Premio Nacional de las Músicas Actuales 2023, el asturiano Rodrigo Cuevas (Oviedo, 1985) actúa el 21 de septiembre en el Boreal, el ecofestival que celebra en Los Silos su decimoséptima edición entre los días 18 y 22 del próximo mes. Tradición y modernidad se combinan en la propuesta de Rodrigo Cuevas; una fusión, en todo caso, poco convencional.
Semanas antes de su primera actuación en Canarias, dentro de un festival que incluye además en su cartel musical a Iseo & Dodosound; J Noa; Marala; Francisco, el Hombre; Bombin; Clara Mann; Las Ninyas del Corro; Surma; Loli Molina; Yaima Orozco; Miss Bolivia; Bewis de la Rosa; Dal:um; Mariana; Nala Rami; María al revés; Ruts & La Isla Music, con Dactah Chando e Isa Izquierdo; Julia Rodríguez, Aníbal & Lajalada y Marilia Monzón, el cantante, músico y compositor conversó con DIARIO DE AVISOS.
-En septiembre viene a Tenerife, al Festival Boreal. Será la primera vez que actúe en Canarias y lo hará con su gira ‘La Romería’. ¿Cómo describiría esa ‘romería’ con la que nos visita?
“Es un concierto en el que los que estamos arriba, en el escenario, nos divertimos mucho. Vivimos una romería y queremos que quienes acuden a escucharnos se metan en ese estado; de celebración, de disfrutar de las amigas y los amigos, con la familia, del paisaje tan guapo que les rodea. Es darse cuenta de todo lo bueno que hay, disfrutarlo y celebrarlo”.
-Su propuesta guarda relación con esa voluntad del Boreal de alejarse de lo convencional.
“Sí. Aunque más que una voluntad es una cosa que sale de manera natural. Es bueno alejarse de lo convencional y yo procuro hacerlo todo el rato”.
-En su obra está muy presente la música tradicional. ¿Qué encuentra en ella que le resulta atractivo para llevarla a un ámbito que, de entrada, puede parecernos diferente, distante?
“Es una creación colectiva, algo que hemos hecho entre todos, que disfrutamos libremente, que nos hace bailar y que genera una historia comunal, un sentimiento de comunidad”.
“Es bueno alejarse de lo convencional y yo procuro hacerlo todo el rato; me sale de forma natural”
-¿Y hay un deseo explícito de romper con los prejuicios, con las etiquetas, o todo se produce de una manera más orgánica?
“Es natural. No hay en mi música una pretensión expresa ni en forma ni en estilo ni en contenido: es lo que me sale en cada momento, lo que me gusta”.
-¿Qué importancia posee en esas creaciones la labor de investigar en el folclore?
“Mucha. En ambos discos, en Manual de Cortejo (2019) y Manual de Romería (2023), hubo un viaje previo por Asturias, por León, por Zamora… para recoger canciones tradicionales y escuchar a la gente mayor, las fuentes directas… Todo eso se ve reflejado en ambos proyectos discográficos”.
-¿De qué manera suele desarrollarse la labor de composición? ¿Existe en su caso cierta metodología o todo es más bien cambiante, azaroso?
“Azaroso. No es que tenga una técnica, un método… A veces, determinada cuestión te inspira una letra. En otras, te sientes inspirado por una melodía y de ahí sacas una canción. Tampoco soy un escritor metódico. Digamos que me dejo llevar y a partir de ese motor en marcha van apareciendo cosas”.
“Me gusta la música tradicional porque es una creación colectiva, nos hace bailar y crea un sentimiento de comunidad”
-¿Qué aporta a su carrera, a su música, el trabajo en equipo; colaboraciones con gente como Raúl Refree o Eduardo Cabra?
“Muchísimo. No soy productor, aunque estuve junto a ellos todo el tiempo de la producción. Son unos cracks y llevaron la producción de los discos a un nivel mucho más alto que si la hubiese acometido en solitario”.
-Usted reside en una pequeña aldea asturiana. Supongo que esa distancia que decidió tomar un día con respecto a lo urbano, a una gran ciudad, influye de muchas formas, pero ¿hasta qué punto es determinante en su manera de ver la música?
“Lo determina todo. Recurro a la música tradicional y vivir donde vivo se refleja de una manera muy importante. Me ayuda cada día, entre otras muchas cosas, a mantener la coherencia dentro de mi proyecto y de mi discurso musical”.
-En su música hay compromiso, pero también humor y hedonismo. ¿Es un error pensar que solo podemos hacer crítica social si nos ponemos serios?
“Sí, sin lugar a dudas. En la historia siempre se ha utilizado el humor como una herramienta para la crítica social. Es un poco seguir la estela de los bufones, que tan denostados han sido pero que tan valientes fueron siempre. Eran los únicos que podían decir al rey ciertas cosas en la corte. Cosas que, por supuesto, era imposible decirlas de una forma seria. Mediante el humor, a menudo, se pueden expresar verdades de una manera más frontal”.
“Vivir en una pequeña aldea me ayuda, entre otras cosas, a mantener la coherencia de mi proyecto, de mi discurso”
-El año pasado le otorgaron el Premio Nacional de Músicas Actuales. ¿Un reconocimiento de este tipo supone más un estímulo o una responsabilidad?
“Un estímulo. No me quiero tomar este galardón como una responsabilidad. La responsabilidad es de quienes me han dado el premio [risas]. Allá ellos”.
-¿Apreciamos hoy el folclore en todo lo que vale?
“Le prestamos más atención, creo que está en un buen momento de visibilidad. Pero, claro, siempre es poco, porque hemos vivido mucho tiempo sin mirar hacia él. A mi juicio, es importante tenerlo en cuenta, porque ahí hay una gran enseñanza, porque es la descripción popular de nosotros mismos”.





