVAJE ES EL VIENTO’, UN DRAMA INTIMISTA ACERCA DE LA REDENCIÓN

Miguel G. Morales afronta en la actualidad un nuevo proyecto, Salvaje es el viento, que será su primer largometraje de ficción. El guion lo firman Verónica Franco, quien también ejerce de productora ejecutiva, el escritor Roy Galán y él mismo. “Estamos muy ilusionados con esta idea que aún está en fase de desarrollo”, explica. “Será un drama intimista, una historia sencilla que habla de redención, de la sanación de cuatro personajes que conviven con la muerte. Un relato que toca la memoria histórica y la diversidad: la oculta, la aniquilada por la guerra”, adelanta Morales, quien expone su deseo de que cada proyecto que aborde sirva para contribuir, “en alguna medida, a mejorar la sociedad”.

‘Salvaje es el viento’ será el primer largometraje de ficción de Miguel G. Morales. / DA

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