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¿Feliz Día Mundial del Medio Ambiente?

La OMS cuantifica que el 24% de las enfermedades y el 23% de las muertes en el mundo están relacionadas con factores ambientales
Microplásticos en una playa de Tenerife. Foto: Cristina Villanova
Microplásticos en una playa de Tenerife. Foto: Cristina Villanova
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*Por Cintia Hernández Sánchez.

El artículo 45 de la Constitución Española dice que “Todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo”, pero la verdad es que las cuestiones relacionadas con el medio ambiente van cada vez peor.

No es una novedad decir que nuestra sociedad produce más residuos de los que puede hacer desaparecer completamente, porque enterrarlos y que nuestros ojos no los vean, no quiere decir que dejen de estar ahí. Si nos vamos al “principio de dilución”, no es una primicia decir que contaminamos más agua y aire del que estos sistemas pueden depurar. Ni tampoco es nuevo que cada vez a nuestros suelos les acechan más peligros: desertificación, urbanización, industrialización, pérdida de producción, contaminantes….

Salud-medio ambiente, una asignatura pendiente

Lo que sí nos sorprende es que aumente cada vez más la incidencia y prevalencia de ciertas enfermedades como el asma, las enfermedades cardiovasculares, las isquemias, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, el cáncer o las enfermedades raras entre otras. Pero la verdad es que no es ninguna sorpresa, ya que la OMS cuantifica que el 24% de las enfermedades y el 23% de las muertes en el mundo están relacionadas con factores ambientales. Y porque no hemos hablado de clases sociales, porque está constatado que la pobreza dispara las posibilidades de morir o enfermar por causas medioambientales.

Otro reto en salud son las enfermedades transmitidas por insectos y el calentamiento global, que hace que cada vez un mayor número de vectores de transmisión, encuentren un ambiente propicio en más lugares. De hecho, este año Sanidad ha detectado larvas de Aedes aegypti en la isla de La Palma, que es vector de transmisión de enfermedades como el dengue, el Zika, el chikungunya o la fiebre amarilla. Y como hemos hablado de insectos, debemos hablar de otros animales y por tanto de enfermedades como la gripe aviar, el SIDA, el ébola, la COVID y la actual viruela del mono. Todos son zoonosis, es decir, enfermedades infecciosas que pasan de animales a humanos. Desde mi humilde punto de vista, todas estas enfermedades son una simple advertencia ambiental que nos grita ¡No comercialicen ilegalmente con especies silvestres y dejen de fragmentar hábitats!

Macroplásticos en una playa en Senegal. Foto: Emma Carmelo

LA CONCIENCIA MEDIOAMBIENTAL, LA CLAVE

Pero volviendo a la Constitución, el artículo 45 no dice solo eso, también dice: “Los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva”. Pero está claro que los poderes públicos, aunque velen por la utilización racional de los recursos naturales, no pueden velar por lo que cada persona haga. ¿Solidaridad colectiva? ¡Si es que la mayor parte del planeta ni si quiera cuenta con una gestión adecuada de residuos! La concienciación ambiental es un tema pendiente, nunca pensamos “no voy a hacer esto porque es malo para el medio ambiente”. Seguramente pongamos una razón económica o familiar, pero el medio ambiente no estará dentro de nuestro razonamiento. Y seguramente sea por desconocimiento de los riesgos que afectan a la salud a los que nos enfrentamos y los retos inalcanzables que estamos planteando a las generaciones futuras.

Las leyes que protegen el medio ambiente y nuestra salud, no deben ser distintas entre los países, porque la contaminación y los problemas medioambientales no entienden de fronteras. Si elimino un residuo en una playa de Senegal puede terminar perfectamente en Canarias, toda acción conlleva una reacción. Pero tenemos que empezar por nosotros mismos, por consumir menos productos que generan residuos innecesarios, por gastar menos agua, por caminar más, o ir en bici para desplazarnos y por tomar decisiones teniendo en cuenta el medio ambiente ya que todo ello hará que vivamos más saludables y en mejores condiciones.

Lo que debe quedar claro es que no podemos avanzar si no entendemos que la salud no es únicamente humana, sino que hay que integrar también la salud ambiental. Lo dicho, ¡Feliz Día Mundial del Medio Ambiente!

*Cintia Hernández Sánchez es profesora contratada Doctor del área de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de La Laguna y miembro del Grupo de Investigación AChem.