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Las TICs también atraen a los mayores de La Orotava

El proyecto Mayor.es 3 permite que personas de la tercera edad aprendan a utilizar el móvil y el ordenador para desenvolverse a diario

A José Luis, Gerardo, Francisca, Carmen, Adoración, María Dolores, Juan, María Concepción y Antonio no les importaría levantarse temprano y madrugar para seguir aprendiendo, todo lo contrario.
“Somos jubilados, tenemos tiempo”, bromean. Los nueve son usuarios del centro de mayores de La Orotava y acaban de terminar el curso Mayor.es 3, un proyecto subvencionado por la Consejería de Derechos Sociales, Igualdad, Diversidad y Juventud del Gobierno de Canarias e impartido por la Asociación Rayuela.
Comenzaron el 21 de febrero y el viernes fue su última clase pero se quedaron con ganas de más. El tiempo para aprender informática y hacer buen uso del teléfono móvil se les pasó muy rápido y su interés por las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) está en ascenso.
Para ellos la edad no es un impedimento, todo lo contrario. Porque además, Oliver y Sofía, sus jóvenes profesores, tienen la paciencia necesaria para motivarlos aún más a seguir aprendiendo a utilizar el ordenador y los smartphones en un mundo cada vez más digitalizado al que este colectivo se ha tenido que adaptar.
El gran objetivo del curso es romper la brecha digital, pero también que se produzca un acercamiento intergeneracional con sus hijos y nietos y para ello, saber utilizar las TICs es fundamental porque el vínculo es más fluido y cotidiano y ello contribuye a su bienestar emocional.
Durante casi un mes, el grupo aprendió, entre otras cosas, a hacer un bizum y a mandar un correo electrónico. En esto último se ha hecho bastante hincapié porque las administraciones cada vez más requieren hacer gestiones administrativas a través de esta vía, explica Oliver. A partir de ahora también saben cómo comprar productos online o reservar sus citas médicas.
“Las transferencias bancarias no las hemos tocado tanto porque hay gente -incluso en otras clases- que le daba un poco de miedo así que lo decimos en voz, lo mostramos y si les interesa, profundizamos, pero esperamos que ellos den el paso”, sostiene el joven docente.
También abordan los aspectos negativos del ámbito tecnológico y en este sentido, tener nociones sobre ciberseguridad es importante porque muchos de los fraudes y estafas tienen como principales víctimas a las personas mayores. “Por eso intentamos que estén lo más preparados posible y les enseñamos cómo identificar los correos electrónicos y mensajes fraudulentos, cómo bloquearlos, qué deben hacer en esos casos y que sepan borrar los mensajes”, apunta Sofía.
Francisca Hernández Pacheco ya pasa fotos del ordenador al pendrive, saca capturas de pantalla en su teléfono móvil y hace vídeos casi sin errores. Cuando era más joven había estudiado informática pero se había olvidado muchos de los conocimientos adquiridos.
Llevaba varios años intentando hacer el curso pero siempre se enteraba tarde y quedaba en lista de espera, pero en este caso lo consiguió. “Me ha encantado, igual que los profesores, que han sido muy pacientes con nosotros. He aprendido también muchas cosas, pero todavía me falta mucho”, confiesa.
Jorge coincide. Tiene ordenador en su casa pero se decidió a asistir a clases porque le interesaba aprender a desarrollar otras cosas que le han venido muy bien. “Ha sido una experiencia extraordinaria, hemos estado con unos profesores excelentes, que se han preocupado de prepararnos bastante bien. Ahora todo es más sencillo pero ellos se han preocupado si no entendíamos”, cuenta.
A Juan siempre le habían gustado los ordenadores y por tiempo y temas de trabajo nunca se había dedicado a aprender. “Mis hijos me lo hacían todo porque eran más rápidos hasta que un día dije: ¿Y cuándo aprendo entonces? y gracias a este curso dí el paso”.
Para Gerardo estudiar informática era una asignatura pendiente. “Mi hijo siempre tenía prisa y el trabajo no me dejaba, así que empecé poco a poco. Me gustaría que el curso se ampliara para seguir profundizando un poco más”, sostiene.
Un deseo que se repite en todos ellos. “La gran pega de este curso es que es corto, debería durar más, porque aprendemos muchas cosas pero necesitaríamos más tiempo para poder defendernos en varios campos”, añade Carmen Luis Pérez.
La experiencia también ha sido buena para Oliver y Sofía. Ambos tienen una cualidad fundamental para conseguir la atención de los usuarios: la paciencia, que muchas veces escasea en sus familiares, porque no tienen la dosis necesaria para que sus mayores asimilen todo el proceso. La juventud ha nacido con la tecnología pero ellos no. En su mayoría no han tenido contacto con ella durante la mayor parte de sus vidas pese a las ventajas que las herramientas digitales pueden proporcionarles y al mismo tiempo, facilitarles la vida diaria.
“La base primera es la paciencia, por eso queremos que aprendan pocas cosas pero bien y que tengan que depender menos de los familiares para que sean más autónomos a la hora de manejar sus cosas, hacer trámites online y creo que algo hemos logrado en el curso”, sostiene Oliver.
Otra aptitud que deben tener es la escucha activa, dado que imparten sus clases con la intención de ayudar a los usuarios porque son conscientes que les cuesta asimilar determinados conceptos y procedimientos pero en muchas ocasiones la formación que han preparado no coinciden con sus intereses y deben adaptarla.
El proyecto contempla tutoría individualizada y por lo tanto, si cualquiera de ellos tienen dudas en algún momento puntual pueden contactar con el profesorado en la asociación Rayuela y eso los tranquiliza.
“Ahora que uno está jubilado tiene que sacarle provecho a estas cosas y aprender, por ejemplo, a sacar billetes para viajar”, apunta Juan.
“Para todo hace falta ya el teléfono y el ordenador, por eso necesitamos más”, dice Dolores. Una afirmación con la que coincide José Luis. “Cuando más sepamos, mejor”, subraya.
En total, este segundo curso de ordenadores tuvo un total de 40 horas porque al igual que el resto que se imparte en otros municipios dependen de los espacios y horarios que ofrecen los ayuntamientos. “Lo ideal serían dos semanas completas con una media de cuatro horas al día”, precisa Oliver, quien añade que se intentan adaptar todo lo posible e impartir la mayor cantidad de conocimientos pero saben que “siempre se queda corto. Por eso esperamos que el proyecto tenga continuidad y sea de carácter anual”, manifiesta el docente, que ya se prepara para empezar las clases en el Puerto de la Cruz.

La importancia de reducir la brecha digital en personas con más de 64 años

El proyecto beneficia a cien personas mayores de 64 años de la zona Norte de Tenerife, en concreto, de los municipios del Valle (La Orotava, Los Realejos y Puerto de la Cruz), Icod de los Vinos, Los Silos, Buenavista del Norte, Garachico y San Juan de la Rambla. El objetivo fundamental es reducir la brecha digital orientándolos y asesorándolos sobre la utilidad de las TICs en las gestiones administrativas y de la vida diaria, además de fomentar la participación social, darles a conocer las ayudas, prestaciones y otra información de interés y sensibilizarlos para la prevención de conductas adictivas asociadas a las nuevas tecnologías

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