Escuchar cualquier canción de Rojo Cancionero basta para percibir que estás ante un excepcional proyecto musical, que aúna sensibilidad poética, creatividad y un compromiso sin ambages con las luchas sociales. Salvador Amor (Madrid 1980), compositor, voz y guitarra, funda en 2010 Rojo Cancionero con el músico Gabriel Ortega, hijo del poeta andaluz Pepe Ortega. En la actualidad, junto a David Díaz (Madrid 1975), guitarra y voz, presentan el concierto Colibrí, que traen hoy jueves (19.30 horas) a la plaza del Cristo de La Laguna, en la inauguración de la Feria del Libro 2024. Son cronistas de su tiempo que muestran en cada canción la cara más dura de esta sociedad y la denuncia de las injusticias, pero siempre dando una tregua para la esperanza. Se sienten herederos de quienes antes cantaron y lucharon por las libertades, en especial del gran cantor argentino Rafael Amor -padre de Salvador-.
-¿Cómo y por qué surge Rojo Cancionero?
“Comenzó siendo un pequeño homenaje a nuestros padres, Rafael Amor y Pepe Ortega, y vimos la urgencia de rescatar las voces de tantas madres y padres de la canción, la poesía y el canto popular. Nos adentramos en una acción de rescate de memoria histórica musical y poética. No podemos estar callados; es imprescindible rescatar la voz de los poetas que cantaron al pueblo. Eso es Rojo Cancionero, un ejercicio de memoria con ansia de futuro, un grito de justicia”.
-Música, poesía y compromiso… Siendo usted hijo del cantautor Rafael Amor y su compañero, Gabriel Ortega, del poeta andaluz Pepe Ortega, no cuesta mucho entender de dónde les vino la vocación.
“Nuestro pilar fundamental es el legado de consciencia y respeto hacia lo humano, hacia la cultura popular, la poesía y la música. Es ahí donde se ubican nuestros primeros pasos”.
-¿Cómo ha evolucionado el repertorio de Rojo Cancionero?
“Cantamos allí donde hizo falta agitar la palabra. Un día comenzamos a tararear nuestros propios pasos hechos canción. Como el oficio de trovador, cronicamos en forma de canción nuestro camino”.
-¿Qué les inspira y qué pretenden transmitir?
“Nuestra musa es estar despiertos y vivir ahora, no dejar pasar la oportunidad de transcribir del aire eso que se respira. Tenemos que despertar en aquel que nos preste oído la reflexión más constructiva. Es difícil, pero sabemos que no es imposible”.
-¿Se sienten cómodos cuando los identifican en la canción de autor, canción protesta, canción popular…? ¿Podríamos ubicarlos en la contracultura?
“Siempre hemos defendido la idea del cantor popular que alza la voz, algunas veces para la emoción y la ternura, otras veces para la lucha y la resistencia. Y siempre contra la injusticia. No nos preocupa que nos encasillen. Tenemos conciencia de clase, sabemos para quién cantamos y desde donde”.
-Lo de Rojo es toda una declaración de intenciones…
“Bueno, de sangre somos. Rojos de intenciones como el atardecer que precede a la oscura noche. En este caso, la noche larga del fascismo. Nos llaman rojos porque somos antifascistas”.
-Rojo Cancionero nace casi de manera simultánea al movimiento del 15-M ¿Se sienten herederos de los ‘indignados?
“El 15-M fue casi nuestro debut en los escenarios. Habíamos presentado este proyecto meses antes, pero fue una gran oportunidad poder ponerle banda sonora a tan inmenso acontecimiento que cambiaría la historia política de este país. Siempre hemos sabido a qué parte de la historia pertenecemos, siempre en lucha contra las injusticias y a favor de los derechos del pueblo. En todo caso, nos sentimos herederos de la conciencia de nuestros padres, que fueron quienes iniciaron en otras épocas las revueltas”.
