Si hay una fecha que marca el inicio de la Navidad, esa bien podría ser el sorteo del Gordo, que desde hace más de 200 años (comenzó en 1812, año de la Constitución de Cádiz) es un reclamo para millones de españoles, ya no tanto por los premios en liza -inferiores hoy a otras apuestas-, como por el significado solidario que implica, incluso para aquellos que están en contra de los juegos de azar.
Comprar un décimo, y, sobre todo, compartirlo con familiares, amigos y compañeros se trabajo, se ha convertido en una tradición asociada a las propias fechas en que todos nos felicitamos de cara a un año próximo mejor. Y mucho mejor si se inicia con un dinero extra, que probablemente no te sacará de pobre, pero te aliviará las penas y taparás agujeros. Al menos eso es lo que piensan todos.
No es un día festivo, pero el 22 de diciembre bien lo merece serlo, porque es el día de la ilusión por excelencia en España. El Sorteo Extraordinario de Navidad, o también denominado el Gordo, volverá a ser un reclamo especial, desde las ocho de esta mañana, de aquellos que sueñan con un golpe de suerte. Es, por definición, el sorteo más participativo y el más democrático de cuantos se conocen en España.
Un año más, los 2.590 millones (90 más que el anterior) que se ponen en juego volverán a estar, muy probablemente, regados por toda España. La única novedad es que se juegan 13 series más por cada número (185 en lugar de 172).
Este año no va a ser diferente, aunque en Canarias seguimos a la cola de España en eso de comprar lotería, cuando jugamos una media de 20 euros menos que el resto. Por lo consignado por la Selae a las administraciones y receptores de la Isla (99 millones), Tenerife supera claramente a Las Palmas, con una media de 56 euros por persona.
Una cifra que podría aumentar, dado que no se cuentan aquellos que adquieren el décimo fuera del Archipiélago o lo adquieren por Internet. Sea de cualquier manera, lo cierto es que las Islas no se pueden quejar en los últimos tiempos, porque el Gordo ha pasado por aquí en los 10 últimos años hasta en cinco ocasiones, con cuatro de ellas, con décimos sueltos, eso sí, por la reconocida estación de servicio La Chasnera.
Situada en el kilómetro 54 de la autopista del Sur, en Granadilla de Abona, el surtidor de la suerte hizo honor a su nombre con ocho décimos del 15.640 (3,2 millones de euros), siendo la décima ocasión que reparte grandes premios, tras estrenarse en 2013 nada menos que con 200 millones de euros, al vender el Grupo González todo el segundo premio completo en sus siete gasolineras Repsol, cuando trajo la serie completa del 79.712 de una administración de Alicante.
Granadilla de Abona (todos en La Chasnera) es el municipio líder en Canarias con presencia del Gordo, junto a Telde y Las Palmas de Gran Canaria. Hasta en cuatro ocasiones, por delante de las tres que ha caído en Arrecife, San Bartolomé de Tirajana y Puerto de La Cruz, con la salvedad de que en el Puerto de la Cruz en el año 2007 no llegó a venderse y fue devuelto.
José Ángel González es el gerente de las gasolineras Hoyos Blancos -que no tiene receptor de lotería- y La Chasnera, dos de las ocho que gestiona el Grupo González, que preside su padre, José Miguel González. “Las colas para comprar lotería son diarias, se diría que desde finales de agosto. Aunque vendemos online, las colas no dejan de sorprendernos todos los días, porque la gente, canarios de todas las Islas, le encanta venir a la estación y comprar los números que tenemos en exposición o aquel que nos solicitan y sigue disponible en la red nacional”, señala orgulloso. “Mayoritariamente, los usuarios se llevan uno o dos décimos, pero también hay quienes se llevan una serie completa para alguna asociación, club o empresa”, indica.

No es para menos, La Chasnera lleva 10 años dando en cada sorteo algunos de los grandes premios, sin ir más lejos ha dispensado hasta en cuatro ocasiones (2017, 2018, 2020 y 2022) el Gordo, aunque en décimos sueltos, el año pasado ocho del 05.490. Pocos son los que dudan que lo volverá a hacer por décimo primer año consecutivo.
Algunos ya hasta le restan valor, al tratarse del receptor o terminal -no confundir con administración- que más vende en Canarias y en toda España. “Este año ha sido muy bueno, tanto o mejor que el anterior, estamos contentísimos”, afirma José Ángel, gerente de la gasolinera del Grupo González, que preside su padre José Miguel, mientras que sus hermanos, Aarón y Miriam, llevan la gestión de las gasolineras Repsol de El Volcán en Arafo y El Porís de Abona, que también cuentan con receptores de lotería, aunque no alcanzan el nivel de ventas de la estación granadillera, en donde hasta ayer mismo -se cerraba la venta a las 22.45 horas- las colas se hacen interminables para tentar a la suerte, por aquello de que “no sea que caiga de nuevo ahí y yo no tenga ninguno”, la frase más repetida.
Y eso que hasta ayer solo quedaban “décimos feos, con números muy repetidos o muy bajos”, comenta José Ángel, para a renglón seguido recordar que “desde el cero hasta el 99.999, todos los números entran en el bombo”. Desde hace semanas resulta imposible lograr las terminaciones 13, 15, 17, 19, 23 y 69, además que tampoco se puede conseguir el 5 o el 7, recordaba ayer el gerente de La Chasnera.
Raúl de Montis, responsable en la provincia de la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado (Selae), recuerda, y no se explica bien el motivo, que “las terminaciones más vendidas son, con mucha diferencia, las impares”, aunque curiosamente en el ranking histórico, después del 5, vienen el 6, 4 y 0. Pero todos están en el bombo, los feos, los guapos, los impares y los pares. Suerte.







