gastronomía

Mario Gil, propietario de Café Regina: “Hacemos café incluso para aquellos a los que no les gusta”

Café Regina abre sus puertas en el centro comercial Nivaria para iniciar su implantación en Tenerife
Mario Gil, propietario de Café Regina. DA

Solo, cortado, con leche condensada, capuchino, leche y leche… Nunca, o casi nunca, hay unanimidad cuando varios amigos se juntan a tomar café. Pero según Mario Gil, propietario de Café Regina, que acaba de abrir sus puertas en el centro comercial Nivaria de la avenida Tres de Mayo de Santa Cruz, “sólo hay dos tipos de registro en el mundo, que son muy sencillos: cafés cortos o cafés largos. Los cortos se beben en países como Italia, España y Portugal, donde estamos acostumbrados al café expreso, el resto del mundo está acostumbrado a un registro de café largo, donde la misma proporción de café se hace con cuatro veces más de agua”.

Gil destaca que Café Regina es un punto de encuentro entre América y Europa. “¿Cómo unimos esos mundos?, con el café”. Café de Colombia, en el que se ha especializado la empresa, porque “por su situación geográfica es un lugar privilegiado para el cultivo del café”, entre los 1.200 y los 2.000 metros de altura, en la cordillera andina y en diferentes lugares del territorio nacional.

Café Regina, en cada provincia productora de café, tiene “un acuerdo bien con un caficultor, o con una comunidad indígena, o con una comunidad de mujeres que hacen buenas prácticas en el mundo cafetero”. Mario Gil asegura que “en origen tenemos un control exhaustivo porque el café es como el vino, tiene sus procesos de secado y fermentación”, y ya en Canarias, “en nuestros puntos de venta Café Regina, tostamos el café y le damos la tostión adecuada para lo que es el paladar europeo y conseguimos la máxima expresión del café de Colombia. Aquí se tuesta el café todos los días y tenemos café fresco. Nuestra política siempre ha sido mantener la máxima calidad y trazabilidad del producto y siempre nos ha gustado el origen. Mi grupo, el grupo M&M, que conforman los restaurante El Churrasco y los Café Regina, implantados desde hace años en la isla de Gran Canaria, siempre han intentado ir al origen de todas sus materias primas. En este caso ha sido el café”.

Ya dijimos antes que sólo hay dos tipos de registro en el mundo: cafés cortos o cafés largos, y por ahora, el público de Café Regina “se decanta por cafés de bastante intensidad, aunque algunos prefieren una café más suave, pero con un sabor persistente en boca. Te puedes tomar un expreso, pero nuestros cafés tienen la peculiaridad de que cuando lo tomas en una infusión larga disfrutas de una agradable tostión y ahí es donde encuentras un café de calidad”. De hecho, Mario Gil presume de “hacer café incluso para aquellos a los que no les gusta el café” y eso lo consigue con los métodos de preparación. “Estamos acostumbrados -dice- a una máquina expreso, pero aquí tenemos métodos como la chemex, el sifón, la V60, son métodos que nos dan registros diferentes, con más o menos cuerpo… A la gente que no le gusta el café con la chemex conseguimos hacerle una infusión maravillosa que nos va a saber como un té”.

Colombia tiene once provincias productoras de café Café Regina tienen once diferentes cafés. “Cada uno tiene una particularidad, cuerpo, dulzor, intensidad y dependiendo del gusto de cada persona le ofrecemos uno u otro”, señala Gil. Además, “ofrecemos desayunos y almuerzos a lo largo de todo el día”, desde croissants a hamburguesas premium, pasando por ensaladas y los sartencitos de pollo o carne.

Mario Gil no contempla por el momento volver a abrir El Churrasco en Tenerife. “Ahora mismo estamos con un proyecto muy potente de desarrollo de los Café Regina y es una expansión que estamos haciendo con el personal, al que premiamos delegándole marca, que nos garantiza una fiabilidad de servicio, que las cosas se están llevando como queremos. En Tenerife este es nuestro primer punto, pero tenemos la ilusión de que sean muchos más. En Gran Canaria tenemos ya nueve puntos de venta con más de 120 puestos de trabajo”.

Por último, el propietario de Café Regina no oculta su satisfacción porque “se habla mucho de la gastronomía sostenible y este es un proyecto al que le hemos cogido muchísimo cariño porque sí se puede llamar sostenible. El caficultor está implicado y las familias productoras, también”.

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