Con un alcance en sus iniciativas que a octubre de 2024 supera las 18.300 personas, la Fundación para el Desarrollo Sostenible Canarias Recicla visibiliza su compromiso con un mundo mejor y más respetuoso, fortaleciendo con cada una de sus acciones el que es su lema vertebral, “Trabajamos por la sostenibilidad real de Canarias hoy, para tener un futuro mañana” Toda una declaración de principios que refleja la especial vulnerabilidad que nuestras islas presentan, por su alcance poblacional y limitación en territorio y recursos, ante el desafío y la necesidad acuciante de evolucionar hacia un modelo socioeconómico y una forma de vida más sostenible y armoniosa con el medio ambiente.
Su presencia en las ocho islas, y los más de 5.260 talleres y charlas especializadas impartidas, junto con los 230 proyectos socioeducativos desarrollados desde su creación en 2009, revelan que más allá de hacer suya en el plano teórico una filosofía de sostenibilidad de alcance planetario, estamos frente a una organización sin ánimo de lucro de carácter privado que traslada ese compromiso a la ciudadanía con acciones concretas.
Salta a la vista que sensibilizar y formar son dos verbos que desde Canarias Recicla no dejan de conjugarse para lograr sus objetivos, al afrontar en el momento de su nacimiento el reto de mejorar las bajas tasas de reciclaje que presentaba nuestro archipiélago. El panorama desde entonces ha mejorado sustancialmente, en gran medida gracias a la implicación ciudadana y a las sinergias que desde la Fundación Canarias Recicla se han establecido entre administraciones públicas, ciudadanos y empresas, sinergias que han tomado forma en acciones formativas y concienciadoras propias o de terceros, y también en la recogida selectiva de residuos.
Y es que la sostenibilidad ya no es una elección, es una obligación para todos. Canarias Recicla parte de esa realidad y del hecho de que, además de la ciudadanía, ninguna empresa, institución u organización, independientemente de su mercado o tamaño, puede vivir de espaldas a ella. Es por ello que la Fundación se erige también en un recurso para acompañar a las empresas en este proceso de cambio, facilitando su adaptación y la mejora de su competitividad.
La hoja de ruta de Canarias Recicla viene marcada por los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible acordados por las Naciones Unidas para su cumplimiento en 2030. Aunque todos son relevantes y están presentes de alguna manera, la Fundación se focaliza, en el marco de diversidad de alianzas, en una decena de ellos, de entre los cuales cabe destacar los relativos a Educación de Calidad, Ciudades y Comunidades Sostenibles, Producción y Consumo Responsable, Acción por el Clima, Vida Submarina y Vida de Ecosistemas Terrestres.

“Al adoptar prácticas más sostenibles, podemos inspirar a otros y crear un efecto multiplicador”
Vanesa Collado, coordinadora de Fundación Canarias Recicla
-¿Hemos tomado conciencia los canarios de lo especialmente importante que resulta el reciclaje para territorios insulares como el nuestro?
“La conciencia sobre la importancia del reciclaje en territorios insulares como Canarias ha ido aumentando en los últimos años, aunque aún hay desafíos por superar. La situación geográfica de las Islas hace que la gestión de residuos sea un tema difícil, ya que las islas dependen en gran medida de recursos externos y sufren las consecuencias de la acumulación de desechos”.
“Existen diversas campañas y programas educativos que desde nuestra entidad promovemos, junto con el Gobierno de Canarias, Cabildos, Ayuntamientos y empresas, para fomentar la cultura del reciclaje entre los canarios. Estos esfuerzos buscan sensibilizar a la población sobre el impacto ambiental de sus acciones y la necesidad de reducir, reutilizar y reciclar. Sin embargo, la eficacia de estas iniciativas depende de la participación activa de la ciudadanía”.
“A pesar de los avances, hay áreas donde la conciencia y la práctica del reciclaje todavía pueden mejorar. El compromiso de la comunidad, así como el acceso a infraestructuras adecuadas para la recogida y separación de residuos, son fundamentales para avanzar hacia un modelo más sostenible. Podríamos decir que, aunque se han dado pasos significativos, todavía hay trabajo que realizar en Canarias”.
-¿Cuál es la radiografía del reciclaje en Canarias? ¿Qué hacemos muy bien y en qué suspendemos?
“Como aspectos positivos cabe destacar, que existen más iniciativas de sensibilización, ya que en los últimos años ha habido un aumento en las campañas de concienciación sobre, por ejemplo, la importancia del reciclaje, lo que ha permitido que la población esté más informada sobre cómo y qué reciclar. Además, esto hace que existan mejoras en la gestión de nuestros residuos, ya que se comienzan a implementar sistemas más eficientes que incluyen la reducción de la producción de basura y el aumento del reciclaje. Sin embargo, Canarias aún se enfrenta a desafíos significativos que requieren atención. Aumentar el índice de reciclaje, mejorar la separación de residuos, y fortalecer la infraestructura y educación son aspectos clave para avanzar en esta área”.
