Clío Morarte expone desde el pasado 25 de abril Célébrer la vie en Francia, en 9C Reload Gallery, en el centro de París. Creado hace ahora once años por el grupo Ellia Art Gallery, este espacio para el arte contemporáneo situado en el barrio de Saint-Germain-des-Près (rue Christine) muestra los óleos de la artista canaria hasta el próximo 28 de junio.
“La pintura siempre me ha servido para canalizar, y también para sanar, historias personales. Cada cuadro viene a ser un reflejo del momento vital que atravieso. En ellos, proyecto y cuento lo que voy experimentando cada día, las vivencias, las experiencias, que, de una manera o de otra, me han afectado. Y son pinturas coloristas, alegres, porque es la mejor manera que tengo de crear un mundo onírico, una fantasía a través de la que me reinvento y sano”, explicaba recientemente la pintora tinerfeña en un reportaje publicado por DIARIO DE AVISOS.
‘TIEMPO DE COSECHA’
Con obras que reciben títulos como Olé mi libertad, Tiempo de cosecha y Yendo hacia arriba, Morarte se sirve de gestos femeninos para elaborar sus creaciones, de rostros que aparecen en fotografías, de una amplia simbología e incluso de elementos pop, para ir definiendo un universo plural a la vez que íntimo.
“Represento la amistad y la complicidad, la gente en la que te puedes apoyar para superar un problema, para afrontar cuestiones concretas del día a día. Intento que cada óleo sea una reivindicación a través del pincel, de la misma manera que podría hacerse por medio de la escritura”, subrayaba entonces la artista isleña.

En el texto que acompaña al proyecto expositivo que ha recalado en París, puede leerse: “Cada pieza es un escaparate único, un viva la vida lleno de pinceladas que reflejan un largo proceso de elaboración, orquestado por todos los pequeños detalles que la componen y que no son nunca casuales, sino la respuesta de una interpretación íntima llena de significados”.
Y es que, continúa la presentación, “en el proceso artístico intervienen, de manera directa, experiencias intensas que provocan a la artista a plasmar en lienzo una realidad onírica con la que obtener, de manera visual, una conquista de sus circunstancias personales”.
“Trabajo mucho con los ojos cerrados. Cuando al final del día me voy a la cama, los cierro y entonces me pongo a componer, a buscar los detalles, a crear el espacio en el que quiero que transcurra la historia que voy a pintar”, indicaba Clío Morarte en la charla con este periódico.
La composición es para ella una de las etapas más satisfactorias de ese ejercicio artístico. Cuando empieza a tener claro cómo va a plasmar sus inquietudes, quiénes protagonizarán la obra, qué gestos y qué rasgos servirán mejor para transmitir las ideas… “Y luego, claro, llega el momento de dibujar, de ir colocando todos los elementos, de trabajar ese espacio y de aplicarle un primer relleno de color. Esa parte me parece auténticamente maravillosa”, señalaba.