-Bien es cierto que el 15-M pasó, pero Rojo Cancionero parece que se ha ido consolidando y profundizando en su compromiso
“Sí. Este proyecto no nació como bandera de ningún movimiento en concreto, sino que es la banda sonora de quienes entendemos la canción y la poesía como medio de transmisión de las convicciones e ideales transformadores. Se me ocurren muchas anécdotas que hacen que este proyecto valga la pena. En eso nos basamos para continuar escribiendo y viajando con las guitarras al hombro”.
-Muchos artistas huyen de la palabra ‘política’ porque piensan que perjudica su carrera. ¿Se puede ser apolítico? ¿Cómo ven el mundo de la música?
“Hay artistas que creen que fomentando el buenismo del no compromiso heredaran un sitio en la gloria: mejor no digas nada si quieres llegar. Mi viejo decía que lo peor no es la censura, sino la autocensura. Lo peligroso es creer que se puede ser apolítico. Todo es política. El mundo de la música es hermoso. Lo que es una basura es el mercadeo de la música y sus mercaderes”.
-¿Queda espacio en el mundo de la cultura y la música hoy para la canción de autor?
“Siempre que exista la emoción y la sensibilidad habrá espacio para la cultura. Hoy vivimos rápido casi sin darnos cuenta de la belleza, pero de momento el ser humano casi siempre se hace hueco para un momento de emoción”.
-Háblenos de su discografía.
“Bueno, nosotros autoeditamos desde el comienzo nuestros discos. No hemos tenido ofertas de ninguna discográfica. Y me imagino por qué… Pero la línea de nuestras grabaciones siempre está en lo artesano de la creación y en conservar la esencia de nuestra gran influencia por el folclore popular de los pueblos. Destacaría Somos pueblo, Rojo Cancionero, Respira profundo, El pan y la paz, Camino, Cancionero, La otra mitad, Voz y media…“.
-Crece la pobreza, el paro, dificultades para el acceso a la vivienda, la ley mordaza, la masacre al pueblo palestino, la tercera guerra mundial… ¿Cómo ve el futuro? ¿Hay lugar para la esperanza?
“La verdad es tan incierta como el futuro. Hay veces que uno pierde la fe en la humanidad, pero dentro de ese naufragio uno se aferra al salvavidas de los recuerdos. Digamos que, en este momento de tan dura transición informática, de desinterés popular y de máxima manipulación de la información, solo nos queda el boca a boca y la transformación social de un entorno pequeño. Quiero decir, intentar hacer pequeños cambios en el entorno, compartir, debatir, denunciar, organizar y desde ese pequeño foco, volver a la confianza y a creer en que es posible cambiar el actual orden social. Si no aprendemos a luchar juntos, nos matarán a todos por separado”.
-¿Cómo observa el ascenso de la ultraderecha en España y en el mundo?
“Es la vuelta de tuerca después del escenario COVID y la escalada de individualismo del pueblo; el humano aguanta la miseria, los recortes, las guerras. Saben que somos vulnerables y se animan a todo, incluso a sacar nuevamente a las hienas y a enorgullecerse de pertenecer a los carroñeros”.
-Como descendiente de argentino ¿cómo ve la situación de su país?
“Nuestro país es el escenario perfecto en donde probar todo tipo de armas sociales: la miseria, el despojo, la ignorancia, la falta de recursos. No hace falta que nadie nos declare abiertamente la guerra; hace ya muchas décadas que vivimos un genocidio en Latinoamérica, como bien decía Galeano. Ahora vivimos la exageración de tener un presidente que es como un influencer psicópata de una red social, a cuanta más barbaridad se le ocurre, más seguidores y más reproducciones de la masa amasada tiene, para la desgracia de un pueblo. Da igual quien sea, siempre responden a los mismos que hacen y deshacen en el globo. El pueblo argentino sufre una y otra vez la decadencia de la avaricia y la represión”.





