tribuna

La foto de Kate

Por Rafael Torres. | La explicación más sencilla, que Kate Middleton se aburre como una ostra en su larga convalecencia, y que mata el tiempo enredando con el photoshop, no goza, al parecer, de ningún predicamento. Se ve que hay muchísima gente dispuesta a creerse cualquier cosa, pero solo a condición de que sea inverosímil.

En efecto; la chapucera foto medio trucada que la muchacha publicó el Día de la Madre, en la que, según los expertos en fotos chapuceras medio trucadas, se observan hasta veinte errores de edición, ha generado un alud de conjeturas, especulaciones y teorías conspiranoicas, lo que, más que revelar preocupación ninguna por el estado de salud de la princesa desaparecida, revela la cantidad de personas, dentro y fuera del Reino Unido, que no tienen otra cosa que hacer, o que si la tienen, se dedican, en vez de hacerla, al esoterismo de la elucubración fotográfica.

De terrible error de comunicación de la familia real británica y de mazazo a la credibilidad de la misma se está calificando la tontuna de la foto de marras, pero, ¿desde cuándo la Royal Family Company se ha comunicado con sus espectadores de una manera, digamos, normal? ¿O desde cuándo esa Casa, que se cambió el nombre alemán Sajonia-Coburgo y Gotha por uno inglés, Windsor, para parecer más inglesa, ha gozado de una credibilidad extraordinaria? No sé, pero me huele que en esta movida hay más de monarquismo majadero y casposo que de saludable y más o menos soterrado republicanismo.

A uno le da lástima Kate Middleton como Kate Middleton, porque es una persona que ha estado, y puede que lo siga estando, muy malita. Esto es; porque es eso, una persona, una mujer joven con hijos aún pequeños, y no porque de su torpeza en amañar instantáneas se desprendan supuestos perjuicios para la monarquía británica. Su misteriosa enfermedad, percibida como un estigma, talmente como en la Edad Media, se está usando para desacreditar a lo que se desacredita sola, sin inventarle nada, la monarquía, esa institución irracional y onerosa.

A uno le da un poco de lástima Kate Middleton, y desea, cómo no, que se mejore.

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