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Francisco Díaz: “El FMUC permite disfrutar de la música para los instrumentos que más han evolucionado desde el siglo XX”

El percusionista canario dirige el XII Festival de Música Contemporánea de Tenerife, que comienza este martes
El percusionista tinerfeño Francisco Díaz. / DA

El Conservatorio Superior de Música de Canarias y el Auditorio de Tenerife albergan desde este martes el XII Festival de Música Contemporánea (FMUC) de la Isla. Conciertos, conferencias, encuentros, clases magistrales y un campus vertebran esta cita en torno a la percusión y su engranaje en las músicas actuales. Francisco Díaz, percusionista de la Orquesta Sinfónica de Tenerife (OST), se halla al frente del equipo que saca adelante esta propuesta, que permitirá contemplar el talento musical que existe en el Archipiélago, además del que poseen creadores e intérpretes foráneos, vinculados de una u otra manera a la percusión. Pero, con ser mucho, el Festival de Música Contemporánea de Tenerife no se limita a una programación de conciertos, pues en su razón de ser figura el objetivo pedagógico. En un doble sentido: aportar experiencia y conocimiento a los jóvenes músicos, al tiempo que acercar al público a un fascinante universo no tan conocido.

-El Festival de Música Contemporánea de Tenerife (FMUC) cumple ahora su decimosegunda edición. ¿Recuerda ese momento en el que decidieron impulsar un proyecto de estas características en la Isla?
“Sí, sí que me acuerdo. Fue durante el descanso de un ensayo con la Orquesta Sinfónica de Tenerife (OST). Un compañero de sección y yo hablábamos de la posibilidad de hacer un festival de estas características, que permitiera mostrar lo que se hacía aquí desde hace años y también para traer a músicos que no es tan habitual que visiten el Archipiélago, quizás por una cuestión de accesibilidad. Otra razón fue ofrecer a los alumnos de conservatorio la opción de escuchar en directo, al menos una vez al año, a figuras de alto prestigio que desarrollan su carrera en la misma vertiente musical en la que ellos se están formando”.

-Y ahora, ¿diría que resulta igual de complejo levantar un festival de estas características o su consolidación ha hecho las cosas algo más sencillas?
“Organizar el festival ahora, tras una dinámica de trabajo de 12 años, es algo que viene rodado. No trabajamos en cada edición con el mismo material, es obvio, pero sí que es similar la forma de actuar. Sin embargo, si ahora nos planteásemos llevar a cabo un festival como este por primera vez, sería más complicado. Antes organizar una propuesta de música en directo resultaba más fácil, no existía tanta burocracia ni tantas restricciones. No obstante, como digo, la experiencia ha permitido que exista un equipo técnico que cada año sabe exactamente lo que tiene que hacer”.

-Hace tiempo que la música contemporánea y la percusión ocupan por derecho propio un espacio destacado en las salas de concierto, ¿pero cuál es la respuesta del público? ¿Es necesario aún fortalecer la labor de pedagogía para mostrar todo lo que ofrecen estas músicas?
“Sí. La difusión de la música actual, a no ser que esté dedicada a las grandes masas, es complicada. Los compositores lo tienen difícil en cuanto a que sus obras se estrenen, se interpreten. Por eso también dentro de este festival desarrollamos una labor pedagógica. Normalmente, dedicamos uno de los conciertos al trabajo de un compositor canario, que crea una obra para el FMUC en cuya interpretación participan figuras relevantes de la Isla, así como alumnado del Conservatorio Superior de Música de Canarias, en cuanto a percusión se refiere. Esa labor pedagógica creo que ha ayudado a que la gente se anime a acudir a los conciertos. Así y todo, no es sencillo. La música contemporánea no está concebida para grandes públicos y hay que ir formando a la audiencia. Tenemos otro apartado en el festival, el encuentro de compositores, donde diversos autores, sobre todo de aquí, muestran su trabajo. Este año también hay una mesa redonda en la que abordarán cómo ha evolucionado la percusión desde el punto de vista de la creación musical”.

-La presencia de autores y músicos canarios define al FMUC. ¿Cuál es hoy el panorama que se les presenta a los creadores que desean desarrollar su labor desde las Islas?
“Aquí lo esencial, como en tantos aspectos, es ponerse a ello. El creador tiene que crear, además de hallar espacios factibles para mostrar su música. Y los debe buscar en todos los sitios. No solo proponer sus obras a festivales regionales, sino también nacionales e internacionales. Y moverse mucho. Si hoy no eres visible en las redes, si no expones lo que haces, prácticamente no te conoce nadie”.

-¿Cómo animaría a quien comienza en la música a descubrir todo lo que ofrece el mundo de la percusión?
“En primer lugar le aconsejaría que se acercase al FMUC. No es raro que la gente que acude por primera vez al festival lo haga con cierta reticencia hacia el concepto de música contemporánea. Y es música contemporánea, sí, pero abordada desde los instrumentos que han sido más desarrollados desde el siglo XX para acá, los de percusión. Quienes vienen a los conciertos suelen entusiasmarse con lo que escuchan a través de esos instrumentos, que son muy versátiles: pueden servir de acompañamiento y pueden ser solistas, mostrar un carácter festivo o, en cambio, sonar superserios. Así que a los jóvenes les animaría a acudir al festival y, luego, si se sienten interesados por el mundo de la percusión, hay muchos sitios en Tenerife donde estudiarla, desde los conservatorios profesionales y superiores hasta la infinidad de escuelas de música que hay”.

-El FMUC brinda el Tenerife Percussion Camp. ¿En qué consiste esta iniciativa?
“En cada festival proponemos un campus, en el que se trabaja de manera intensiva durante dos días, con profesores de distintas especialidades. Esta edición contamos con percusión canaria a cargo de Carlos Castañeda; con Sergio Díaz, en la especialidad de batería, y con Peter Vulperhorst, un músico holandés especialista, entre otros instrumentos, en el tambor rudimental americano. El próximo domingo (18.00 horas), como cierre, habrá un concierto en el Auditorio Antonio Lecuona del Conservatorio Superior de Música de Canarias”.

-¿Llega a percibir un mayor entusiasmo, otra forma de recibir la música, desde el público que acude a los conciertos, una vez que se terminan las restricciones frente a la pandemia?
“La gente tiene ganas de volver a juntarse, aunque la afluencia de público aumenta poco a poco. Quizás porque aún existe cierto miedo hacia los sitios cerrados. Pero sí, cada vez más noto esa necesidad de disfrutar con la cultura en directo”.

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