Absolución, la nueva obra del cineasta tinerfeño Juan Alfredo Amil (Arona, 1981), llega mañana viernes a los cines de Canarias. Y con ella, una historia en primera persona en la que el director narra el proceso que vivió al sufrir obesidad mórbida y someterse a una operación que le puso “frente a la muerte”; un viaje íntimo repleto de mensajes de “aceptación y superación”.
Así lo detalló ayer Amil, durante un encuentro informativo en La Laguna, en los Multicines Tenerife, donde se exhibirá el film hasta el día 21, antes de viajar a otras islas. “Yo en 2018 pesaba 174 kilos, midiendo 1,80. Y después de recibir la noticia de una operación que me tenía que hacer y que podía suponer mi muerte, mi vida personal se trastocó. Y de los demonios que surgieron de ese miedo y de esa angustia surgió la idea de hacer Absolución”, explicó el cineasta.
Una noticia que coincidió, argumentó, con la sensación que le invadía desde 2017 de no estar poniendo su verdadera voz en las obras cinematográficas que estaba llevando a cabo, así que decidió buscar un “leitmotiv necesario”, y fue la “vida la que lo decidió” de forma “paradójica y siniestra”, con la cercanía de la muerte.
El próximo año, el film llegará a Televisión Canaria y Televisión Española. Tras su première televisiva, podrá verse también en las plataformas de streaming de ambas cadenas. La película, que estuvo preseleccionada para los premios Goya, parte del guion escrito por Arianne Cristiel Dapena y cuenta en el apartado técnico con referencias nacionales como el diseñador de sonido Sergio López-Eraña, el estudio Milciclos y Tano Martín, de Newfolder Studio, responsable del etalonaje digital.
Juan Alfredo Amil precisó que no busca “aleccionar a nadie” con este trabajo, pero sí transmitir su experiencia, por si algún espectador “puede sentirse identificado y le puede ayudar de alguna manera”, al tiempo que señaló que la reciente muerte de la actriz Itziar Castro ha demostrado que “la gordofobia está latente en la sociedad española”.
“Es triste ver que aún hoy en día, a pesar de que hay cada vez más personas que se manifiestan contra la gordofobia, la muerte de Itziar sirvió para que muchos se aprovecharan e intentaran potenciar su discurso de odio y sus prejuicios, lo que demuestra que es un problema que aún no se ha solucionado”, concluyó el realizador tinerfeño.





