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Néstor Galván: “El camino en esta profesión es incierto; seré un hombre dichoso si puedo vivir de la música, para eso lucho y trabajo”

El tenor tinerfeño acude en octubre a Francia para participar en un montaje de 'Macbeth', de Verdi, en la Ópera de Marsella
El tenor tinerfeño Néstor Galván. / DA

Néstor Galván (Santa Cruz de Tenerife, 1992) pudiera servir de ejemplo para ilustrar esa idea de que el trabajo y la constancia -y, no menos importante, la ilusión- son de las mejores herramientas a las que podemos recurrir para construir el futuro. Vinculado a la música desde la infancia, el tenor tinerfeño ya ha cruzado esa invisible frontera que separa a la promesa de la realidad. El pasado mes de mayo, Galván debutó en el Teatro Monumental de Madrid, la sede de la Orquesta Sinfónica y Coro de Radio Televisión Española (RTVE), en Carmen, de Georges Bizet, un título que además supuso el cierre de la temporada de abono 2021-2022 en el auditorio de la capital de España. El próximo mes de octubre el cantante regresa a Francia, donde ha podido continuar desarrollando su aprendizaje en la Opéra National du Rhin, para participar, en esta ocasión en la Ópera de Marsella, en un montaje de Macbeth, de Giuseppe Verdi. De ópera y de pasión por la música, de la voluntad de no dejar de aprender nunca, de momentos de felicidad y también de los de oscuridad, de sacrificio y de lucha para sortear las dificultades versa, en suma, esta conversación que Néstor Galván mantuvo con DIARIO DE AVISOS.

-En mayo debutó en el Teatro Monumental de Madrid interpretando a Remendado en ‘Carmen’ (1875), de Georges Bizet. Un debut que además ha sido también un regreso a los escenarios españoles. ¿Qué experimenta cada vez que tiene la oportunidad de asumir una propuesta artística en su tierra?
“Cantar sobre las tablas del Teatro Monumental, con la Orquesta Sinfónica y el Coro de RTVE, ha sido una experiencia increíble. Poder formar parte de un montaje de esa calidad musical, con un elenco de cantantes de primer nivel, que además de grandes artistas han sido excelentes compañeros, ha sido reconfortante y también muy instructivo. En cada producción uno recibe un aprendizaje. En esta profesión, y supongo que en todas, si uno es receptivo, estamos en constante crecimiento y desarrollo”.

“Mi relación con la música es larga y en ella hay de todo, inmensa dicha y oscuridad: así es también el camino de la vida”

-¿Y cuál sería el balance, si tuviera que hacerlo, acerca de esta primera experiencia musical en el auditorio madrileño y, además, formando parte de una producción sobre un título tan célebre?
“Se aprende de todo, del director, de los otros cantantes, de la acústica del teatro, del público… Todo debe sumar para crecer como artista. Enfrentarme a esta producción en mi tierra, después de tanto tiempo fuera, me ha hecho sentirme muy orgulloso. También he sentido responsabilidad, porque estás en tu país y creo que quieres dar lo mejor de ti y demostrar al público español, a los profesionales de tu tierra, que estás contento de estar aquí y de la oportunidad”.

-Se suele decir, precisamente, que un cantante, un artista, nunca deja de aprender, de asumir las enseñanzas que le va brindando su trayectoria. En el caso concreto de la Opéra National du Rhin, en Estrasburgo, ¿en qué ha consistido ese aprendizaje, no solo musical, sino también personal?
“Sí, es lo que apuntaba en la pregunta anterior. Así, al menos, es como yo lo siento. En relación a mi experiencia en Estrasburgo, a parte del desarrollo musical en mi técnica y en mi interpretación, aprendí lecciones de vida. La vida del cantante conlleva a veces muchos periodos en soledad, lejos de tu familia, de tu casa, de tu gente. Salir de mi tierra ha supuesto un sacrificio en muchos sentidos. Mi familia es humilde y somos personas trabajadoras. He luchado mucho para dar cada paso, a veces sin apoyo, y emocionalmente es complicado. A veces te preguntas si lo estás haciendo bien, y hay un impulso interno que te empuja a seguir”.

“Hay influencias y cantantes que te sirven de aprendizaje, pero no debes imitar, sino aportar tus propias ideas a cada rol”

-Un itinerario lleno de ilusión, pero también de dificultades y complejos desafíos, que decidió emprender desde muy joven.
“Yo comencé a formarme en canto desde que era un niño, mi relación con la música es larga, y hay de todo, momentos de inmensa dicha y de oscuridad. Pero así es también el camino de la vida. En Estrasburgo tuve que enfrentarme a retos personales y profesionales que me ayudaron a madurar, a superarme. Ahora tengo herramientas de las que antes carecía”.

