La aerolínea Iberia informó de que la puntualidad media de los aeropuertos a las 18.30 horas de ayer era del 88,6% en el contexto del primer día de huelga del servicio de tierra. Además, cifró el seguimiento de la protesta en el 15,62% y aseguró que se estaban cumpliendo “todos los servicios mínimos”.
Para esta primera jornada, el grupo Iberia (Iberia, Iberia Express y Air Nostrum) había programado 483 vuelos y a las 18.30 horas ya habían operado 340 de ellos. Sin embargo, la compañía registró problemas durante la mañana con la carga de maletas en la bodega en los aeropuertos de Bilbao y Barcelona, que serían derivadas a lo largo del día de ayer a sus destinos finales. “Hay vuelos que están saliendo sin maletas”, transmitieron desde UGT.
En Bilbao, donde los sindicatos reportaron retrasos de hasta dos horas, los problemas con las maletas se produjeron por una serie de fallos técnicos relacionados con el escáner de seguridad y la carga de algunos equipos. Por eso, los primeros vuelos despegaron sin la carga, aunque se envió un camión desde Bilbao hasta Madrid para entregar el equipaje. En cuanto a Barcelona, donde también hubo incidencias con el equipaje, la aerolínea trabajaba para regularizar la situación y conseguir entregar los paquetes a los pasajeros en otros vuelos. El resto de incidencias relacionadas con maletas serían las propias de la operativa normal de un aeropuerto. En los vuelos directos se trasladaron a los domicilios u hoteles de los afectados, y en las conexiones se llevaron al destino final.
demoras en la isla
Los sindicatos mencionaron Tenerife, Málaga y Mallorca como otros puntos en los que ha habido retrasos y repercusiones en el tratamiento de los equipajes. “La nota predominante es la normalidad”, declaró el director corporativo de Iberia, Juan Cierco. “La puntualidad del grupo Iberia ha sido excelente a lo largo de toda la jornada y el seguimiento ha sido escaso, del 15,6%, lo que pone en evidencia el sinsentido de la convocatoria, pues todos los puestos de trabajo, así como las condiciones salariales, extrasalariales y beneficios sociales, están garantizados de por vida gracias a la subrogación avalada por el quinto convenio del sector”.
La huelga ha sido convocada por CC.OO. UGT, USO y Comité Interempresas hasta el lunes. Ha supuesto la cancelación de 444 vuelos de las aerolíneas del grupo Iberia, con más de 45.600 pasajeros afectados. No obstante, el paro podría alterar la operativa de casi un centenar de aerolíneas a las que Iberia Airport Services presta servicio en los aeropuertos de AENA, en unas fechas que coinciden con la festividad de los Reyes Magos y la operación retorno de las vacaciones de Navidad.
Por tal motivo, AENA ha pedido a los pasajeros que comprueben el estado de sus vuelos antes de acudir al aeropuerto. El gestor recuerda que esa empresa presta servicio a otras aerolíneas. Algunas han avisado a sus clientes. Entretanto, la dirección de Iberia reitera su disposición al diálogo a pesar de las “importantes diferencias” entre las partes implicadas en el conflicto.
El 26 de septiembre de 2023, Iberia quedó fuera del servicio en tierra prestado a terceros de algunos de los principales aeropuertos del país -entre ellos, los de Gran Canaria y Tenerife Sur- y ha ganado la gestión de otros aeródromos medianos y pequeños tras el cierre del concurso público convocado por AENA en la categoría de rampa, que es el mayor del mundo y que renovaba 41 licencias para 43 aeropuertos y los dos helipuertos de la red por un periodo de siete años.
Los servicios de asistencia en tierra generan 22.000 empleos y en 2019 su cifra de negocio fue de 690 millones de euros, con lo que, en sus siete años de vigencia, se acerca a los 5.000 millones. Iberia perdió Barcelona, Mallorca, Málaga, Alicante, Gran Canaria, Tenerife Sur, Ibiza y Bilbao, y da servicio en 30. Mantiene el de Madrid (el mayor español), Tenerife Norte, Menorca, Santiago, Girona, Asturias, La Palma y Zaragoza.
La Audiencia Nacional rechazó en diciembre el recurso interpuesto por Iberia en el que solicitaba la adopción de medidas cautelares para la paralización de la adjudicación al entender el tribunal que era evidente el “interés público” de ejecutar la resolución en cuestión.





