la laguna

Daoud, predicar con el ejemplo

Daoud Rafya es la primera persona de origen bereber que integra la ejecutiva de un partido político en Canarias; como secretario de Políticas Migratorias del PSOE de La Laguna quiere ayudar a otros jóvenes para que el camino que emprenden no les sea tan complejo

Daoud es un nombre de origen árabe que, traducido al español, es David y éste significa “querido”. Así es como se siente desde que llegó a Canarias con 16 años, una tierra que lo acogido siempre y a la que se siente orgulloso de pertenecer.
Daoud Rafya es bereber, de Ouarzazate, una ciudad al suroeste de Marruecos, próxima a los montes Atlas y en la que, presume, “se han rodado muchas películas famosas” al contar con uno de los estudios de cine más grande del mundo. Desde La Joya del Nilo, hasta Gladiator, Star Wars, La Momia o Astérix y Obelix, son solo algunos ejemplos.

En 2007 este segundo hijo de doce hermanos (seis mujeres y seis hombres) tomó una decisión importante para su vida y su futuro. No le apetecía estudiar y tampoco le gustaba trabajar en las huertas, como sus padres, que son agricultores y se dedican al cultivo de henna y sandías. Quería hacerlo por su cuenta, en lo que él eligiera, así que una noche resolvió irse de casa ante la posibilidad de viajar a las islas en patera. Lo hizo en silencio, sin decirle nada a su familia “porque no le quería meter miedo en el cuerpo a su madre”. Solo sus amigos y un tío muy cercano sabían del riesgo que iba a correr.

Era consciente de las posibles consecuencias pero no le importó ya que lo llevaba meditando hacía tiempo. “Tenía 15 años y era más maduro que un chico de esa edad, por eso no me arrepiento de una decisión que tomé yo solo”, confiesa.
Para poder reunir el dinero del viaje -en ese momento costaba 600 euros- trabajó seis meses en Dajla, en el Sáhara haciendo “todo lo que pudo”.

Llegó a Gran Canaria y después de dos días avisó a su familia. A él y a sus compañeros de viaje -todos menores migrantes no acompañados- los llevaron a un centro durante una semana hasta que lo trasladaron a Tenerife, a la escuela hogar de La Esperanza. Allí aprendió español y recibió formación en mantenimiento de edificios, jardinería y peluquería.

Al cumplir 18 años se tuvo que ir del centro, tal y como establece la legislación. Ese proceso fue un poco difícil “porque no todo es bonito ni como uno lo pensó, pero siempre hay que quedarse con lo positivo”.

Hubo noches en las que no tenía un lugar seguro donde dormir ni qué comer y no le resultó fácil conseguir los papeles. Fue una religiosa la que lo ayudó y a la que le está “eternamente agradecido”.

“Si no tienes apoyo, la parte más difícil para cualquier persona que emigra a otro país es la integración”, sostiene. En su caso tuvo suerte. Una de las personas con la que se topó en el camino y por casualidad, fue el actual alcalde de La Laguna, Luis Yeray Gutiérrez, cuando no tenía ningún cargo político y era todavía estudiante. “Él siempre fue un ejemplo para mí, porque estudiaba. Me aconsejó y siempre me apoyó mucho”, recalca, aunque también hubo más gente.

Daoud empezó a trabajar en Cáritas, en Ofra, ayudando a personas mayores pero sin cobrar un sueldo. La ayuda era recíproca. Su primer trabajo con contrato fue haciendo mantenimiento de jardines en varias urbanizaciones, el puntapié inicial para empezar a relacionarse con otras personas y conseguir un precontrato, necesario para obtener el permiso de residencia y de trabajo que le permitiera quedarse en Canarias. Y con mucho esfuerzo y no sin dificultades, lo logró.

Desde 2017 tiene un trabajo fijo como operario de limpieza en la zona de Bajamar y ha decidido dar un paso en política, que siempre le interesó porque tiene una mentalidad “crítica”. Eso sí, en España, porque en su país es “diferente”, matiza.
No oculta que lo hizo motivado en gran parte por el ejemplo de Luis Yeray. “Es una persona muy cercana y humilde,con la que siempre hablábamos de política y de personas que estaban en la política”, cuenta. También por los valores de un partido que apoya a los extranjeros, independientemente de su país de origen.

Hasta abril de este año era un afiliado más del PSOE de La Laguna, ciudad en la que siempre le gustaría vivir, que colaboraba en lo que hiciera falta hasta que Luis Yeray, al ser reelegido secretario de la agrupación local, le ofreció la secretaría de Políticas Migratorias. Es la primera vez que una persona de origen bereber integra la ejecutiva de un partido político en Canarias.

Daoud empezó a trabajar rápidamente en este ámbito y le hizo al partido una propuesta innovadora que fue aceptada, basada en su propia experiencia. Si no hay contratiempos de último momento, se pondrá en marcha en breve.
Se trata de una oficina para informar, asesorar y ofrecer apoyo jurídico a los extranjeros que lleguen al municipio. En principio son dos días a la semana y lo puede compatibilizar sin problemas con su trabajo.

“Hubo un momento en el que yo hubiese necesitado este tipo de asesoramiento, sobre todo que me guiaran en el aspecto legal”, afirma.

Tiene dos compañeros abogados que lo asesoran y él, que siendo adolescente renegaba de los estudios, se está aprendiendo las leyes de extranjería y sus pormenores “para poder darle a los chicos que llegan toda la información lo que necesitan”.
Cuando hay gente que le dice que ha tenido suerte, él lo niega. Todo ha sido gracias a su valentía, constancia y “a las ganas que cada uno le pone”, subraya.
No teme a que esta ayuda sea un ‘efecto llamada’ porque “no todo es tan fácil y sencillo y como lo pintan” y así se lo ha transmitido a sus hermanos cuando le han sugerido su intención de probar suerte en Canarias. “Yo les aconsejo que sigan estudiando allí”, dice.
Por desgracia, conoce a muchos compatriotas que han tenido que regresar “y eso es difícil porque eres extranjero allí y aquí”. Incluso, precisa que “hay estudios que acreditan que el 80% de los que vuelven a Marruecos se sienten así”.

A sus 31 años, Daoud defiende su origen bereber, “diferente al marroquí”, pero si le preguntan por su identidad dice que “se siente canario”. Aquí le gustaría formar su familia. Habla español, francés, árabe y bereber “dos idiomas distintos” -aclara- cada uno con su alfabeto propio y una pronunciación diferente, y “chapucea” el sueco.
Daoud es de las personas que dan pasos de hormiga. Prefiere no pensar a largo plazo y tampoco hacer grandes planes de cara al futuro. Cuando se le pregunta si le gustaría seguir avanzando y proyectarse políticamente contesta: “Vamos a trabajar en este proyecto, que todavía no ha empezado y se están ultimando los detalles, después veremos”. De momento, sigue aprendiendo y predicando con el ejemplo, la mejor lección de vida para los jóvenes que, como él, buscan forjar su propio futuro.

TE PUEDE INTERESAR