cultura

Paco Barragán presenta recurso de alzada contra el proceso para la dirección artística de TEA

El comisario, crítico y escritor, aspirante al puesto para el que ya ha sido designado Sergio Rubira Gutiérrez, denuncia el “nepotismo” y la “infravaloración” de los que afirma ser objeto
La abogada Juana María Santana y el curador, crítico de arte y escritor Paco Barragán. / Fran Pallero

“Voy a seguir adelante. Lo que han hecho es una tomadura de pelo y en TEA llueve sobre mojado”. Así de contundente se manifestó este lunes Francisco José Barragán Fernández, conocido en el mundo artístico como Paco Barragán, al anunciar el recurso de alzada que presentó en el Cabildo tinerfeño contra el proceso selectivo para la dirección artística de TEA Tenerife Espacio de las Artes, un puesto que Sergio Rubira Gutiérrez ya ocupa, tras ser aprobado, el 9 de julio, por el Consejo de Administración del centro de arte contemporáneo.

“NI EXCELENCIA NI MERITOCRACIA”

Acompañado de su abogada, Juana María Santana, el curador, crítico de arte y escritor ovetense, que concurrió al proceso y fue calificado en quinto lugar, aseveró que no se premió “ni la excelencia ni la meritocracia, sino el nepotismo”.

Barragán y Santana aludieron, al igual que lo hicieron en su día a DIARIO DE AVISOS fuentes artísticas conocedoras de la polémica que ha envuelto a este caso, a la “estrecha relación” de Rubira con dos miembros del tribunal calificador: Tania Pardo, directora del Centro de Arte 2 de Mayo (CA2M), del municipio madrileño de Móstoles, y Álvaro Rodríguez Fominaya, director del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC).

“La estrategia ha sido brillante -apuntó con ironía Barragán-, liderada por esas dos personas y con los otros tres miembros del jurado, de instituciones canarias, actuando como claque. Es fascinante”. Pero además de este supuesto nepotismo, Paco Barragán afirmó que se le ha perjudicado “a propósito” de dos maneras. “Por un lado, sobrevalorando la puntuación de cuatro candidatos con respecto al expediente académico y la experiencia profesional y, por otro, infravalorando mi proyecto museístico”, recalcó.

Detalló que, junto a él, esos cuatro aspirantes obtuvieron la máxima calificación, 20 puntos, en lo relativo al expediente académico. “¿Cómo es que los otros candidatos reciben 20 puntos, igual que yo, cuando ellos no tienen mi currículum? ¿Cómo es que tener un doctorado internacional, con publicaciones en las más prestigiosas editoriales académicas del mundo, tiene la misma valoración que publicar solo en España?”, se preguntó.

La “misma burda estrategia” se siguió, aseguró, en el apartado del expediente profesional, con la puntuación máxima de 40 puntos. “Llevo más de 20 años trabajando a nivel internacional: he comisariado 98 exposiciones en cuatro continentes; he dirigido ferias de arte, festivales, concursos internacionales y trabajado con bienales. ¿Cómo puede ser que trabajar a escala internacional reciba la misma puntuación que hacerlo solo en España”, volvió a preguntarse.

En opinión de Barragán, el jurado “fue despejando” así “el terreno para el último apartado, el más subjetivo y cuya valoración es más difícil de cuestionar: el proyecto museístico”, que, según expuso, fue determinante para las puntuaciones finales.

Y aquí explicó su proyecto, que concibe a TEA como un museo cívico, por lo que debe asumir “cuatro retos”: “ser relevante internacionalmente, pues nunca lo ha sido, y tampoco en España”; ser interartístico, es decir, dar cabida a otras manifestaciones de las artes, ser “accesible intelectualmente” y “ser capaz de promocionar el arte canario fuera de las Islas. Ninguno de sus directores anteriores lo ha hecho”.

Tal y como detalló Juana María Santana, en caso de no prosperar el recurso de alzada, aún quedaría la opción del recurso de revisión o, quizás más viable, acudir a los juzgados de lo contencioso-administrativo.