El Real Casino de Tenerife, en la capital tinerfeña, mostrará desde el próximo jueves, 21 de noviembre, y hasta el 19 de diciembre Rapsodia blanca 75. Rojo sobre negro, un proyecto del artista tinerfeño Felipe Hodgson que está conformado por 15 cuadros, de mediano y gran formato, acompañados de esculturas realizadas en diversos materiales, como madera, hierro, cerámica y bronce.
El titulo de la exposición refleja una etapa crucial en la trayectoria de Hodgson, marcada por un viaje a Nueva York en 1975. Allí tuvo la oportunidad de explorar los museos de arte contemporáneo de la ciudad, donde quedó impactado con las creaciones artísticas de los llamados impresionistas abstractos americanos. Este encuentro con el arte en su máxima expresión le llevó a realizar, a su regreso a Tenerife, una exposición en la cual mostró obras de gran formato relacionadas con sus nuevas influencias.
El actual proyecto expositivo en el Real Casino de Tenerife presenta cuadros en los que predominan manchas y grafismos que buscan un equilibrio entre los trazos rojos y los negros. Cada línea y cada mancha representa la búsqueda de un lenguaje estructurado que invita a la complejidad visual para enriquecer la experiencia artística del espectador. Sin embargo, lo más notable de esta propuesta es la decisión de Felipe Hodgson de no titular sus obras. Esta elección busca fomentar una interpretación personal y libre por parte del observador, favoreciendo así una conexión emocional y reflexiva con las piezas.
DIÁLOGO EMOCIONAL
En un ámbito artístico donde frecuentemente se esperan referencias y reglas formales, la obra de Felipe Hodgson desafía estas convenciones. En estos casos a la obra se le denomina y etiqueta como arte abstracto, como algo difícil de comprender. No obstante, la obra expuesta, al igual que el viaje que la inspira, rinde homenaje a la riqueza del dialogo emocional y personal que el arte puede propiciar.
La exposición Rapsodia blanca 75. Rojo sobre negro no únicamente representa un tributo a la experiencia de Hodgson en Nueva York, sino que también invita a los visitantes a sumergirse en una reflexión visual donde el rojo y el negro predominan, simbolizando la dualidad de la emoción humana frente al arte moderno.





