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Pedro Valiente, el músico sin partitura que se convirtió en el alma de la banda aridanense

Un mural ubicado en un lateral del cuarto de ensayo de la agrupación homenajea a este personaje clave de la entidad
Pedro Valiente, el músico sin partitura que se convirtió en el alma de la banda aridanense

No le hizo falta soplar por una boquilla o coger una batuta para dejar huella en la Banda Municipal de Música de Los Llanos de Aridane. Y, de hecho, sin necesidad de tocar una sola nota, Pedro Valiente llegó a convertirse en el alma de la agrupación; un personaje imprescindible para el desarrollo de las actuaciones, la resolución de conflictos y subsanación de problemas sobrevenidos. En definitiva, para que el conjunto de músicos pasara a ser, más que un equipo, una familia.

En honor a su figura, el pasado 21 de junio, coincidiendo con el Día Europeo de la Música, se inauguró un mural en una de las paredes laterales del local de ensayo de la banda, obra del artista José Tabares Rodríguez. Un acto simbólico que se enmarca en una iniciativa impulsada desde el Área de Cultura del Ayuntamiento, que dirige Charo González Palmero, denominada Hacedores de Cultura, que pretende rendir homenaje a las mentes inquietas a las que el municipio debe mucho por su compromiso y dedicación desinteresada.

Cuando Valiente se jubiló, tras décadas de trabajo en una imprenta ubicada en la céntrica Calle Real, se volcó con la banda, hasta el punto de que, tales fueron las responsabilidades que asumió, que esta se erigió como lo que los japoneses llaman ikigai, es decir, su razón de vivir. Oficialmente, su papel era el de “ayudante del director”, un cargo que, explica la concejala del ramo a DIARIO DE AVISOS, “ya existía”, pero al que él “le dio humanidad. Iba más allá: si había un roce entre los músicos, lo solucionaba, y estaba pendiente de las partituras, los uniformes o cobrar las misas”.

Pedro Vicente Martín González falleció en 2012, a los 88 años, pero su leyenda continúa viva. Muchos le recuerdan con su característico puro en la boca, la mayor parte del tiempo apagado, o los caramelos de la vaca que guardaba en el bolsillo. En su chaqueta también acostumbraba a llevar novelas del oeste, que incluso releía. Frecuentaba dos lugares, principalmente: el Casino y el cuarto de ensayo de la banda; uno, el epicentro social durante su época de juventud, el otro, su pasión.

Para Charo González, “no se entiende la banda sin Pedro Valiente”. Y es que este personaje ilustre de Aridane, afirma, era merecedor de un homenaje de tal envergadura, quedando patente que fue y será parte de la historia del municipio. Se trata, según dice, de “alguien que, sin ser músico, hizo muchísimo por la banda de música”. Al acto acudió el actual responsable tras el atril de Dirección, Gonzalo Jaubert, antiguas concejalas de la Corporación local y el autor de la obra, aparte de allegados y familiares del protagonista.

En un reciente vídeo publicado en las redes sociales del Ayuntamiento, se definía a Valiente como una persona “que ligó las últimas décadas de su vida” a la agrupación musical, “dejando huella y bonitos recuerdos”. En el clip, además, se señala que la Banda Municipal tiene a sus espaldas 164 años de historia, dado que no ha cesado su actividad desde su fundación en 1858. Y la pieza viene acompañada de fotografías de actuaciones con motivo de distintas efemérides y celebraciones de la localidad, aparte de instantáneas del máximo reconocimiento recogido por la entidad: La Medalla de Oro de la ciudad.

El 19 de junio de 2009, la institución cristalizó su gratitud a la trayectoria de la banda. Entonces, describen en el vídeo, “la emoción de todo un pueblo se resumía en una cara”: la de Pedro Valiente, con lágrimas en los ojos, alzando la Medalla con el orgullo propio de un auténtico hacedor de cultura.

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