-Una afirmación que necesita aclaración, y que de alguna manera es clave en la filosofía de la Fundación, es “que sólo son residuos cuando se gestionan mal”.
“La afirmación de que algo es “residuo” indica que ya no tiene uso ni valor para quien lo produce y que, por tanto, se destina a ser desechado. Sin embargo, el concepto de residuo puede ser más amplio dependiendo de cómo se gestione. Si un material o producto se gestiona adecuadamente, puede ser reciclado, reutilizado o recuperado, y en ese caso deja de considerarse un simple residuo. Por ejemplo, el papel o el plástico pueden ser residuos si se desechan sin ningún tratamiento, pero se convierten en oportunidades de materiales valiosos si se reciclan. En resumen, no es que algo sea “residuo” solo cuando se gestiona mal, sino que la gestión adecuada puede transformar un residuo en un recurso valioso”.
-¿Cuál es el puente entre reciclar y ahorrar energía?
“Ese puente radica en la relación que existe entre el procesamiento de materiales reciclados y la reducción del consumo energético asociado a la producción de nuevos productos. Podríamos hablar de varios aspectos, como la reducción de la extracción de recursos, ya que cuando reciclamos materiales como papel, plástico o metal, se reduce la necesidad de extraer y procesar materias primas. Esa extracción y procesamiento generalmente requieren grandes cantidades de energía. También hay un menor consumo energético en la manufactura, puesto que la producción de bienes a partir de materiales reciclados suele requerir menos energía en comparación con la producción a partir de materiales vírgenes. Por ejemplo, reciclar aluminio puede ahorrar hasta un 95% de la energía necesaria para producir aluminio nuevo desde el mineral. Disminución de desechos, sobre todo al reciclar, ya que se reduce la cantidad de residuos que llegan a los vertederos y esto, a su vez, disminuye la necesidad de gestionar estos desechos, que a menudo implica procesos que consumen energía. Y finalmente, el fomento de la economía circular, donde reciclar forma parte de un modelo de economía circular, en el que los productos se diseñan para ser reutilizados y reciclados. Este enfoque no solo ahorra energía, sino que también promueve un uso más eficiente de los recursos”.
-Tendemos a pensar, con razón o sin ella, que los problemas energéticos los generan otros, y que las soluciones tienen que venir de las instituciones. ¿En qué medida lo doméstico, nuestras acciones, puede tener un impacto real?
“Es cierto que muchas veces tendemos a esperar que las soluciones a los problemas energéticos provengan de las instituciones y gobiernos, pero nuestras acciones en el ámbito doméstico pueden tener un impacto significativo en varios niveles. Por ejemplo, una reducción de consumo, cambiando nuestros hábitos, como apagar luces innecesarias, usar electrodomésticos eficientes, y optar por transporte público o bicicleta, puede reducir nuestra huella energética. Aunque estos cambios parezcan pequeños a nivel individual, cuando se multiplican por millones de hogares, el impacto puede ser considerable. Al adoptar prácticas más sostenibles, podemos inspirar a amigos, familiares y vecinos a hacer lo mismo, creando un efecto multiplicador. Cada pequeño esfuerzo suma, y cuando las personas optan por un estilo de vida más responsable, se generan tendencias que pueden influir en políticas y prácticas más amplias. La clave está en reconocer el poder que tenemos como consumidores y ciudadanos y actuar en consecuencia”.
-¿Hay un decálogo del ahorro energético asumible por el ciudadano medio?
“Sí, hay varios consejos que pueden conformar un “decálogo del ahorro energético” que cualquier ciudadano medio puede adoptar en su vida diaria. Algunas recomendaciones serían: apagar luces y dispositivos, usar bombillas de bajo consumo LED, ajustar la calefacción y el aire acondicionado, aprovechar la luz natural, usar de manera eficiente los electrodomésticos, reducir el consumo de agua innecesario, fomentar el transporte sostenible, e informarse y educarse, manteniéndonos informados sobre prácticas sostenibles y participando en campañas de ahorro energético. La concienciación es clave para promover cambios en la comunidad”.
-¿Está siendo la Fundación parte de un cambio palpable?
“Así es, desempeñamos un papel importante en el fomento de cambios sociales, culturales, educativos y ambientales en Canarias, ya que estamos llevando a cabo proyectos, iniciativas o programas que abordan problemáticas locales, apoyando la educación, promoviendo el desarrollo sostenible y fortaleciendo la cultura, por lo que estamos contribuyendo a un cambio palpable. Todo ello lo explicamos con amplitud en nuestras redes sociales y web www.fundacioncanariasrecicla.org“.







