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Melania Olcina Yuguero: “Me gusta la hibridación; intento integrar el cuerpo en varias disciplinas artísticas”

La bailarina, coreógrafa y videoartista, Premio Nacional de Danza, presenta el 12 de julio en Guía de Isora, en el festival Cuadernos Escénicos, 'La declamación muda', una pieza que escenifica junto al músico Jorge Moreno del Barco
Melania Olcina. / DA

Melania Olcina Yuguero (Barcelona, 1982) y Jorge Moreno del Barco (Leganés, Madrid, 1988) visitan Tenerife la próxima semana. La bailarina, coreógrafa y videoartista, Premio Nacional de Danza en la modalidad de interpretación en 2023, es la creadora de La declamación muda, una pieza escénica, en colaboración con el trombonista madrileño, que reflexiona acerca de la música y sobre el silencio. La propuesta se podrá contemplar el próximo viernes, 12 de julio, en la plaza del Llano de Alcalá, en Guía de Isora, en una jornada que comenzará a las 19.00 horas y también incluye la presencia de Natalia Medina Compañía de Danza (Gran Canaria), con la pieza Solos en el jardín; Taiat Dansa (Comunidad Valenciana), con Helena & Paris, y la compañía griega Danae & Dionysios, ganadora del certamen MasDanza 2023, en Gran Canaria, y su propuesta Fárisa.

Todo ello, en la jornada inaugural de Cuadernos Escénicos, el festival de danza en espacios no convencionales, cuya dirección artística asume Roberto Torres. Entre ese viernes y el domingo 15, la experiencia en torno al arte del movimiento, organizada por el Teatro Victoria y la productora Tinglado Film, se desplegará, además de en Guía de Isora, en Buenavista del Norte, San Juan de la Rambla y Granadilla de Abona.

-Acude al festival de danza Cuadernos Escénicos con ‘La declamación muda’. ¿Cómo describiría la creación que va a presentar en Tenerife?
“Se trata de una pieza corta que hago en colaboración con el trombonista Jorge Moreno del Barco. Es una creación que trata sobre la música en vivo y también acerca del silencio. La declamación muda aborda la respiración como detonante de la musicalidad interna y del movimiento”.

-¿Qué importancia tiene para usted el trabajo previo de investigación, a partir del cual se vertebrará luego el creativo?
“El proceso de la elaboración de la pieza es una etapa muy importante. Le dedico mucho tiempo porque tiene que ver con la gestación, con todos esos mecanismos embrionarios que van haciendo la obra de manera paulatina. Es fundamental dedicarle toda la atención, todo el tiempo y toda la energía”.

Imagen de una puesta en escena de ‘La declamación muda’. / Lola Ortiz de Lanzagorta

-Este festival, Cuadernos Escénicos, apuesta por los escenarios abiertos, no convencionales, por brindar espectáculos en plazas y calles. ¿Resulta eso muy diferente para usted, en cuanto a la puesta en escena, a las sensaciones del intérprete y también al encuentro con el público, con respecto a actuar bajo techo, en un teatro o en un auditorio?
“Sí que es muy distinto. En cada uno de los escenarios vivos y reales a los que acudimos, la pieza adquiere un sentido, un significado diferente por esas escenografías que la abrazan. No tiene nada que ver bailar en una caja negra, oscura, en la que debes imaginar todo lo que está sucediendo en el exterior y proyectarlo al público, con lo que supone actuar en la calle. Ahí están pasando muchísimas cosas y hay un montón de sonoridades que te están envolviendo al mismo tiempo”.

-Obtuvo el Premio Nacional de Danza en 2023 y este año ha sido finalista de los Max. Los reconocimientos siempre son bienvenidos, pero ¿qué influencia poseen para garantizar la continuidad de una carrera, para despejar incertidumbres?
“Facilitan mucho la visibilidad: la presencia en los medios, el estar ahí, poder comunicarte y llegar más allá de lo que es, simplemente, esta profesión. Con ese tipo de reconocimientos puedes llegar a un público más amplio. Hacen las cosas algo más sencillas hacia afuera”.

-¿Hay mucha distancia entre crear una propuesta de danza desde cero a asumir las ideas que plantea otro creador?
“Son dos trabajos diferentes. Cuando estás creando, lógicamente, es un proceso más personal, en lo que tiene que ver con el relato, con la dramaturgia o con el sentido con el que lo estás haciendo. Es algo que conecta más contigo, con tu personalidad, con tus intereses, con tus inquietudes. Al colaborar con otra persona, te entregas a su proyecto y estás un poco a merced, al servicio de la obra de ese otro creador. Pero ambas cosas son muy interesantes, muy bonitas y se aprende muchísimo. Creo que, en la medida en que puedas, has de combinar las dos”.

