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Vuelve a emerger el debate de Ofiuco: ¿debe incluirse o no en el horóscopo?

La posible incorporación de este signo zodiacal como decimotercero supondría un cambio de fechas que ha llevado a muchos afectados a entrar en pánico, porque trastoca el ‘statu quo’ existente

Este año 2023 comenzó con una noticia inesperada que ha pillado a muchos por sorpresa. Se trata de un nuevo signo del zodiaco, Ofiuco, que ha irrumpido en el horóscopo y lo ha descolocado por completo, agitando las redes sociales rápidamente con mensajes y posicionamientos más parecidos a una violenta hinchada futbolera. Según los expertos, no hay que hacer caso a este cambio y todo sigue con normalidad. Pero la polémica se ha quedado y es un tema que dará que hablar.
Hay gente muy preocupada por el nuevo signo del zodiaco que ha aparecido en sus vidas. Una incorporación que trastocaría el statu quo existente, y muchas personas que siguen los horóscopos día a día han entrado en pánico. Su nombre es Ofiuco y pertenecería a los nacidos entre el 30 de noviembre y el 17 de diciembre, lo que obliga a adaptar las fechas del resto.
Mensajes que suenan a proclamas ultras pero tan serios como “¡moriré siendo Acuario, me niego a vivir siendo un Capricornio!”, “¡jamás!, me niego a dejar de ser Virgo”, “odio a los Escorpio, me niego a ser uno de ellos” o un gracioso “¡buff, menos mal!, a ver qué hacía con mi tatuaje de Virgo”.
Cada cierto tiempo, aparece el tema de la llegada de nuevos signos del zodiaco. Los candidatos son Cetus y Ofiuco, constelaciones que han estado presentes desde hace muchos años en la cosmología griega. Cetus, que representa a una ballena, y Ofiuco que simboliza a una serpiente, provocarían un cambio en las fechas de los signos zodiacales ya establecidos. No es nuevo, incluso la discusión se abre pues el número 13 presenta detractores por ser un número cabalístico y, por tanto, habría que ir a 14 signos zodiacales o mantener los 12 actuales.
La primera vez que surgió esta idea fue en un libro de 1970 y posteriormente en otro texto de 1995, pero pasaron desapercibidos. Sin embargo, ya con las webs y redes sociales emergentes, en enero de 2011 surgió una publicación pagada en una conocida web femenina de salud y belleza, de la que se hicieron eco después varias revistas y periódicos.

Esperanza Gracia
La polémica que ha generado el nuevo horóscopo ha obligado a pronunciarse a varios expertos en la materia como Esperanza Gracia. “¿Es posible que siempre que os dicen que vuestro signo ya no es el que era entráis en pánico y os lo creéis? Me niego a hablar de Ofiuco”, manifestó en sus redes sociales.
“Por favor, no os dejéis engañar y enterremos de una vez por todas a Ofiuco”, reiteró. “Es nombrarlo y entráis en pánico. Tengo rabia por ver como ese Ofiuco os inquieta, os atormenta y os perturba. Nadie va a cambiar vuestro signo del zodiaco. ¡Palabra de honor!”, concluyó.

Breve reseña histórica
Los signos del zodiaco provienen de la cultura babilónica, hace unos 3.000 años. La astrología surge de fuentes babilónicas y se perfecciona entre sabios que vivían en Alejandría, tanto griegos como egipcios, que recogen esa cosmología primitiva que navegaba en ausencia de mapas astrales, y comienzan a reformularla de manera más ordenada y sistemática. Así, surgieron los cálculos que dieron lugar a las cartas astrales sobre los 12 signos actuales.
Existen tres zodiacos: el zodiaco tropical es fijo, pues consiste en una división regular de la eclíptica en 12 signos de 30 grados de arco cada uno. De este zodiaco provienen los 12 signos clásicos que todos conocemos y es el empleado por los astrólogos de occidente.
El segundo, el zodiaco sideral, se mueve lentamente de acuerdo al movimiento de los equinoccios, volviendo a su mismo lugar cada 25.920 años. También consta de 12 signos o segmentos de 30 grados cada uno. Es el que usan principalmente los astrólogos de la India.
Finalmente está el zodiaco constelacional, que en vez de signos posee constelaciones. De hecho comprende 14 de ellas, contando a Cetus y Ofiuco. Las constelaciones son de longitud irregular y no coinciden con los signos de los dos zodiacos anteriores, que representan una abstracción geométrica y simbólica.
Como conclusión, la astrología posee un sistema de siete planetas y doce signos, cuya coherencia depende de la armonía entre sus partes y la totalidad. Por lo tanto, los signos seguirán siendo los de siempre.

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