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Argel confirma: se congela la amistad con España tras el giro por el Sáhara

Tebboune da por finiquitado el tratado entre Madrid y Argel a primeros de siglo entre las críticas de la oposición a Sánchez; España ya avisó de que no hay riesgo de carencias en el suministro de gas
España-argelia

En una respuesta parlamentaria del pasado 1 de junio, España aún sostenía que “con la situación a día de hoy y con las reservas de slots y capacidad ya realizada por los comercializadores, no hay indicios objetivos de una situación de falta de suministro gasista en los próximos meses”. Pero la realidad confirma que el histórico giro de Madrid sobre el Sáhara Occidental tiene como efecto colateral adverso el adiós a las buenas relaciones con Argelia que se impulsaron con un tratado de amistad entre ambos países suscrito a primeros de siglo.


Tras el anuncio ayer por parte de Argel de que dicho documento es, a su juicio y a partir de ahora, papel mojado, el Gobierno español lamentó tal decisión de Argelia al tiempo que manifestó su compromiso con el mismo y su disposición a seguir manteniendo una relación de cooperación con el país magrebí, al que considera “amigo” pese a las duras palabras del mandatario argelino, Abdelmajid Tebboune, que no han dejado lugar a las dudas.


Veamos el alcance de tales daños. El Tratado de Amistad de España con Argelia, publicado en el BOE el 11 de noviembre de 2003, contempla entre sus principios generales que ambos países respeten la legalidad internacional, la soberanía mutua y no intervengan en asuntos internos del otro, entre otras cuestiones. Según el texto, el Tratado entre ambos países se fundamentó en el espíritu de la declaración conjunta suscrita con motivo de la visita del presidente del Gobierno español -José María Aznar- a Argel en julio de 2000. Y se suscribió en el convencimiento de que el entendimiento recíproco y la cooperación son garantías esenciales para la paz, la estabilidad y la seguridad de la región, y la mejor manera de servir a los objetivos de progreso y desarrollo de los dos pueblos.

Así, el texto consta de ocho principios generales, entre los que están: el respeto a la legalidad internacional; la igualdad soberana; la no intervención en asuntos internos; la abstención de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza; el arreglo pacífico de controversias; la cooperación al desarrollo; el respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de las personas y el diálogo y comprensión entre culturas y civilizaciones.


Pero lo que realmente importa es el gas, y ahí Madrid juega con el suministro alternativo que pueda proceder desde otros puntos del continente africano como Senegal, donde el canciller alemán, Olaf Scholz, ya ha explorado en persona, durante su reciente gira por esta parte del mundo, las posibilidades de que el año que viene puedan comenzar las exportaciones del licuado hacia la UE.


Mientras tanto, la oposición a Sánchez clama ante lo que entienden como un error de incalculable trascendencia.

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