-En octubre regresa a Francia, para participar en una producción de ‘Macbeth’ (1847), de Giuseppe Verdi, que se escenifica en la Ópera de Marsella. ¿Es muy diferente en cada caso, en cada título, su forma de acercarse al rol que asume?
“Sí, cada rol tiene su forma y estilo musical. Hay que afrontarlos de distinto modo. Lo primero, contextualizar al compositor en su época y su país. Después, conocer la psicología del personaje. Luego, adaptarte a las directrices de la producción en sí, porque puede variar mucho según lo que requiera la dirección musical”.

“Por pertenecer a una tierra amable, de brazos abiertos, el color de las voces canarias es distinto, es dulce y especial”

-Y, además, recorriendo la notable distancia como intérprete que existe entre los papeles dramáticos y los cómicos.
“Aunque siento afinidad hacia los personajes dramáticos, mi trayectoria me ha permitido explorar roles que nunca había imaginado, como en la ópera Los Cuentos de Hoffmann [Jacques Offenbach, 1881], cuando interpreté en la misma obra a tres personajes, sondeando mi perfil más cómico. En Francia pude protagonizar la ópera Hansel et Gretel [Engelbert Humperdinck, 1893], donde el papel de la malvada Bruja es interpretado por un tenor, y allí me vi, haciendo de bruja que quiere comerse a los niños y niñas. Fue muy estimulante, porque tuve que bailar y cantar, y era un papel con mucho ritmo. Después, por ejemplo, cuando he participado en alguna zarzuela, nuestra maravillosa ópera española, he interpretado papeles más pasionales. Cada uno conlleva un estudio musical y teatral distinto”.

-¿Toma como referencia para interpretar su partitura a otros tenores que la han abordado con anterioridad o el trabajo más bien es una construcción a partir de cero?
“En mi caso, construyo el personaje desde cero, y considero que no debemos imitar a otros cantantes, porque debemos crear nuestro propio estilo. Inevitablemente tenemos influencias o cantantes de los que aprendemos o cogemos ciertas ideas que nos pueden servir, pero nunca debemos imitar; siempre tenemos que desarrollar nuestra idea propia, aportar nuestra cosecha propia”.

“Me gustaría servir de inspiración para otros niños y niñas que, como yo, sientan el impulso de cantar desde lo más profundo”

-Ya no es un hecho puntual que las voces canarias sobresalgan en los escenarios de todo el mundo. ¿A qué cree que responde esta circunstancia, esa riqueza vocal que posee y exporta el Archipiélago?
“Creo que la riqueza vocal de las Islas tiene que ver con el clima y la idiosincrasia del canario. El canto y las emociones, la voz y la mente están unidos. Lo que sale de nuestras gargantas está unido al alma, también a la personalidad del cantante. Creo que quizás por eso, por pertenecer a una tierra amable, de brazos abiertos que reciben, de clima suave que invita al saludo, a mirarse a los ojos por la calle -gesto que, por cierto, no existe en otros lugares-, el color de las voces canarias es distinto, es dulce y especial. Dicen que en los ojos de un canario siempre se ve el mar, y cuando estás fuera, comprendes muy profundamente estas palabras”.

-La música le ha acompañado desde la infancia. ¿Qué camino le gustaría recorrer y dónde le gustaría estar de aquí a, digamos, cinco años?
“El camino en esta profesión es muy incierto y tiene muchas subidas y bajadas, luces y oscuridades, como dije antes. No sé dónde me gustaría estar dentro de cinco años. Para lo que lucho y trabajo es para poder dedicarme profesionalmente al canto. Pudiendo vivir de la música, sería un hombre dichoso. Y aquí quiero hacer un inciso, porque si mi sueño de poder seguir creciendo como cantante lírico se materializase, hay una cosa que me hace especial ilusión, y es poder servir de inspiración para otros niños y niñas que, como yo, sientan el impulso de cantar, desde lo más profundo, y vean que es posible superar las numerosas adversidades y dificultades que desde Canarias sentimos algunas veces, por nuestra insularidad y otros temas en los que no voy a entrar. Me gustaría servir de puente, ayudar e inspirar. Eso me haría sentirme realizado si en el futuro consiguiera seguir profesionalmente aquí en una posición que me permitiera ayudar. Me he visto muchas veces desamparado, y, si pudiera, y el destino me lo permitiera en el futuro, me gustaría poder ayudar a otros cantantes”.

-¿A qué autores y a qué roles le gustaría acercarse en el futuro que aún no haya tenido la oportunidad de interpretar sobre un escenario?
“Mi papel fetiche, desde que tengo uso de razón, ha sido Canio, de Pagliacci, del compositor italiano Ruggero Leoncavallo. Fue la primera ópera que vi en directo y por la cual he seguido en esto. El dramatismo del papel de Canio, el tenor protagonista, me estremeció y encendió en mí esta pasión que siento por la ópera. No sé si en algún momento la podré cantar, pero sería un lujo y un sueño cumplido”.

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