santa Úrsula

Las obras de saneamiento ‘ahogan’ a los comerciantes de Cuesta de la Villa

Empresarios y vecinos se quejan de los inconvenientes y las importantes pérdidas económicas derivadas de una actuación necesaria pero que se ha extendido en el tiempo

Los comerciantes de la Carretera Provincial de Cuesta de la Villa, en Santa Úrsula, aseguran que ya no pueden más. Que llevan meses sufriendo los inconvenientes de una obra necesaria pero que se ha extendido en el tiempo, que ha coincidido con otras, y que además de las molestias comunes a trabajos de este tipo, como exceso de tierra y ruidos incesantes, les ha ocasionado importantes pérdidas económicas.

Se refieren a la construcción de la Estación de Bombeo de Aguas Residuales (EBAR) incluida ejecución del colector de saneamiento Cuesta de la Villa, promovida por el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Acuaes).

El rubro al que pertenecen no los diferencia de las incomodidades que tienen y han tenido que soportar, que son iguales para todos. Ninguno de los bares y cafeterías, tiendas y locales de servicios de distinto tipo ubicados en ese tramo de calle, además de los propios vecinos, ha escapado a la suciedad, los materiales acumulados en sus fachadas, y los problemas a la hora de cargar y descargar mercancías.

Sin embargo, su mayor indignación es por la falta de compromiso de las empresas que ejecutan los trabajos y de las administraciones públicas responsables, que durante todo este tiempo les han dado plazos que nunca no se cumplen.

“Se supone que el 15 de enero se tendría que haber asfaltado toda la calle. Pero no dijeron el año”, ironiza Javier Díaz. Su tienda, dedicada a artículos deportivos especializados, se ha visto perjudicada por esta actuación, que dificultó el acceso a los establecimientos y el aparcamiento. “Lo hemos notado mucho y ha habido clientes que nos han llamado para decirnos que no podían entrar, porque mientras estuvo el semáforo, debido a que estaba cortado el acceso a la autopista, las colas duraban hasta una hora”, señala.

Explica que la calle estuvo cerrada porque las empresas tenían allí los materiales. “Podríamos haber convivido todos, quienes trabajaban en la obra y quienes lo hacíamos en nuestro negocio, y eso no ocurrió”, sostiene. Delante de su escaparate colocaron un encofrado, “pudiéndolo ponerlo dos metros más allá”. Hizo una queja en redes sociales y lo movieron, “pero dos días después pusieron un depósito de agua. Lo mismo pasó con el motor de luz, que tenía que estar por fuera, pero dejaron el escape de los gases hacia dentro de la tienda. Eso es tener poca empatía”, se queja el dueño de Javisport.

Sabe que es una obra necesaria e igual que el resto de comerciantes de la zona, nunca se opuso. “El problema es el tiempo que han tardado, nos han dicho varios plazos que se han multiplicado y los trabajos además, han coincidido con la de la rotonda”, apunta. Se refiere a la construcción por parte del Cabildo de Tenerife de la rotonda en la misma carretera, a pocos metros, que también sufrió un retraso y bloqueó una de las principales entradas al municipio, dado que se cerró el tramo interurbano en la intersección con la TF-21 y el de la intersección con el ramal a la TF-5.

Ruymán Hernández Pérez, propietario del Capricho Café, coincide con su vecino. “La primera señalización de ‘Prohibido aparcar’ la pusieron la última semana de septiembre de 2023. La obra de la rotonda tenía como fecha de finalización agosto de ese año y se superpuso con ésta. En todo este tipo hemos perdido clientes que ves sentados en otros locales porque aquí no tienen donde dejar el coche”, se lamenta.

Asegura que los primeros meses fueron los más complicados, ya que “teníamos una máquina pica-pica a cuatro metros del local, tierra y polvo por todos lados y por lo tanto, nadie quería estar ni dentro ni fuera”. Hubo días en los que la facturación se redujo entre un 30% y un 40% respecto a años anteriores pese a que octubre, noviembre y diciembre “son fechas muy buenas”.

La limpieza no es un problema menor en su caso. En un negocio donde se manipulan comidas y bebidas, una buena higiene es una garantía de calidad. “Limpiábamos hasta tres veces al día y al rato había tierra otra vez”, subraya.

A Ruymán, seguir adelante con el negocio no le está resultado fácil. “Tengo las mismas dificultades económicas o más que cuando lo abrí, en junio de 2013. Pensamos que este problema iba a ser pequeño pero se ha hecho muy grande”

A Sandra Estévez, dueña de una peluquería que lleva abierta 11 años, también le ha repercutido en su negocio. Sobre todo, por la falta de plazas de aparcamientos y el difícil acceso al estar la calle prácticamente destrozada y con elementos de señalización de obra que obstaculizan el tránsito, tanto de vehículos como de peatones. “Dijeron que la iban a asfaltar, los negocios cerraron para dar un mejor acceso y luego anularon los trabajos y nadie sabe los motivos”, comenta a este periódico.

En su opinión, “esta zona está marginada, mientras que unos pocos metros más allá, donde se construyó la nueva rotonda está todo fantástico”.

José Domingo Izquierdo, propietario de una tienda de productos agropecuarios, está de acuerdo con ella. “Llevan demasiado tiempo, no se hicieron cargo de esta zona, la dejan para que el Ayuntamiento la arregle y como empiece a llover, los coches no van a poder aparcar”, señala. La empresa encargada de los trabajos puso una valla pegada a la acera “y no podía ni siquiera entrar la mercancía al local. Si ponía un palé allí, la gente accedía a mi comercio para salir por la otra punta porque no había paso”.

Afirma que estuvo así durante un tiempo y por eso se muestra escéptico respecto a la finalización de los trabajos. “Han puesto tantas veces el cartel que no me creo nada”, confiesa.

Carmen Luis tampoco es ajena a esta realidad que se prolonga más de lo deseado. Los trabajos han perjudicado su comercio, Teidehostel, “porque además estuvimos muchos meses con un cerramiento delante de la tienda en la que la empresa tenía los materiales y nosotros, que trabajamos con maquinaria de gran tamaño, no podíamos entrar”. De hecho, tiene un vado para carga y descarga que durante un tiempo no pudo utilizar.

Desde el Ayuntamiento apuntan que la licitación y control de la obra no ha dependido de la Administración local pero insisten en que sus responsables “están en constante comunicación con los comerciantes y vecinos para escuchar sus sugerencias y quejas” y “en continuo contacto con la empresa para controlar los tiempos”.

La mayoría de los comerciantes lo desmiente y le achaca al Consistorio “la poca preocupación que ha tenido por manejar” esta situación. En primer lugar, porque “se queja de la falta de información por parte de las empresas que ejecutan los trabajos, pese a que puede exigir que se la den”, certifican.

Por otro, “porque nunca han venido a decirle al responsable de obra algunas cosas que le trasladamos respecto a los trabajos”. A ello se suman los continuos incumplimientos con los plazos mientras ellos siguen ‘ahogados’ intentando pagar las facturas. “Al Ayuntamiento le da exactamente igual, solo pedimos un poco de empatía y trabajar todos juntos, porque la obra había que hacerla”, reconocen.

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