por qué no me callo

¿El PP se desliza hacia la ultraderecha?

Solidaridad sí, pero seguridad también. Para los que llegan, pero también para los que estamos. Los españoles tienen derecho a salir tranquilamente a la calle”. Feijóo tomó aire y añadió: “Somos una nación con valores, esos valores incluyen auxiliar y dar apoyo a quien lo necesita, pero también incluyen el respeto a nuestra cultura, a nuestras creencias” y culminó, con casi un ¡viva España!, afirmando que también incluye “poder sentirse seguro en casa”
Con estas palabras, pronunciadas ayer rodeado de acólitos, ante la Junta Directiva Nacional de su partido, el líder de la derecha española abrazaba tesis propias de la ultraderecha que comprometen su equidistancia y moderación. Feijóo se acerca peligrosamente a la extrema derecha europea, amén de otras señales de su ofensiva contra Sánchez en lo político y lo personal que lo describen como un líder echado al monte, obsesionado con fagocitar a Vox y hacer innecesario otro partido a su derecha existiendo el suyo.


El giro proultra del PP, con la migracion por montera, se ha precipitado en las últimas horas, antes del pleno del Congreso que cierra hoy el periodo de sesiones, coincidiendo con la crisis canaria sobre el reparto de menores, y es una involución calculada. ¿Acaso, también, un viaje sin retorno?


A rebufo de Abascal (Vox), que rompió amarras con el partido de Feijóo, también a raíz del mismo debate, usando un tema tractor como la inmigración en clave electoral, en el PP admiten en privado que se ven obligados a radicalizar el discurso hacia arenas movedizas, rayanas con la xenofobia, para no dejar todo el yacimiento de votos del espectro racista en manos de Vox.


Por eso no se genera tensión con la llegada de centenares de miles de ucranianos a España. ¿El problema, entonces, es el color de la piel?


Este canje de derechos humanos por sufragios no se había dado tan groseramente en nuestro ámbito político, donde la derecha y la izquierda tradicionales compartían valores comunes, que condenaban la segregación. Ahora esa burbuja de mínimos se pincha y quedan dos partidos como dos países, cada uno dirigiéndose a su grada.


En las últimas horas se ha consumado un nuevo PP radical, con el no adelantado a la reforma de la Ley de Extranjería, que se vota hoy en el Congreso. Es otro PP, si nadie lo para. Y acaba de nacer. Como si esa senda por la que se desliza decidirá, a su juicio, el próximo Gobierno.


Feijóo dio el pistoletazo el domingo y su portavoz, Miguel Tellado, quiso que el ministro Torres se desengañara: el PP se opondrá hoy a la proposición de ley para la reubicación en todo el país de menores africanos alojados en las Islas, Ceuta y Melilla. Sin su concurso, salvo sorpresa de Junts, no saldrá.

El PP hiere los sentimientos de Canarias


La fórmula que hoy se vota en la Cámara Baja había sido consensuada por el Gobierno central y el canario, en un pacto entre el ministro Torres y el presidente Clavijo. Dado que era una norma auspiciada también por el PP en las Islas, donde cogobierna con CC y su líder regional, Manuel Domínguez, es vicepresidente y consejero económico, se daba por sentado que Feijóo daría el visto bueno.


Las últimas noticias tiran por tierra toda falsa esperanza, que había llegado a hacer confiar al presidente Clavijo (CC) y al vicepresidente Domínguez (PP) en una solución favorable en la votación de hoy. ¿Qué ha podido pasar entre bambalinas para provocar un escenario que pone el pacto canario de los nacionalistas con el PP a los pies de los caballos y que coloca al partido de Feijóo frente a niños supervivientes en una de las rutas más mortíferas de la inmigración?


En un Punto de Encuentro de DIARIO DE AVISOS con Ángel Víctor Torres, que fue ofrecido anoche por Atlántico Televisión, el ministro no daba crédito a los intentos del PP de justificar su marcha atrás en supuestas negativas del PSOE a sus demandas.


Más de 5.500 menores africanos son tutelados en exclusiva por Canarias, en pleno colapso de sus recursos de acogida. Con el no del PP, salvo rectificación a última hora (nunca se debe cerrar esa espita), Canarias se quedaría sin alternativa, sola, dejada de la mano de Dios, condenada a declarar personas non gratas a quienes le abandonen de esa manera.


Y cabrían todas las hipótesis sobre el porvenir del acuerdo de gobernabilidad en las Islas tras este desaire que implica un cambio de posición, de principios y hasta de ideología para un partido conservador decidido a disputarle el mercado a la ultraderecha.


Tratándose de bulos y fango, el PP habría acabado enfangándose hasta la gaviota, que no en vano es un ave carroñera.