“Cuando estrenas una pieza, van tomando sentido todas esas capas que has compuesto; yo la dejo vivir, me gusta que evolucione”

-¿Evoluciona cada pieza que crea desde su primera puesta en escena a la de ayer?
“Crecen mucho. Hay una primera fase, la del proceso creativo en sala, la de la investigación, cuando se gesta la obra, cuando dialogas con quienes colaboran contigo. Es ahí cuando se va haciendo el relato, la música, el vestuario, los materiales de movimiento… Estás pensando todo el rato. Hasta donde puedas, claro, porque está el condicionante de los recursos económicos frente a lo que tú tengas en tu imaginario. Y luego está la otra fase, cuando ya puedes estrenar la pieza y compartirla con el público. Ahí empieza a vivir, comienzan a tomar sentido esas capas que has estado componiendo. Y sí, entonces va evolucionado, los materiales se transforman. Y yo dejo que eso pueda vivir y continuar mejorando”.

-Si fijamos la mirada en el mundo de la danza española, ¿qué momento está atravesando? ¿De qué podemos sentirnos orgullosos y qué demandaría para seguir adelante?
“Me siento muy orgullosa de la danza que se hace en España, de todos los artistas que hay y que luchan cada día para que esto pueda continuar. Se trata de una profesión muy vocacional, a la que te entregas, a la que ofreces muchísimo amor y dedicación, a la que dedicas tu vida. Pero también creo que en este país todos tendríamos que cuidarla más, darle mayor visibilidad, brindarle más plataformas, porque es una disciplina riquísima, que cuenta con una cultura y una tradición maravillosas y, además, unas nuevas generaciones que surgen con fuerza. Tenemos muy buena materia prima”.

-Usted también es docente. ¿Qué intenta transmitir a sus alumnos?
“Si volvemos a la pieza La declamación muda, por ejemplo, el músico, Jorge Moreno, no es bailarín, no había bailado en su vida en un espectáculo. Tenía muchas ganas de encontrar a una persona a la que pudiera integrar en la partitura coreográfica, integrarla con su cuerpo, no solo que estuviera un intérprete musical tocando y la bailarina bailando. Pretendía que los dos cuerpos se tocasen, que se entrelazaran, que compartiesen una partitura coreográfica. Y, en este caso, más que un dúo, se trata de un trío, porque tiene mucha relevancia el instrumento musical, el objeto y su polisemia, todos los sentidos que adquiere dentro de la pieza. Entonces, le enseñé a Jorge. Empezamos el proceso creativo y estuve mucho tiempo mostrándole cómo moverse, cómo andar, cómo estar en escena… Eso no quita para subrayar lo generoso que es Jorge Moreno del Barco al entregarse a esta faceta y también lo talentoso que es para poder hacer esta pieza. Ha sido un proceso pedagógico también: enseñar a una persona, a un cuerpo, que no había bailado nunca antes”.

-¿Y qué aprende usted?
“Es un aprendizaje hermoso. Por la dedicación que le das. Por el tiempo, que le entregas. En este caso, ha sido un proceso lento, de ir poco a poco, por capas, teniendo mucha paciencia y capacidad de escucha, de ver cuánto puedes pedir, cuánto te pueden dar, cuándo debes parar… Es una negociación todo el rato. Además, el cuerpo no aprende de la noche a la mañana, debes dejarle tiempo para procesar, para interiorizar, para familiarizarse con patrones neuromusculoesqueléticos a los que no está acostumbrado. No se trata de un movimiento ordinario, cotidiano, de coger una taza y beber. Le estás pidiendo cosas que le son desconocidas. De manera que esos patrones tiene que adquirirlos lentamente”.

-Una de las facetas que también desarrolla es la videocreación. ¿Cómo se complementa esta vertiente con el resto de sus inquietudes artísticas?
“Me gusta la hibridación: busco intentar integrar el cuerpo dentro de otras facetas o disciplinas artísticas. Estudié Historia del Arte, también hice un máster de pensamiento y creación escénica contemporánea y continúo con la investigación. El vídeo, el dispositivo cinematográfico, siempre me ha acompañado como herramienta de trabajo, durante los ensayos, como registro, y también como soporte artístico. Abordo la realización de pequeñas piezas de videoarte, teniendo al cuerpo como protagonista del relato, con aquellos intérpretes con los que me interesa mucho trabajar y estableciendo una metodología a partir de unas visualizaciones creativas que después se materializan. Obras de videoarte que son como una especie de retratos que les hago, con un alter ego que puede estar relacionado con un arquetipo mitológico”.

-¿Y cuáles son las cuestiones que le interesa explorar ahora?
“Continúo trabajando la respiración como desencadenante de esa musicalidad de la que hemos hablado, a partir del movimiento y la inhalación y la exhalación. Trabajo con una artista escénica, Fátima Cué, preparando un dúo que aborda estas cuestiones y la improvisación vocal, el cante”.

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