después del paréntesis

El innombrable

El Madrid afirmó, después del agravio: “Hemos hecho por él lo que no hemos hecho por nadie”. Eso confirma que para el proyecto de futuro del Real Madrid Kylian Mbappé era indispensable. Un jugador joven y potencialmente el mejor del mundo. Podría igualar o superar a los que han sido dioses en ese club, del gran Alfredo Di Stéfano a Cristiano Ronaldo. Un movimiento preciso y (en apariencia) muy bien ejecutado. El Madrid se movió a partir del verano del año pasado. Todo estaba (o parecía) cerrado desde setiembre. Un club ganador, el de España, y un club perdedor, el Francia. El PSG vería salir de sus filas gratis a ese jugador después de que el futbolista se apresurara a sugerir al club al que precisaba marcharse que habrían de ofrecer por él una cantidad estimable, doscientos millones de euros. El Madrid accedió. Lo cual desarma toda lógica. ¿Ni por esas el susodicho cumplió con su palabra? Sabía que no iban a aceptar. Todo medido.

Kylian Mbappé es ahora lo que realmente es; no el que resistía las presiones del país y del poderío del equipo de referencia: un radical traidor. ¿Por qué? Se han enunciado algunas de las razones: quiere ganar el mundial en el país que es dueño de su equipo, el PSG; quiere ganar una Champions con su equipo el PSG; su equipo, que es el PSG, lo dejará decidir hasta lo más preciso del proyecto (director deportivo, entrenador, jugadores… —¡que se agarre con fuerza los cintos Neymar!—), etc. Todo inmaculado, concluyente. Sin embargo hay algo que no se ha precisado. Una madre codiciosa que deja ver. Por mucho que el Madrid le proporcionara, el Paris Saint Germain triplicaría la oferta. Tanto que de los posibles 90 millones de prima conseguirá 180. Y no digamos el sueldo. Todo medido en eso que se llama negocio en el fútbol. Y lo que decide: un deportista proclama su gloria por los billetes. Eso decidió Mbappé desde el principio. Todo medido, perfectamente medido: utilizar al Madrid (con el que dio a entender que lo tenía hecho) para conseguir lo que nadie ha podido conseguir. De donde quien podría ser el jugador más laureado del planeta, se prenda de un club que juega una liga de cuarta o quinta fila y asienta sus perspectivas en lo que ni han conseguido ni es probable que consigan porque un club es un club.

Premio para el Real Madrid (Benzema, Vinicius, Rodrigo…), donde jamás jugará quien dijo admirar al Madrid desde su infancia. Figura infausta de la que no te puedes fiar.

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